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Guillermo Garduño Ramírez

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EL MERCADO DE TRABAJO EN EDOMEX

viernes, 19 de mayo de 2017
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Lo confirmó el Tribunal Electoral del Estado de México, Isidro Pastor no será candidato independiente.

Le quitaron sabor al caldo

SUPERTIP: Educar con mayor calidad, comprometer a la ciencia con el desarrollo sostenible, difusión de la cultura, retribución a la sociedad y administración de la universidad, serán los cinco ejes que marcarán el Plan Institucional del rector para la gestión 2017 2021.

Alfredo Barrera Baca, rector de la UAEM, dio a conocer que este documento ya está el proceso de elaboración por todos los integrantes de su gabinete.

Destacó en este sentido que el pilar que soportará a la vida universitaria en su gestión será la inclusión, la transparencia y la rendición de cuentas.

"EL MERCADO DE TRABAJO EN EL ESTADO DE MÉXICO”

El siguiente es el texto de la intervención del doctor Humberto Benítez Treviño, presidente del Colegio Mexiquense, en el Taller denominado “Los futuros del trabajo/Tecnología 2050

Las características y delimitaciones de la población que trabaja y de las actividades que desempeñan han cambiado a lo largo del tiempo.

Tan es así, que las Conferencias Internacionales de Estadísticas del Trabajo van transformando las normas para entender y medir a esta población.

Por ejemplo, en la octava conferencia realizada en 1954, se estipuló que la población que trabajaba sería llamada “fuerza de trabajo” y que ésta se conformaba por todo aquellos que estaban ocupados en el momento; para 1982, en la decimotercera conferencia, se tomó una nueva resolución y el término de “fuerza de trabajo” se transformó para generar el de “población económicamente activa”. En 2013, en la decimonovena Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo se acuerdan nuevos cambios y se dan a conocer cinco resoluciones, una de ellas -la primera- tiene que ver con Estadísticas del trabajo, ocupación y subutilización de la fuerza de trabajo; en esta resolución se transforman algunos conceptos que se utilizaban para medir y entender a la fuerza de trabajo hasta ese momento; la nueva propuesta deja atrás el concepto de Población económicamente activa, restringe el de fuerza de trabajo y adopta una nueva definición de trabajo.

Todo esto, lo que muestra es que hay una preocupación general por conocer de manera precisa lo que sucede con la población que trabaja (cuántos son, quiénes son, dónde trabajan, cuáles son sus condiciones y cómo logran insertarse al mercado laboral); pero también apunta a que han ocurrido cambios en los mercados laborales que han dado lugar a distintas formas de trabajo (empleos temporales, multiactividad, trabajos no remunerados, outsourcing, entre otros) que revelan distintas realidades entre los que están ocupados.

Dado que el trabajo continúa siendo la vía más importante para que la población obtenga los recursos y los medios para vivir y reproducirse, tener conocimiento del volumen, de las condiciones y de las posibilidades y futuro de la población trabajadora es fundamental para una nación.

De manera general, la experiencia reciente indica que en la mayoría de los países, sobre todo en los de economías más pobres, la situación del empleo se ha deteriorado.

En México, en particular, hay suficientes evidencias de la merma sufrida en la calidad de los empleos, la cual se expresa en la proliferación de actividades de muy pequeña escala, el incremento de trabajo sin pago, el aumento del trabajo asalariado a destajo y de la población trabajadora sin acceso a prestaciones laborales.

Esta es una tendencia nacional, que se refleja a nivel estatal.

El Estado de México no está ajeno a esta situación. Si bien la entidad tuvo durante la última mitad del siglo pasado un gran dinamismo en sus actividades productivas, sobre todo de tipo industrial, obteniendo incluso en algunos periodos un ritmo de expansión mayor al total nacional, durante la década de los ochenta, la economía mexiquense pierde su lugar prioritario en el desarrollo económico nacional y aquella época de oportunidad de años atrás, se transformó en un rezago que se recrudeció ante la presión de la gran oferta de mano de obra, no se debe olvidar que se trata de la entidad con el mayor volumen de población de todo el país.

Con relación a la inserción de la población que trabaja en la entidad, a mediados del siglo pasado el estado de México presentó un incremento inusitado en el volumen de su población ocupada, -con una tasa de crecimiento del orden de 5.7% de 1960 a 1970.

Hoy la tasa de actividad es del orden de 58.8%.

