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Rodrigo Sánchez Arce

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LA MUÑECA TETONA: LOS INTELECTUALES Y EL PODER

jueves, 10 de mayo de 2018
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Rodrigo Sánchez Arce,

[email protected] ; Facebook: Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce

El pasado 28 de abril “El Espectador”, revista de cine latinoamericano del periódico El País, subió a internet La muñeca tetona, documental del año 2017 de los realizadores mexicanos Diego Enrique Osorno (periodista y escritor) y Alexandro Aldrete (director, actor y productor de cine), bajo la producción de Bengala, Cuartoscuro y Detective, con apoyo de la revista Chilango.

El documental parte de una premisa sencilla: casi un cuarto de siglo después de realizada una reunión de intelectuales en una casa de la colonia Condesa de la Ciudad de México, se colgó en Twitter una foto que da cuenta de la misma y que, luego se supo, fue tomada por el fotoperiodista Pedro Valtierra.

Dicha reunión fue parte de una serie de éstas, de carácter privado convocadas por los periodistas y escritores Fernando Benítez, Manuel Buendía e Iván Restrepo, cabezas del “Ateneo de Angangueo”, llamado así porque la casa pertenecía a Restrepo y éste, era oriundo de Angangueo, Michoacán.

Cada quince días invitaban a platicar a funcionarios de alto nivel del gobierno federal con los intelectuales y, una vez al año, al propio presidente de la República.

La reunión que muestra la foto se llevó a cabo el 7 de septiembre de 1987 y en ella no estuvieron Benítez y Buendía pero sí Restrepo, así como otras vacas sagradas de la cultura en México: Carlos Monsiváis, Miguel Ángel Granados Chapa, Elena Poniatowska, León García Soler, Héctor Aguilar Camín, Margo Su, Benjamín Wong Castañeda y Gabriel García Márquez.

En ella aparecen también dos personajes polémicos: el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, entonces secretario de Programación y Presupuesto, y una “horrible” (como la llama Poniatowska) muñeca de Restrepo: su “tía Olga”, quien tuvo una de las casas de citas de mayor abolengo allá en Las Lomas.

Es ésta muñeca fea de pechos grandes la que da título al documental.

Hasta aquí el contexto.

Por obvias razones, varios que salen en la foto ya no pueden ser comentaristas (Monsi, Granados Chapa, Gabo, Wong, Margo Su), pero intervienen Restrepo, Valtierra, la Poni, Salinas y otros que conocen del tema: Pavel Granados, José Carreño Carlón, Denisse Dresser, Fabrizio Mejía Madrid y Jaime Abello Banfi (Presidente de la Fundación Gabriel García Márquez).

Se aclara que Aguilar Camín y García Soler fueron invitados a dar testimonio pero declinaron hacerlo.

Y para documentar las opiniones se utilizaron materiales de diversos Archivos: del General de la Nación, los periódicos La Jornada, El Universal, La Prensa y El Economista, las revistas Nexos y Proceso, y la Editorial Océano.

En realidad el documental habla de los intelectuales y el poder. Sobresalen dos posturas: los que defienden su acercamiento y los que lo rechazan.

Entre los primeros están Pavel Granados, Carreño, Abello Banfi (“en ningún otro país del continente hay los presupuestos e institucionalidad cultural como en México”) y Salinas.

Los que rechazan el acercamiento son Valtierra y la Dresser (“la reputación es lo único que uno tiene en la vida y salir en una foto junto al presidente despierta dudas sobre tu independencia”).

Al respecto, soy de los que piensa que el acercamiento entre intelectuales y el poder es necesario, pues sólo así ha tenido un gran impulso la cultura (y lo digo sin demeritar los esfuerzos independientes); aunque, siguiendo a Granados y a Carreño, actualmente es difícil para los intelectuales exhibirse, por ejemplo, con el presidente porque hay una repulsa generalizada contra el gobierno; además, dado que la tecnología ha abierto canales que no se podían creer hace una o dos décadas, es posible que los intelectuales ya no tengan el mismo peso que tuvieron anteriormente.

Éstos son temas de los cuáles existe una vasta literatura y referirla me llevaría a rebasar los límites de este artículo.

Me interesa más establecer, al igual que lo hace Granados, que muchas veces es el poder el seducido por la intelectualidad.

Pero añadiría que, para ello, el poder debe ser “culto”, pues de lo contrario no hay tal seducción.

