Visión y Expresión

 

 Virginia García Arriaga

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La noción de la sociedad del conocimiento

martes, 7 de noviembre de 2017
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La noci ó n de “ sociedad del conocimiento ” , t é rmino de uso corriente en nuestros d í as, tiene una historia h í brida, compuesta por teor í as cient í ficas, relatos milenaristas, expectativas diversas relacionadas con la tecnolog í a, pero tambi é n por la emergencia de fen ó menos que implican g é rmenes de nuevos sistemas de construcci ó n de conocimiento.

Se ha advertido la mistificaci ó n provocadas por la revoluci ó n

inform á tica que ha llevado a acu ñ ar metonimias que tratan de describir el todo social a trav é s de una palabra; la informaci ó n y el conocimiento son sin duda ejemplos paradigm á ticos.

¿ Se trata s ó lo de un mito? Por el contrario, parece haber mayor complejidad de la que aparentemente se percibe.

Una revisi ó n de distintos enfoques anal í ticos nos permite profundizar en el asunto.

Regresemos a la definici ó n de “ eras ” en la sociedad o en la econom í a que parecen reducirse a una cuesti ó n de “ trayectos ” tecnol ó gicos.

Hay un determinismo t é cnico cuando se toma a la tecnolog í a como el como principio de explicaci ó n fundamental de los procesos sociales; esta perspectiva supone un devenir hist ó rico irreversible, producto del conocimiento cient í fico.

En los discursos sobre la sociedad de informaci ó n predominan dos supuestos: por una parte, la creencia de que son los cambios cuantitativos (m á s digitalizaci ó n, m á s informatizaci ó n, m á s medios) quienes vendr á n a provocar cambios de orden cualitativo en lo social; por otra parte, la idea de que la oferta tecnol ó gica es producto de un proceso aut ó nomo de car á cter t é cnico-instrumental.

En este tipo de perspectiva, se privilegian los an á lisis macro sobre los efectos que se identifican en las sociedades contempor á neas asociados al cambio tecnol ó gico.

Historiadores, soci ó logos y antrop ó logos han advertido que las innovaciones tecnol ó gicas siguen un trayecto entre su concepci ó n y su uso generalizado.

Scardigli (1995) afirma que en el umbral de toda innovaci ó n tecnol ó gica, la aparici ó n de nuevos artefactos viene acompa ñ ada por una etapa de creaci ó n de imaginarios sobre las nuevas tecnolog í as, conjunto de ideas acerca de los posibles cambios que acarrear á n en la organizaci ó n de las sociedades.

La puesta en pr á ctica de las estrategias industriales y comerciales tiende frecuentemente a reforzar ciertos elementos de estos imaginarios y profec í as. A esta etapa inicial, se sucede otra, en donde se desarrolla progresivamente la utilizaci ó n y la apropiaci ó n de los dispositivos t é cnicos, mediante la participaci ó n activa de los usuarios, quienes incorporan la nueva tecnolog í a a trav é s de elecciones y decisiones, ya sea refutando o reconformando los modos de empleo prescritos para los artefactos t é cnicos o bien adapt á ndolos a sus condiciones de existencia.

Una tercera etapa corresponde a la inserci ó n de la tecnolog í a en los contextos habituales de pr á cticas sociales.

Al destacar la transici ó n incierta de los usos de la tecnolog í a, este autor subraya el hecho que el proceso innovaci ó n social no depende ú nicamente de sus caracter í sticas t é cnicas y posibilidades de uso de las tecnolog í as, sino de la intersecci ó n de é stas con las din á micas sociales de los contextos en que se inscriben.

En la evoluci ó n de las tecnolog í as y el tiempo que toma en formar parte habitual de los entornos sociales, de la vida cotidiana, inciden diversos factores de naturaleza socio-cultural.

Al identificar estos factores, puede explicarse c ó mo se desarrollan patrones de usos continuos y generalizados de la nueva tecnolog í a, provocando pr á cticas emergentes y suscitando transformaciones paulatinas en procesos sociales de amplio alcance.

Este enfoque se puede denominar como an á lisis de la tecnologizaci ó n de la vida cotidiana e implica realizar estudios diacr ó nicos para observar esta evoluci ó n; los casos comparativos en diferentes contextos sociales o hist ó ricos son importantes para valorar las l ó gicas de integraci ó n de nuevos componentes en la vida social.

Una tercera perspectiva es denominada “ sociopol í tica de usos ” se interesa por analizar los procesos de innovaci ó n tecnol ó gica, como la intersecci ó n entre los dispositivos tecnol ó gicos y sus usuarios; es considerada como “ un sistema de relaciones sociales que tienen lugar en torno a una t é cnica y por medio de ella ” (Vedel, 1994:29).

En este enfoque, la atenci ó n se pone en la articulaci ó n entre las expectativas, recursos y cuadros culturales de los usuarios y la arquitectura del objeto t é cnico que se emplea.

Se llama “ configuraci ó n socio-t é cnica ” a los v í nculos que se establecen entre objeto y usuario, que resultan en una “ relaci ó n de uso ” . Dicha relaci ó n se encuentra en la confluencia de cuatro l ó gicas relacionadas entre s í en el uso: la l ó gica t é cnica, la l ó gica social, la l ó gica de oferta tecnol ó gica y la l ó gica de utilizaci ó n. En palabras de Chambat (1994:47) este enfoque se inscribe en una “ sociolog í a de usos ” que se interesa en elucidar la imbricaci ó n entre la t é cnica y el uso, la construcci ó n simult á nea de ambos.

Al analizar las formas en que los usuarios son actores de los procesos de innovaci ó n tecnol ó gica, la pregunta sobre los efectos sociales de la tecnolog í a se invierten: el inter é s se centra en saber qu é hacen las personas con las tecnolog í as, y no de saber qu é hacen las tecnolog í as a las personas.

Por esta raz ó n, los estudios se orientan a analizar las pr á cticas que realizan los usuarios a trav é s de m é todos de observaci ó n directa, para identificar las pr á cticas y procedimientos cotidianos en la utilizaci ó n de las tecnolog í as de informaci ó n y comunicaci ó n. El enfoque antes mencionado implica un inter é s por el conjunto organizado de pr á cticas y relaciones sociales que se despliega en una dimensi ó n espacial y temporal espec í fica, tal como las empresas, escuelas, laboratorios, familias, etc. Una ú ltima perspectiva a presentar es la que se denomina de la apropiaci ó n social de la tecnolog í a. En ella, la t é cnica no se considera de manera separada de la cultura, sino una forma de expresi ó n de la misma.

Esta perspectiva es pertinente para identificar como se crea y se recrea la cultura en situaciones y pr á cticas que no est á n ya delimitadas a contextos geogr á ficos y grupos sociales bien delimitados.

Si se toma en cuenta que las actuales tecnolog í as de la informaci ó n y comunicaci ó n tienen como caracter í stica fundamental el de vincular pr á cticas sociales entre individuos y grupos que se encuentran en distintos entornos espaciales y posiblemente hasta diferentes contextos socioculturales.

 

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