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DE PODER A PODER

Guillermo Garduño Ramírez

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+ El Día en que los Banqueros Desenmascararon a los Candidatos

Un evento en plena Normal y mal escrito, con doble “h” (HAHORA), está bien que sea muda, pero…
lunes, 12 de marzo de 2018
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La frase

Lo dicho, sigue adelante mi propuesta: que los candidatos a presidentes, sea huérfanos.

LA REALIDAD

SUPERTIP: Hace algunos años, quien fuera presidente, Carlos Salinas de Gortari, en sus Memorias habló de la Nomenklatura del PRI y lo pesada que resultaba, sobre todo cuando de la sucesión se trató, en que quedó Ernesto Zedillo, por el asesinado candidato Luis Donaldo Colosio.

Ahora, Morena también tiene su Nomenclatura, pero esta es con “c” quizá de casa, porque todos los integrantes de la misma, son de casa, de la casa López Beltrán.

Y es que la campaña o precampaña o el nombre que usted quiera darle a la de López Obrador está influida (es la palabra correcta y no influenciada) por sus hijos, que aseguran propios y extraños dentro del partido de izquierda, que no son el orgullo de su nepotismo, como dijo el presidente priista José López Portillo con respecto de su hijo José Ramón López Romano.

Son los tres hijos de su primer matrimonio con la señora Rocío Beltrán Medina, quien falleció en el año 2003 a los 43 años de edad.

Ellos son José Ramón (parecido con el hijo de López Portillo, al menos en el nombre), Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso.

Según quienes están cerca, los tres hijos navegan con un bajo perfil, pero con papel importante, sobre todo decisorio, al menos en el primogénito.

Aunque los tres deciden candidaturas, es decir ahí no hay dedazo como en el PRI, sino dedazos, porque son varios, pero de un tronco común.

El mejor ejemplo de ello, fue con José Ramón López Beltrán, quien estuvo atrás de Defina Gómez y que creó la nada despreciable suma de 5 mil comités impulsores del voto, al más puro estilo del PRI, cuando el tricolor tenía resultados amplios a favor.

José Ramón de 36 años de edad, es abogado por la UNAM, le va a Pumas (ayer estuvo en CU) es encargado de la cohesión de las estructuras.

Andrés Manuel es politólogo por la UNAM y tiene 31 años de edad, es el que usa zapatos y ropa de marca, su estilo es ortodoxo.

Gonzalo Alfonso es sociólogo, tiene 25 años de edad y es el más amigable de los tres, el “cuate” como se diría en el lenguaje popular.

Son los principales ejes en cuanto al auxilio del presidente del partido, que es su padre.

¡Qué bonita familia!

El Día en que los Banqueros Desenmascararon a los Candidatos

Dice la sabiduría del refrán popular que “más tarda en caer un cojo que un hablador”, y así pasó con los flamantes candidatos a la Presidencia de México, quienes a la primera prueba del ácido, enseñaron el cobre ante el examen que les representó su exposición ante los banqueros de México, en el puerto de Acapulco. Veamos:

Ya habíamos destacado en este espacio, que José Antonio Meade Kuribreña conquistó a los ejércitos de la militancia priista, con su honorabilidad a carta cabal, a tal grado de retar a sus contrincantes, incluidos los “independientes”, a abrir públicamente sus vidas, ingresos económicos de toda la trayectoria profesional, los logros y actuaciones en el servicio público, los bienes patrimoniales personales y familiares, así como los costos económicos en sus estilos de vida.

Bien, pues con estos mismos argumentos, Pepe Meade conquistó ahora a los banqueros mexicanos, quienes lo conocen desde siempre y le saben cada paso que ha dado en su ruta de trabajo en el servicio público federal, especialmente en el manejo pulcro de las finanzas nacionales y en las propuestas viables de crecimiento y desarrollo sustentables para el país.

Ante el reto de transparencia total lanzado por Meade, sus contrincantes, simplemente enmudecieron y prefirieron seguir la estrategia mediática de la manipulación, de la victimización y de la superficialidad del chiste barato y de la actuación titiritera ante los medios, en lugar de entrarle de lleno a los debates de ideas y al contraste de propuestas, de experiencias de gobierno y de capacidades reales de gobernar a un país inmerso en la competencia internacional.

Pero llegó la hora del primer examen final para sus contrincantes, y ahí ante los banqueros de México no hubo forma de seguir con el discurso fácil, esquivo y simplón, y entonces fue cuando cada uno de ellos fue mostrando realmente de qué está hecho, en sus aspiraciones para ocupar el máximo cargo de representación popular en el país.

Ante el primer síntoma de saberse reprobado en el examen ante los representantes de la banca mexicana, Andrés Manuel López Obrador, mostró su rostro de siempre y volvió a las amenazas: “si me vuelven a hacer fraude, suelto el tigre y no respondo por las consecuencias”.

Evidentemente, si pierde, dirá que hubo fraude y estará dando banderazo a la revuelta callejera.

Aunque no dijo qué hará en concreto, aunque no creo que vuelva a bloquear Paseo de la Reforma.

Ricardo Anaya Cortés no tuvo a dónde escalar para alzar sus reclamos por la persecución que dice le está propinando el sistema, y se hizo chiquito cuando los banqueros simplemente lo reprobaron al intentar burlarse de ellos, con la simplista explicación de su enriquecimiento inexplicable, ante los expertos en materia de “lavado de dinero” y rutas de ocultamiento ilegal de capitales.

Su caso es al mismo tiempo fácil y difícil, fácil porque caería de inmediato, difícil, porque eso es lo que no hará la autoridad correspondiente.

Falta ver ahora quiénes le rehúyen a los debates en los medios de comunicación, toda vez que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, aprobó por unanimidad la realización de debates mediáticos entre candidatos presidenciales, durante la etapa de la intercampaña.

De la que no podrán salvarse, en todo caso, será de la obligación legal de acudir a los debates organizados por el INE en cadena nacional, durante la campaña.

Pero ojalá sea un debate no tan solo de ideas sino de planes concretos para la mejora del país y su progreso y despunte definitivo.

Por lo pronto, los banqueros de México se encargaron de desenmascarar a los candidatos presidenciales, mostrando su rostro y capacidades reales, y eso se agradece porque los electores tienen todo el derecho de conocer a fondo a quienes pretender gobernarlos durante el sexenio de 2018-2024, para así tomar la mejor decisión en la elección presidencial del 1 de julio, exactamente dentro de 15 semanas.

Como siempre, es el resultado de los exámenes lo que determina la calificación final, y la ubicación en las preferencias electorales, así que las encuestas también empezarán a mostrar el verdadero rostro de la contienda presidencial, rostro como ¿de quién le encuentran? ¿no le parece a usted, estimado lector?

 

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Perfil del Autor

Fiel seguidor del acontecer mundial, pero sobre todo estatal. Periodista de profesión, reportero de vocación y toluqueño de nacimiento; ha sabido conjugar sus cuatro pasiones, (la otra es el futbol) y con gran agudeza retrata los aconteceres del edomex