TRAS LA SENDA DE ULISES

 

 Pedro Daniel García Muciño

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Hacia una política cultural: tiempo de propuestas (Parte I)

miércoles, 10 de mayo de 2017
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Contacto: @PedroDanielGM

En entregas anteriores esta columna buscó transmitir la importancia de la cultura y el arte como elemento esencial del desarrollo de toda sociedad.

Un deseo que buscó servir como plataforma para compartir, como sucederá en las subsecuentes entregas una serie de propuestas puntuales, estructuradas bajo principios, ejes y acciones que aspiran a servir como elementos de discusión y punto de partida para la formulación de una política cultural efectiva para nuestra entidad.

Estas propuestas retoman los estudios actuales en la materia, la experiencia personal y de equipo de años recientes, con una visión que está naturalmente sujeta a mejora, debate, contraste y crítica, pero que es la manera más efectiva de aportar ideas viables con honestidad y de frente a la sociedad, que sean además trascendentes e inscritas en un objetivo superior que es coincidente: hacer de la cultura una pieza clave para la sociedad, lejos de un uso accesorio, y por el contrario, convertirla en un elemento vital para la personas, que permita gracias a su influencia siempre positiva, afrontar los tiempos convulsos en que vivimos.

Por ello, lo aquí propuesto se soporta en principios rectores de amplio alcance, comenzando por la gobernanza, entendida como el mecanismo de control, decisión, planeación y estrategia para el desarrollo de toda política, con visión transversal, participativa, equilibrada, sin filias ni fobias, cercana a los actores, plural en sus decisiones, que genere alianzas y crea en la importancia de la planeación con enfoque estratégico, de largo plazo y con una constante innovación y renovación.

A esta base funcional, le sigue el principio de la calidad, base esencial para cualquier oferta que, en el caso de la cultura y el arte, es recibida por los ciudadanos sin intermediarios y de forma regularmente presencial, por ello, garantizar una oferta que cumpla expectativas, que resulte gratificante y que a su vez no se limite al entretenimiento por sí mismo, sino que sume contenido, visión educativa y reflexión colectiva e individual, es soporte esencial para la captación de espectadores y la tan buscada cohesión e integración social.

A lo anterior se suma la cotidianidad, que destierre la carencia de público, al engarzar la cultura y el arte como parte de la vida cotidiana de los habitantes y visitantes de cualquier espacio dedicado a la cultura, ya que al volverse centro de convivencia y encuentro comunitario, los eventos ofertados tendrán una afluencia que les soporte, justifique e idealmente, exija su desarrollo sin interrupciones.

En la misma línea toda acción debe regirse desde la lógica del respeto a la pluralidad y la diversidad, principios indispensables, con los cuales se abre un abanico de posibilidades para consolidar una oferta de bienes y servicios culturales cercana a la ciudadanía, por ser justo ella la que aporta heterogeneidad y diversidad, permitiendo el desarrollo de la identidad, las vanguardias, los temas clásicos o incluso nuevos enfoques multidisciplinarios, que requieren de libertad y respeto para florecer.

Otro principio vital, es el desarrollo de la sensibilidad, que, sin ser limitativa a las personas, permea hacia las sociedades, recobrando el sentido de belleza y trascendencia, incluso de lo etéreo e intangible, sensibilidad que apunte a compartir contenidos edificantes, positivos sin dejar de ser críticos o reflexivos, que aporten al individuo espacios de reflexión y análisis interno, que le enfrenten con las contradicciones de nuestros tiempos, dejando tras la actividad en que participó una experiencia gratificante, que aún por breves momentos, toque las fibras de la sensibilidad personal y mueva conciencias.

Se suma también la necesaria sociabilidad, como el respaldo necesario, soporte y empuje de todo proceso creativo, entendiéndole como la presencia regular, cercana y también crítica de un público, que habido de oferta de calidad, llene recintos, no sólo por el hecho de cumplir una meta numérica sino porque son asiduos asistentes que por su cercanía, son la garantía de continuidad y seguimiento a cualquier oferta cultural y artística.

Estos principios marcan el actuar estratégico que se divide en cuatro grandes ejes: 1) Cultura para la convivencia, 2) Cultura para la identidad, 3) Cultura para el desarrollo y, 4) Cultura con gobernanza, mismos que plantean acciones concretas desde una perspectiva general, propositiva y sobre todo posible.

Así en el primer eje, denominado Cultura para la convivencia, parte de la necesidad de articular acciones puntuales que den sentido, a la visión de la cultura como factor de la cohesión social a la par de impulsar el talento y desarrollo de las expresiones culturales, dando prioridad a los artistas y creadores locales, del mismo modo se inserta como actor valioso en el esfuerzo por generar una sociedad más armónica, que combata con las armas del arte y la cultura los diferentes tipos de violencia e incida en la disminución de la delincuencia, a través de un enfoque que apueste por la prevención social del delito, basada en la armonía comunitaria, la convivencia efectiva y la recuperación de espacios públicos, de tal suerte que se logre que las expresiones artisticas, los bienes y servicios culturales sean un medio de convivencia que rompa el aislamiento entre generaciones, que refuerce los lazos que nos son comunes por encima de las naturales diferencias, a través de los cuales se aporten canales de interacción, empatía, cercanía y respeto entre los involucrados, enfatizando el rol socializador y catalizador de emociones que la cultura aporta.

