La sexoteca de Eugenia 

 

Eugenia Flores 

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“Se trata de mi VHIDA”

lunes, 15 de mayo de 2017
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​ Comenzaba el fin de semana. No sé por qué, de viernes a domingo suelo tener más trabajo y juntas que entre semana.

Estábamos detallando un proyecto, cuando sonó mi celular. Cada vez que entro a junta o estoy dando un taller o conferencia, es mi asistente la que se queda con él y responde llamadas por mí.

​ La veo apartarse para poder hablar en privado. Deduzco que es algo importante.

Se sale de la reunión y tarda en regresar.

​ Entra, hacemos una pausa, se me acerca y me lleva al pasillo… “Acaba de llamarte esta persona –un viejo amigo del que no sabía hace años-, está muy mal, acaba de ser diagnosticado con VIH y quiere hablar contigo.

​ Decido entrar entonces a otra oficina, para poder llamarle.

​ Así fue nuestro reencuentro. Una persona que dejé de ver por sucesos quizá poco gratos en el pasado, hoy me buscaba.

Estaba aturdido. Desconcertado. Necesitaba a alguien del otro lado del teléfono.

Y por supuesto, ahí estaba yo… desde hace unos 10 años, el VIH me sensibilizó y de alguna forma durante mucho tiempo después, hizo que canalizara mi trabajo educativo hacia ese tema tan importante: la prevención.

Mi amigo e staba tranquilo, llamándome desde la calle. Había ido a hacérsela prueba de detección de forma voluntaria, lo cual le aplaudí.

Le dieron el sobre, se montó en su auto, lo abrió… y a partir de ese momento su día, su vida, cambió. ​

Cuando tienes 30 años, eres soltero, empresario y con una vida por delante, lo que menos cruza por tu mente es que puedas ser portador de VIH.

-¡Pero, si no me siento mal! ¡Voy al gimnasio! ¡Tengo energía! ¡Hace más de dos años sin pareja! ¿Cómo era esto posible?

Pues sí, era posible.

Algunas sudoraciones nocturnas que se confunden con el calor del verano, y una erupción en el pene unos meses atrás, fueron las únicas señales que pudo recordar.

Erupciones que se curaron con medicamento luego de ir al urólogo . Su pene estaba ahora totalmente “ limpio ” . Ni un rastro.

Ocho años atrás una novia le llamó para decirle que se hiciera la prueba del VPH –virus de papiloma humano-.

Un tiempo determinado en tratamiento, hasta que quedó controlado… hacía tantos años de eso, que ya casi ni lo recordaba –dijo-.

¿Qué va a pasarme ahora? ¿Se acaba mi vida? ¿Podré tener hijos? ¿Una familia? Eran muchas las dudas que azotaban su mente en ese momento.

Como es recomendable, todo acompañamiento a una persona que va a hacerse una prueba de VIH, tiene un cierto protocolo.

El cual inicia con una explicación de lo que es el VIH. Hasta la realización de pruebas rápidas, que en caso de salir reactiva (positiva), debe darse el segundo paso, que es otra prueba más, para descartar un falso positivo.

Por cierto, no logro entender aún como es que los laboratorios no atienden a este tipo de pacientes, con el debido acompañamiento y no brindan la debida información.

Afortunadamente mi amigo, con un cierto nivel de estudios, y trabajo a nivel psico -emocional previo por la naturaleza de su trabajo, pudo reaccionar con cierta calma.

Pero no quiero pensar lo que sucede, cuando irresponsablemente entregas un sobre a tu cliente de laboratorio, y esa persona tiene algún cuadro depresivo, o no tiene ni idea de lo que es el VIH, o tiene tendencias suicidas, etcétera, y le das ese sobre, sabiendo que es un resultado reactivo (positivo), ¡y lo dejas ir así nada más!

Esos resultados son para entregarse en un cubículo aparte, con una persona capacitada para brindar información al paciente, alguien que tenga la capacidad de contener cualquier reacción.

Pero no. Desafortunadamente en nuestros laboratorios no existe esta conciencia. No al menos en muchos con los que he tenido este tipo de casos.

Y tomando en cuenta, que no siempre los pacientes son enviados por un médico, sino que acuden de forma voluntaria.

“ ¡Estoy en shock Eugenia! No puedo manejar, me estacioné y no sé a dónde ir.

No sé qué hacer. A dónde dirigirme. ¡No tengo cabeza para tomar el volante ahora! ”

Hablamos por muy largo rato hasta que me aseguré que mi amigo estuviera mejor.

Sin colgarle la llamada, le llamé a un amigo médico de un centro especializado en VIH.

Le conseguí una cita. Le expliqué lo que pasaría en esa cita. Y lo dejé más tranquilo.

La comunicación continuó el resto del día y al día siguiente.

Como asesor, tienes que estar presente, acompañar . Y c ontactar con tu red de apoyo.

Una amiga portadora de inmediato accedió a hacer su parte. Y así, entre las dos, hacemos el acompañamiento en estos primeros días de su proceso.

Una de las cosas que las personas recién diagnosticadas con VIH debe saber, es que TODOS, TODOS los que tenemos una vida sexual activa estamos expuestos al VIH.

El VIH no es, como se pensaba en los 80’s, una infección de solo hombres homosexuales.

¡No!

En mi camino por el mundo de la prevención del VIH, ¡ he visto mujeres casadas monógamas o adolescentes que inician una vida sexual activa infectarse!

No se trata de sexo, orientación sexual e incluso, en verdad se los digo, tampoco tiene que ver el número de parejas que hayas tenido.

Puedes haber tenido 50 y no ser portador. Puedes ser pareja fiel e infectarte. Puedes ser un joven con su segunda pareja e infectarte.

Lo que importa es la práctica del llamado “sexo seguro” y “sexo protegido” . Y comprender el concepto de “AUTO-CUIDADO” … Nadie te infecta.

Tu salud es algo que solo te compete a ti. Y no puedes dejarlo en las manos del otro.

Tengo muchos amigos y amigas de diversa orientación sexual que son portadores desde hace años.

Y sabemos que la vida no se termina cuando el virus entra a tu cuerpo. Pero que tienes que cuidarte.

Ser cauteloso, cautelosa. Usar siempre condón para evitar reinfecciones. Alimentarte bien.

Dormir bien. Y sobre todo, tener un serio y comprometido apego al tratamiento y citas médicas.

El VIH es algo que nos importa a todos. No importa si te consideras un santo. Una santa.

Si eres casado o casada. El VIH te importa también a ti.

¡Reciban todos los maestros en su día un fuerte abrazo! Y recuerden siempre la importancia de su trabajo (hablo de los buenos maestros, de los comprometidos, de los que aman su profesión).

Nos leemos la siguiente semana aquí, en La Sexoteca de Eugenia, donde “el mayor placer… te lo da el saber”

Eugenia Flores

Sexóloga Sustantiva

www.eugeniafloresoficial.com

contacto@eugeniafloresoficial.com

 

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