En cuanto al sector de actividad durante muchos años el que concentró a la población económicamente activa fue el dedicado a las actividades agrícolas y agropecuarias: más de la mitad de la población activa declaraba – a mediados del siglo XX- como ocupación principal el ser campesino; sin embargo, al igual que en todo el país, la presencia relativa de los ocupados en el sector primario de la economía comenzó a disminuir y a fines de los setenta la industria manufacturera se convirtió en uno de los principales espacios donde se aglutinaba la mano de obra.

Sin embargo, tal apogeo estatal no duró mucho, el aparato productivo mexiquense empezó a desquebrajarse; el sector manufacturero, que había significado el motor del crecimiento económico de la entidad, pierde fuerza, con lo que la entidad dejó de ser uno de los más fuertes pilares en la industria nacional.

Para 1990 el sector terciario de la economía aglutinaba a más de la mitad de la población activa mexiquense; para el 2000, 62 de cada 100 trabajadores estaban involucrados en el comercio o en algún servicio, tan sólo una cuarta parte trabaja en la industria y manufactura y menos del 10% en actividades en el sector primario.

Cifras de 2016, señalan que continúa disminuyendo la presencia de trabajadores en el sector agropecuario (4.6% de los y las mexiquenses), mientras que los dedicados a la actividad industrial descendieron a 17.8% y los ocupados en el sector de comercios y servicio crecieron a 77.2%.

Se refleja claramente que el mundo del trabajo ha cambiado: la fuerza de trabajo agrícola pierde fuerza de manera continua, la dedicada a la industrial está fuertemente ligada a los vaivenes de la economía mundial y ligada a la creación de espacios laborales pequeños como el caso de las maquilas que han tenido un fuerte crecimiento y han sido particularmente importantes para la mano de obra femenina dando paso a un proceso de feminización de la mano de obra.

La terciarización es lo que hoy impera , es decir: son los servicios y el comercio el refugio para muchos trabajadores.

Así, en el sector terciario hoy se concentra un contingente importante de trabajadores en empleos muy heterogéneos, y muchos de ellos dentro de la informalidad.

Es importante acotar que la noción de informalidad laboral ha ido transformándose en las últimas décadas, de ser vista como aquella que tenía lugar en las unidades de trabajo que operaban a muy pequeña escala, hoy aparece en espacios asalariados, entre trabajadores que carecen de algún amparo legal o institucional, no importando si la unidad económica en la que se desempeñan son empresas o negocios registrados o no registrados.

En este tenor, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, fuente fundamental para conocer la situación de la fuerza de trabajo en el país, reporta en sus estadísticas la Tasa de Informalidad Laboral, la cual hace referencia a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, con aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo.

“Así, en esta tasa se incluye -además del componente que labora en micronegocios no registrados o sector informal- a otras modalidades análogas como los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a trabajadores que laboran sin la protección de la seguridad social y cuyos servicios son utilizados por unidades económicas registradas” (INEGI, 2017.

Boletín de Prensa 66/17). En el Estado de México en 2016, la tasa de informalidad fue de 57.2%, es decir: de cada 100 personas ocupadas, 57 estaban trabajando dentro del sector informal de la economía.

En el caso de México en general y en el Estado de México, el desempleo no es una posibilidad, la válvula ante el desempleo es la subocupación. Las tasas de desempleo en general son bajas comparadas con las reportadas con otras latitudes, esto tiene que ver con la forma de medirlo, sin embargo hay otros elementos que señalan la depreciación que ha ocurrido en los mercados laborales y que hoy se vislumbra.

Una tasa que permite medir el deterioro que vive la fuerza de trabajo es la que refiere a las Condiciones Críticas de Ocupación en donde se incluye a aquellos trabajadores que laboran menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, junto con las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, más las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

En la entidad esta tasa alcanza la cifra de 14.4%, la cual es ligeramente mayor a la reportada para todo el país.

Finalmente hay que resaltar que los hombres siguen siendo el componente más voluminoso de la fuerza de trabajo en México y en la entidad.

Aunque la participación de mujeres en los mercados laborales sigue aumentando: mujeres jóvenes, mayores, con hijos o sin hijos, altamente escolarizadas o con bajos niveles escolares, buscan insertarse al mercado intentando conciliar su vida familiar con su entorno laboral.

Estas mujeres, al igual que los varones que desde siempre han estado inmersos en la vida laboral, ven en la búsqueda de empleo digno, un gran reto, para poder subsistir.

 

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Perfil del Autor

Fiel seguidor del acontecer mundial, pero sobre todo estatal. Periodista de profesión, reportero de vocación y toluqueño de nacimiento; ha sabido conjugar sus cuatro pasiones, (la otra es el futbol) y con gran agudeza retrata los aconteceres del edomex