TRAS LA SENDA DE ULISES

 

 Pedro Daniel García Muciño

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Hacia una política cultural: Tiempo de propuestas (Parte II)

martes, 16 de mayo de 2017
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Contacto: @ PedroDanielGM

Partiendo de las propuestas planteadas en la entrega anterior, recordaremos los ejes que articu lan estas reflexiones, siendo los siguientes 1) Cultura para la convivencia, 2) Cultura para la identidad, 3) Cultura para el desarrollo y, 4) Cultura con gobernanza.

Continuando con el segundo eje, se parte de la base de que definir la identidad d e un pueblo, es materia compleja particularmente en nuestros días en que la globalización, la comunicac ión inmediata y las nuevas tecno log í as han roto barreras y modificado tod o tipo de esquemas.

Sin embargo, la cultura y el arte a través de sus expresiones son piezas fundamentales que dan identidad a un pueblo, por lo tanto, debe ser materia principal para cualquier política pública, especialmente desde la perspectiva de salvaguarda y consolidación de valores com unes que toda sociedad posee, y que requieren el respaldo decidido de la esfera pública.

Las acciones propuestas que se desprenden de este eje, parten de la preservación de la memoria e identidad mexiquense, considerando de vital trascendencia prestar atención especial al patrimonio de los mexiquenses, tanto al material como al inmaterial, siendo el primero materia de protección, rescate y conservación, pero a su vez, también de estudio, conocimiento compartido, uso renovado y muy importante, fácil ubicación a fin de que de inicio, los habitantes del lugar lo identifiquen, p artiendo de el lo para su valoración y cuidado.

P or su parte el rico patrimonio inmaterial de los mexiquenses, enfrenta los retos que la globalización aporta, tales como la diversidad, el sincretismo y el desarraigo, que han minado buena parte de las tradiciones loc ales, imponiendo nuevas formas que dejan atrás lo que ancestralmente se realizaba, fenómeno presente en nuestras comunidades indígenas, pero también visible en las zonas densamente pobladas y urbanizadas, donde los puentes de comunicación se han diluido y las celebraciones, fiestas, tradiciones o expresiones orales de las localidade s se han perdido , dejando de lado que justo, la riqueza de la interculturalidad que ahora les caracteriza, debe ser la base para la formación de un nuevo patrimonio común.

En este sentido, se debiera estrechar la colaboración con la Secretaría de Cultura Federal, especialmente con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes, par a actualizar en conjunto el catá logo del patrimonio cultural material mexiquense, con fines claro s de estudio e identificación, yendo todavía más allá, buscan do su restauración y salvaguarda , señalizarles para su fácil ubicación, da n do facilida des y apoyos para su conservación a sus propietarios en caso de ser privados, especialmente si los destinan a fines sociales, culturales o turísticos.

Lo mismo sucede con la riqueza arqueo lógica mexiquense, cuyas vetas aú n no están agotadas, siendo necesario incentiva r la investigación, el rescate y la apertura del pú blico de sitios donde pueda admirarse nuestro pasado más lejano.

Respecto al patrimonio inmaterial, debe partirse de una renovada visión al respecto, actuando con puntualidad y estrategia, para identificar la amplia gama de expresiones culturales y artísticas de nuestra entidad, las cuales deben sumarse a las crónicas comunitarias, las canciones y corridos, las celebraciones, fiestas y tradiciones locales, así como a los ejecutantes, creadores , artistas y gestores que las protegen.

De igual forma , el fomento a la lectura y la creación literaria local, debe ser visto como parte angular de l a conservación y formación a su vez de la identidad mexiquense, en que se inscriba la trascendencia del pasado que nos es común, a la vez, de mostrar las nuevas tendencias, que dan color y relatan lo que somos en nuestros días .

Por otra parte , debemos reflexionar que el Estado de México por su diversidad, ubicación y población, debe ser pionero en la organización de eventos recurrentes en materia artística y cultural, que sirva como medio para afianzar la identidad de sus habitantes, a la par de propiciar impactos positivos en la esfera económica y turística, gracias a la derrama que estas actividades generan en los sitios donde se ejecutan.

Por ello, el impulso a citas anuales debe considerarse como una acción recurrente, una amalgama entre las celebraciones, tradicionales, locales, m unicipales, regionales o conmemorativas, para lo cual debe ofrecerse la posibilidad de integrar un calendario maestro que permita planear y garantizar que en cada una de ellas se pueda aportar y enriquecer la experiencia de la eventualidad anterior.

En el tema especial de los f estivales estatales, es de reconocer que cada uno afronta retos específicos, y se redefine año con año.

Estos esfuerzos debieran socializarse para lograr mayores impactos, es decir, sumar patrocinios, estrechar alianzas con otras instancias culturales a nivel nacional e internacional, y contar con una difusión que impacte positivamente.

Con ello la oferta se amplía, diversifica, impacta y desde luego contribuye positivamente en el entorno donde se desarrolla, generando espacios de convivencia social y desarrollo económico y turístico.