Creo que la mayoría de presidentes del siglo XX fueron cultos (con excepción de De la Madrid y Zedillo) y el último de ellos fue el propio Salinas, quien podía sostener pláticas con personajes como el Gabo (y, como dice la Dresser, creó clientelas en el mundo intelectual con el CONACULTA, becas a creadores, apoyo para publicaciones e invitaciones a viajes).

Cabe recordar que Zedillo estando en campaña un día confió un secreto: “la primera sección que leo en el periódico es la deportiva”.

Por su parte, en su sexenio Fox reconoció el aporte artístico de los hermanos “José y Clemente Orozco”, evocó al “premio Nobel Carlos Fuentes” y citó al escritor “José Luis Borgues”.

El periodo de Calderón fue permeado por la guerra contra el crimen organizado (“que haya más becarios y menos sicarios”).

Mientras que al Peña aspirante presidencial, lo marcó para siempre el hecho de no haber podido citar tres libros que marcaron su vida.

Continuando con el documental, es Fabrizio Mejía el que expone, a mi juicio, las ideas más interesantes.

Dice que debido a la ilegitimidad con la que entró Salinas luego del fraude del 88, éste comienza a construir la relación entre las ideas y el poder, pero basado en un doble método de presión: desde la oficina de Comunicación Social (que dirigía Carreño) y a través de la partida secreta del presidente (que favoreció principalmente a Aguilar Camín, pues la Poni dice que “impresionó bárbaramente a Salinas”), pero lo que más le sorprendió es que la compra de intelectuales estuviera mediada por chantajes como en la mafia: una vez que aceptas ya no puedes salir.

Dice que sólo García Soler y Camín fueron muy elogiosos con Salinas y los demás pasaron de la crítica moderada a la fuerte, sobre todo a partir del levantamiento zapatista.

Además, Fabrizio dice que el poder ha sustituido a los intelectuales por “opinólogos”, que a los políticos les va mejor con éstos, pues ya no tienen necesidad de convencerlos y hacer reuniones; y lo malo es que los intelectuales tampoco sienten tener la responsabilidad de criticar al poder en tiempos difíciles.

Cuánta razón tiene Fabrizio. En estos tiempos electorales vemos “opinólogos” por doquier.

Ahí está el periodista Ricardo Alemán, opinólogo del gobierno y el PRI haciendo un día sí y otro también críticas a AMLO.

Por el contrario está Paco Ignacio Taibo II, gran intelectual que desafortunadamente se convirtió en opinólogo crítico del sistema (también se volvió ejemplo de lo que no debe hacer un opinólogo que no sabe de elecciones).

Mientras que el periódico Reforma está plagado de opinólogos que favorecen al PAN y otros partidos.

Algo adicional sobre Salinas es que la Dresser lo considera “hombre de inteligencia privilegiada, pero perversa”.

El ex presidente tiene grato recuerdo de aquella reunión en la que cada quien expresó libremente sus puntos de vista, sin rigidez ni tensión y en cuyo ambiente permeó el proceso sucesorio; se ufana de ser el único presidente que ha visitado la revista Proceso y cita palabras de Octavio Paz: “siempre he pensado que las relaciones entre el poder público y el escritor [el intelectual] deben ser a un tiempo respetuosas y distantes.

El escritor tiene que conservar su arisca independencia”.

Es una lástima que García Soler y Aguilar Camín no dieran su testimonio (tal vez este último no quiso enfrentar cuestionamientos sobre el financiamiento que le dio Salinas entre 1989 y 1994).

Al primero lo dejé de leer en La Jornada pues, si bien dice cosas interesantes, su estilo no me resultó atractivo.

En cambio a Aguilar Camín lo leo todos los días en Milenio pues lo considero una de las mentes más lúcidas y brillantes que actualmente tiene este país.

Finalmente, debo decir que La muñeca tetona tiene un título bastante forzado por un detalle circunstancial, que no me parece el mejor documental y que pudieron haber sacado más provecho de los testimonios.

No obstante es muy recomendable verlo, pues actualiza ideas sobre este tema tan controvertido como la relación entre los intelectuales y el poder.

 

Comentarios

  • Tienes el panorama y contexto del tema
    por F C T, 13/05/2018 13:49
    DesaprueboApruebo
    +2

    Manuel Buendia no aparece en esta reunión. Sabía de la mente privilegiada y perversa.

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Perfil del Autor

Investigador de la Paz y no Violencia con énfasis en las diversas manifestaciones  artísticas y culturales.
Apuntes sobre Cultura y Artes de un no experto.