EL RINCÓN DE DAVID

 

David Martín del Campo

+12
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
NORTE SUR

martes, 5 de diciembre de 2017
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font
Se ha publicado un mapa del país que resulta revelador. Está dividido en las cinco circunscripciones electorales que reúnen, más o menos, segmentos con la misma población.

En esa cartografía se ha pintado de azul las dos circunscripciones que según la encuesta (suplemento dominical del diario Reforma) tendrían preferencia electoral por Acción Nacional, y de rojo las tres que votarían mayoritariamente por Morena.

El plano resulta apabullante; hay una línea –con ese criterio­– que divide en mitad al territorio nacional: de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Tamaulipas hacia el norte, Azul; de Colima, Michoacán, Estado de México, Hidalgo y Veracruz hacia el sur, Rojo.

El mapa remite inconscientemente al mapa de la Guerra de Secesión (1861-65) en Estados Unidos, cuando el sur defendía el proyecto esclavista contra los abolicionistas del norte, encabezados por Abraham Lincoln.

Sur contra Norte. Así, en la encuesta citada, el territorio nacional estaría enfrentado en esos términos de preferencia electoral.

Todo mundo entiende que durante el reciente medio siglo las cosas han evolucionado más o menos de esa manera: Tijuana es lo contrario a Tapachula, Monterrey a Chilpancingo, y las empresas maquiladoras de la frontera norte nunca se hubieran establecido en la ribera del Suchiate.

La pregunta natural en estos momentos de caldeo preelectoral sería, ¿estamos hablando de dos países dentro de un mismo territorio?

Esa disparidad en los afectos electorales coincide, curiosamente, con la vocación social, “territorial” y de organización comunitaria.

En el norte el invierno existe realmente y obliga a la previsión; en el sur el invierno es poco perceptible y no exige del racionamiento de la otra latitud.

Quizá estamos hablando de “ahorro”, laboriosidad, desapego de las ilusiones edénicas donde la Providencia siempre habilitará.

Ese síntoma, por cierto, no es exclusivo de México pues en Italia persiste desde hace mucho esa pugna entre un Sur de atraso (Nápoles) frente a un Norte de progreso (Milán); o España misma, ahora con el conflicto de la Cataluña septentrional.

Los sismos de septiembre reavivaron esa circunstancia porque, se preguntaban, ¿qué maldición tienen Oaxaca y Chiapas que, encima de su miseria endémica le vienen esos terremotos que destruyen casas y escuelas? De ahí que a partir del siniestro se haya decidido crear las Zonas Económicas Especiales para paliar el atraso económico de esa región.

Los anunciados apoyos a los pivotes industriales que se concentrarán en Coatzacoalcos, Puerto Chiapas y Lázaro Cárdenas, representan fundamentalmente vastos subsidios fiscales y la inversión de poco más de 2 mil millones de dólares en infraestructura.

Entonces el Sur es el problema. Así que importaría reflexionar sobre otras cuestiones que atañen a ese atraso endémico del sur nacional.

Se ha hablado de la casi inexistente red energética (gas) de la región, toda vez que en el Sureste se concentra buena parte de la infraestructura extractiva de Pemex.

También habría que señalar el aislamiento de las poblaciones ubicadas en esa región serrana (La Montaña en Guerrero, la Mixteca, Los Altos de Chiapas), y la desatención proverbial de esa región a lo que fue el proyecto de desarrollo del Régimen, que privilegió regiones como el Valle de México –sobre todo–, el Bajío, Nuevo León y la zona fronteriza del norte.

Ello por no hablar de la cuestión étnica y de la vocación primitiva que tienen muchas de esas comunidades avocadas a labores de autoconsumo.

El atraso inmutable del sur, por cierto, es falsamente celebrado como (todos ello entrecomillado) folclor, identidad regional, usos y costumbres, autonomía indígena, valores ancestrales y toda la sarta de frases domingueras que los candidatos, muy pronto, estarán lanzando al aire en los mítines de Ejutla, Pijijiapan y Tenosique.

Es decir, ¿resulta alternativo el desarrollo, al menos en los términos en que es observable en Hermosillo, Mexicali o Torreón? De ninguna manera.

El atraso de esa mitad de país no es (no debe ser) una opción, y el país, mientras tanto, con ese otro muro interno de costa a costa.

 

Opina sobre este artículo

PODEREDOMEX agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio. Gracias a la entusiasta participación de lectores como usted que hace valer su voz este portal informativo tiene un valor preponderante. Estamos seguros que el Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión. Por el respeto a esta encomienda debemos informarle que PODEREDOMEX no se hace responsable de los comentarios expresados en el portal ya que son total y absoluta responsabilidad de quien los emite.

Nombre   Email  
Título
Opinion

Columnas Anteriores