Horrores Educativos

 

 

David Díaz 

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Justicia acribillada

jueves, 31 de agosto de 2017
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La vida no es justa, es una frase común y desafortunadamente cierta; esto debido a que el sentido común y la razón nos orientan sobre lo que debemos o no hacer frente a ciertas situaciones, pero en el mundo real cada quien reaccionará como mejor le convenga y eso significa tomar decisiones que, con relativa frecuencia, afectan a terceros.

Esta es la primera condición de la injusticia.

Tampoco lo es porque al parecer, en la cultura occidental, hay dos maneras de entender la justicia, y en nuestro país quizás más; hay una comprensión política de la justicia y una comprensión ética de la justicia.

En la praxis de los pueblos occidentales, estas dos dimensiones del concepto no suelen encontrarse en armonía.

El concepto de justicia, en su dimensión política, hace referencia al derecho privado y público, es decir, se trata de una cualidad que afecta, desde criterios legales y sociales, a las relaciones contractuales de las personas entre sí y las que se dan entre las personas y el Estado .

En su dimensión ética, en cambio, la justicia es una cualidad de la acción humana en general, que abarca también las relaciones políticas , pero que las juzga desde criterios que no sólo trascienden el ámbito de lo político sino que pretender tener un carácter normativo absoluto.

Justicia significa, en la tradición bíblica, una relación personal en la que cada cual recibe lo que merece.

En primer lugar se trata de respeto o temor de la divinidad. En segundo lugar, el respeto de una persona a otra y, en tercer lugar, como una consecuencia lógica de lo anterior, se extiende a la dimensión cívica de las leyes, es decir, a la relación del individuo con los conciudadanos, con los gobernantes y con la comunidad .

Los Derechos Humanos encuentran sus raíces más profundas en este segundo sentido de justicia.

Cuando el discurso de los Derechos Humanos, se pregunta por qué es justo reconocer los derechos de toda persona, sin distinciones de raza, sexo , religión , etc., no encuentra otra respuesta que ésta: Porque es persona, por esa simple razón.

Pero a diario, hay personas que reciben menos de lo que merecen, son acribilladas en sus derechos y pisoteadas en sus entrañas; hay quienes gustan de mendigar lo que corresponde, quienes se atreven a negar lo que pertenece, a esconder lo que se ha ganado.

Esa imagen de la estatua de la justicia, vendada de los ojos, acuchillada, lastimada, herida, es una constante que ni con los mejores sistemas legales se puede componer; es una lastimosa actitud de vida, tristemente de quienes ostentan el poder.

Es una vergüenza social.




horroreseducativos@hotmail.com

 

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