Las acciones que materializan esta estrategia, se exponen y ejemplifican de forma general, partiendo de un renovado énfasis en la promoción y difusión de actividades artísticas y culturales, que busque garantizar el acceso de los mexiquenses a expresiones culturales de manera cotidiana, generando una programación permanente de actividades artísticas y culturales en provecho de las sedes existentes bajo responsabilidad estatal (Centros Regionales de Cultura, Bibliotecas Estatales y Museos), cuya infraestructura puede albergar eventos de calidad volviéndose lugares vivos y dinámicos.

Paralelo al uso de espacios destinados ex profeso para la cultura y el arte, resulta necesario acercar expresiones culturales a sitios emblemáticos y de alta concurrencia, especialmente aquellos donde la sociedad se concentra, sea por la naturaleza pública del lugar o por una celebración especifica que los reúne; por ello es viable conformar un ciclo con alcance estatal de presentaciones artísticas, principalmente de música, teatro y danza, que de forma regular se presenten en sedes y horarios regulares, abarcando la amplia gama de sitios, que careciendo de infraestructura cultural, cuenta sin embargo con plazas, parques y otros escenarios o sitios propios para desarrollar estos eventos.

De igual forma, considerando la existencia de otras sedes vinculadas al quehacer cultural, es imprescindible partir de un uso renovado de estos espacios, abriéndose de par en par, para recibir propuestas, desarrollar proyectos, ser sede de actividades comunitarias diversas e incluso, cuidando desde luego todos los mecanismo y salvaguarda de acervos y patrimonio, ser rentados para actividades sociales, corporativas o privadas, que valoren la riqueza de cada inmueble y al mismo tiempo le llenen de vitalidad y nuevos públicos.

Ello se complementa con una necesaria renovación de acervos, colecciones, revisión, actualización y puesta al día de guiones museográficos y curacionales, rehabilitación de la infraestructura, comenzando por iluminación arquitectónica y la dotación de espacios de promoción que ayuden a su difusión particular, sin perder de vista un competente de auto proporción que incluye la existencia de puntos de venta, especialmente en museos, de recuerdos, libros y objetos vinculados a la sede misma.

Por otra parte, un sector que representa una ventana de oportunidad para la entidad, es el cinematográfico, tanto en materia de producción, distribución y acceso, por lo que es necesario dar un impulso mayor, para en primer lugar, aprovechar la ubicación estratégica de nuestra entidad como sede de locaciones, cuya belleza, servicios y cercanía con la capital del país deben ofertarse como puntos positivos que incrementen la filmación de películas en nuestro territorio, facilitando desde la esfera pública y privada las condiciones para el desarrollo de estos proyectos, que además de generar derrama economía en el momento, se vuelven escaparates de difusión turística con amplio alcance.

En segundo lugar, la infraestructura cultural existente, debe aprovecharse para la distribución del séptimo arte, acercando a nuevos públicos y con ello diversificando la oferta tradicional de estas sedes, asumiéndolas como un medio novedoso que logre captar nuevos espectadores.

Si la apuesta es hacer de la cultura un elemento que propicie la convivencia social, resulta indispensable contar con medios renovados, actuales e innovadores para que la sociedad se entere y participe de la oferta que se genere, para que no sólo unos cuantos o los de siempre puedan acercarse y disfrutar de la oferta cultural.

Para ello, se debe partir que sensibilizar a la misma sociedad, sobre el aporte positivo que a nivel individual y de comunidad ofrecen las expresiones artísticas, una comprensión que pasa por una estrecha cercanía con el sectores educativo, considerando a los niños y maestros el sector base de este proceso, continuando con grupos altamente potenciales para ser puente que acerque a más personas a la cultura, tales como adultos mayores, amas de casa, estudiantes en periodo de prácticas profesionales o servicio social, prestadores de servicios turísticos y comerciales y desde luego la misma comunidad artísticas estatal.

Para cada uno debe edificarse relaciones de comunicación y coordinación para participarles de agendas, programar en conjunto, alinearse a sus necesidades y fomentar una interacción tan estrecha que por si misma sea un circulo virtuoso que informe y difunda la oferta programada.

Adicionalmente y no menos importante, es diversificar y modernizar los canales de comunicación masiva, partiendo del uso de nuevos medios de comunicación tales como los medios digitales y las redes sociales, sin descartar los medios tradicionales, a los que habrá que fortalecer con una adecuada infraestructura de promoción y difusión estrategica que logre alcanzar en tiempo y espacio los impactos deseados.

Con esta última reflexión concluyo las propuestas relativas al eje Cultura para la Convivencia, dejando para las próximas entregas el desarrollo de los ejes restantes.

Continuará…

 

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