Abordando el tercer eje, denomina do Cultura para el desarrollo, é ste se sitúa en la discusión actual donde en tiempos recientes la cultura y el arte, lograron inscribirse, no si n resistencias de diversos flan cos, dentro de la agenda global que apuesta por lograr objetivos de desarrollo en la esfera económica, social y sustentable, basados en la suma y corresponsabilidad, no sólo en la entrega de bienes o políticas asistenciales, sino que gracias a su transversalidad aporten cada uno con sus componentes a fines superiores.

De esta forma, la cultura es vista como parte de las acciones que debe n emprenderse para lograr metas que impactan de manera general en nuevos derroteros, como el impulso a la formación, capacitación y profesionalización de los involucrados en la dinámica cultural, para hacer de ellos agentes cada vez más preparados y actualizados, el impulso al emprendurismo cultural que se vuelve un detonador económico de gran importancia, el desarrollo de infraestructura que se vuelve punta de lanza para la renovación de espacios públicos, con las consecuentes ventajas si se logran articular dentro de una planeación integral, sustentable y sostenible, con repercusiones evidentes en la esfera del desarrollo urban o y el mejoramiento del hábitat, así como , la vinculación con sectores de alto impacto y beneficio colectivo, como el turístico , que son herramientas que hacen de los bienes y servicios culturales, mecanismos incluyentes, participativos y reconocidos po r su peso en las dinámicas y flu jos actuales.

A este respecto debe a rticularse un proceso, donde artistas, creadores, gestores y promotores, reciban capacitación, conforme a su perfil, en materias más allá de la esfera cultural, empezando por el marco legal para constituir asociaciones o darse de alta ante el Sistema de Administra ción Tributaria, continuando con los lineamientos básicos para presentar presupuestos y carpetas de proyectos, la innovación en sus ofertas, la interacción con otros agentes, desde luego, el financiamiento y la gestión de patrocinios y la comunicación asertiva y actual.

Temas todos de importancia vital para hacer también de los actores culturales, entes independientes, con capacidad de autogestión, que aprovechen las ventajas que están a su alance, y construyan nuevos horizontes de actuación fuera de los caminos tradicionalmente seguidos.

Asimismo, s i la creatividad debe ser respal dada, con igual intensidad, debiera apo yarse la capacidad emprendedora de todos los involucrados en los procesos culturales, con la salvedad de que antes deben identificarse sus capacidades y metas, a fin de responder y respaldar con fuerza emprendimiento que genere impactos de trascendencia.

Por ello , atención especial requiere el apoyo para consolidar e incrementar las industrias cultu r ales o creativas, que son todos aquellos grupos o individuos que d esarrollando un bien o servicio cultural, han logrado dar el paso siguiente para articular su capacidad creadora con una enfoque comercial y empresarial, que necesariamente genere ganancia e idealmente empleos o autoempleos.

Este enfoque, que parece novedoso, encuentra ya documentado su aporte al PIB Nacional de cerca del 2%, haciendo un sector dinámico y con amplia perspectiva de expiación.

U no de los flancos importantes del desarrollo, entendido como la capacidad de acrecentar las opo rtunidades para una sociedad, es la diversificación económica, que no es más que materializar la innovación, romper paradigmas y buscar alternativas a lo tradicionalmente hecho de una forma.

En esta tesitura, la cercanía natural entre las actividades artí stico culturales y el turismo es evidente, una relación que correctamente dinamizada y aprovechada trae consecuencias positivas para todos los actores involucrados, ya que al sumar estos dos sectores los impactos escalan en alcance, particularmente en materia de servicios, que detonan la economía, generan empleos e incluso posicionan la imagen nacional y local hacia quienes visitan la entidad.

Por ello, resulta esencial, establecer de manera organizada y efectiva acciones por medio de las cuales la oferta turística del Estado de México se con forme y armonice con la oferta cultural.

Materia que debe señalarse ha encontrado en diversos proyectos concretos auténticos casos de éxito, reconocibles y destacados, como el espectáculo nocturno Esplendor Teotihuacano, en la zona arqueológica más importante de la entidad: Teotihuacán; lo mismo puede decirse, como producto del espectáculo multimedia recién puesto en marcha en el Cosmovitral de Toluca.

Ambos ejemplos notables de conjunción entre un atractivo netamente cultural y su evidente atracción turística.

Lo anterior diversifica e impulsa a su vez el turismo de negocios , que visto desde la esfera cultural favorece una doble dimensión, primero como escaparate para atraer, ofertando correctamente los distintos bienes o servicios culturales de la entidad en las agendas de trabajo de convenc iones o reuniones, que permitan aprovechar los momentos de descanso y libres, garantizando que la experiencia cultural sea enriquecedora y de calidad ; en la segunda dimensión, es factible facilitar los espacios culturales como sedes de eventos de corte turístico, que además de representar un ingreso para el reci nto, sea ventana de difusión de la arquitectura de la entidad . Continuará…

 

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