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Rodrigo Sánchez Arce

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LA MEJOR GENERACIÓN DE MEXICANOS (Y SUS FOTÓGRAFOS)

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jueves, 8 de febrero de 2018
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Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Si alguien me pregunta cuál considero que ha sido la mejor generación de mexicanos, sin duda me remontaría a un pasado lejano.

Me vino a la mente ahora que se conmemoró el 101 Aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917.

Pero no pienso en los mexicanos de hace un siglo sino en otros más antiguos, en aquellos que confluyeron en torno a la elaboración de la Carta Magna de 1857 y que el 5 de febrero también celebró 161 años: es la generación de la Reforma y la Gran Década Nacional (1857-1867).

Pienso en personajes como José María Arteaga, Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez, Ponciano Arriaga, Felipe Berriozábal, Ramón Corona, Santos Degollado, Porfirio Díaz, Mariano Escobedo, Valentín Gómez Farías, Jesús González Ortega, Donato Guerra, León Guzmán, José María Iglesias, Benito Juárez, José María Lafragua, los hermano Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, Ignacio Mejía, Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Vicente Riva Palacio, Leandro Valle, Ignacio Zaragoza, Francisco Zarco y muchos otros que se convirtieron en gigantes cuando México más lo requería.

Son personajes heterogéneos nacidos entre finales del siglo XVIII, cuando el país era la Nueva España, y el año 1840, tiempo de caos y convulsiones.

La lista incluye políticos, abogados, escritores, periodistas, militares y gente con oficios comunes (campesinos, arrieros, sastres).

El mayor de todos es don Valentín Gómez Farías, patriarca de los liberales y decano del Constituyente de 1857, que con 76 años alcanzó a jurar la Constitución que incluía las ideas que tanto defendió.

El segundo mayor es un insurgente que luchó al lado de Morelos: don Juan Álvarez.

El resto prácticamente despertó a la vida adulta en el México independiente.

El de menor edad nació en 1834: Altamirano. En medio de ellos, la mayoría fueron políticos, intelectuales y militares nacidos entre las décadas de 1810 y 1830, incluyendo dos presidentes: Juárez y Díaz.

¿Cuáles son los méritos de estos hombres para ser considerados como la mejor generación que ha tenido nuestro país?

ü Rompieron con el pasado colonial de México, a pesar de que el país tenía décadas independizado, y lo introdujeron por la incipiente vía de la modernidad.

Despojaron de sus privilegios a las grandes corporaciones del virreinato: la iglesia y el ejército; además de que separaron los asuntos celestiales de los terrenales, sentando las bases del laicismo.

ü Fueron políticos y estadistas. Tomaron el gobierno nacional sin otro fin que fortalecer las instituciones republicanas y rechazar tanto a los dictadores perniciosos como las intromisiones extranjeras.

Gobernaron sin la ambición de obtener ganancias y riquezas, sin actos de corrupción ni escándalos.

ü Fueron intelectuales, escritores y periodistas liberales que se enfrentaron en el plano de las ideas con sus opositores conservadores, en la prensa y en tertulias, con debates de altura bien fundamentados.

ü Tomaron las armas para defender la libertad y la integridad nacionales, con un sentido de unión como tal vez no lo ha vuelto a haber.

Hay muchas más cosas que decir de esta brillante generación, pero si todo lo anterior no parece suficiente, piensen si generaciones de otros tiempos han hecho algo similar o incluso si los mexicanos de hoy somos capaces de hacerlo (con la sola excepción de la solidaridad que mostramos en los sismos de 1985 y 2017, aunque solo en este aspecto).

En suma, una generación de hombres (hay que reconocer en este caso que, con excepción de Margarita Maza, las mujeres fueron anónimas pero aún así, participaron del proceso) que no se ha vuelto a repetir y bien haría falta, en estos tiempos aciagos, imitar su ejemplo.

Y sus fotógrafos…

Las intervenciones extranjeras en México no siempre trajeron consigo ejércitos y políticos con ambiciones expansionistas y colonialistas.

Por ejemplo, la invasión norteamericana de 1847 trajo detrás al primer ejército de corresponsales de guerra.

Mientras que la invasión francesa de 1862-1867 acarreó tras de sí a una legión que no disparaba fusiles sino cámaras: los grandes fotógrafos extranjeros que tuvo nuestro país en el siglo XIX.

Antes de la invasión francesa, en la ciudad de México ya estaban instalados los estudios mexicanos Latapí, Veraza y Halcey.

Durante la intervención tuvieron auge otros como Cruces y Campa, Valleto y Cía, Cordiglia, Montes de Oca y Sagredo.

Pero fueron extranjeros los que vinieron a dar mayor auge a la fotografía nacional: el austriaco Fréderik, el belga Jacotin, el italiano Malovich, y especialmente los franceses Prevot, Peraire, Levitsky, Ken, Merille, Disderi, Petit, Reutlinger, Riffault y, los más conocidos: Francois Aubert y Désiré Charnay.

Ellos hicieron tomas de nuestro país, de sus paisajes y su gente; del incipiente desarrollo urbano e infraestructura; de los cuerpos expedicionarios francés, belga, austriaco y argelino; de los emperadores Maximiliano y Carlota; de Benito Juárez, los liberales de la Reforma y la resistencia republicana.

Junto con sus cámaras trajeron las primeras tarjetas de presentación que hubo en México y el mundo: las llamadas carte de visite o “tarjetas de visita”, patentadas en 1854, cuya peculiaridad es su tamaño (9 x 6 cm), su producción masiva y su precio menor a las fotos individuales.

Fueron imágenes muy socorridas hasta la primera década del siglo XX. Una gran colección de ellas es resguardada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

Y por estos días el Museo Nacional de Arte (MUNAL) presenta la exposición Alfred Briquet (1833-1926), fotógrafo francés del cual se exhiben por primera vez sus tomas aunque, paradójicamente, no se conoce su rostro pues no hay fotos de él.

Llegó al país luego de la intervención francesa y coincidió con sus colegas ya mencionados.

Fue para mí una grata sorpresa admirar la obra de un excelente fotógrafo decimonónico, aunque desconocido.

Sin embargo, como sucede en este tipo de exposiciones, su obra es pequeña y para llenar el espacio el MUNAL debió introducir muchas fotos de sus contemporáneos.

 

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Perfil del Autor

Investigador de la Paz y no Violencia con énfasis en las diversas manifestaciones  artísticas y culturales.
Apuntes sobre Cultura y Artes de un no experto.