A través del espejo

 

Alma R. Bernal Trujillo

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EL FEMINICIDIO: MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

jueves, 17 de mayo de 2018
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rocio.bernal2017@gmail.com

La violencia contra las mujeres no pueden ser disimuladas bajo el manto de la violencia de género, dado que una categoría de análisis no puede ser utilizada como si fuera un sujeto social y político.

Sin lugar a dudas, la categoría de género ha sido un aporte del feminismo para comprender las relaciones de poder entre hombres y mujeres y el entramado cultural que sustenta concepciones y prácticas acerca de lo femenino y lo masculino, que asigna roles y estatus a cada uno de ellos, y determina con eso espacios de poder para los varones y de subordinación para las mujeres.

La violencia contra las mujeres no puede ser disimulada bajo el manto de la violencia de género. Pero la violencia de género oculta que son los varones quienes la ejercen y las mujeres quienes la padecen; por ello es pertinente tener en cuenta dos dimensiones esta violencia:

- La violencia contra ellas a causa de saber amar.

- La violencia como consecuencia de la lucha de poder entre los sexos.

Analizar la violencia contra ellas en estas dos dimensiones abre nuevas posibilidades para entenderlas en el contexto de sociedades, como la nuestra, en conflicto armado y -sobre todo- para encontrar vías para la justicia, la verdad y la reparación a las víctimas de los actores armados y de los perpetradores privados.

Además, esta diferenciación da luces acerca de la forma como el sistema socio-sexual moderno coloniza, humilla, maltrata, viola y controla el cuerpo de las mujeres para apropiarse de su libertad, de su amor y de su autonomía.

Para interpretar y explicar la violencia contra las mujeres, debe tenerse en cuenta que son la expresión de la opresión, subordinación e injusticia social. Para interpretar y explicarlas, debe tenerse en cuenta que son expresión de la opresión, subordinación e injusticia social, y entender también que la relación socio-sexual que predomina en las sociedades actuales, es una en la que el poder del amor de las mujeres, entregado libremente, es explotado por los hombres.

La claridad sobre estos conceptos permite entender que la violencia, son prácticas sociales sistemáticas, que no sólo mantienen la desigualdad socio-sexual sino que perpetúan una forma específica de encuentros e intercambios de los varones con las mujeres.

Quizás indagar y preguntarnos por la forma como amamos las mujeres y cómo se dejan amar los varones hará posible explicarnos qué pasa y cómo se articulan en el ámbito privado y en el público, y puede ser un camino para encontrar alternativas construidas a partir del análisis de los deseos, necesidades e intereses de las mujeres.

Se puede decir que el feminicidio es el último eslabón del contínuum de violencias en contra de las mujeres.

La noción de contínuum permite identificar y analizar la diversidad de las violencias que viven las mujeres en los sistemas socio-sexuales patriarcales y facilita, además, interpretarlas como dispositivos de poder para mantenerlos y para que las mujeres se sometan a sus mandatos.

Desde esta perspectiva, el factor de riesgo es la diferencia sexual.

El contínuum de las violencias en contra de las mujeres adopta formas diversas, incluyendo el feminicidio; la violencia en el hogar; la violencia psíquica; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la esclavitud sexual; el control afectivo y sexual; el aborto y el embarazo forzado, y los asesinatos por razones de honor.

Estas violencias se exacerban en contextos de conflictos armados. El concepto de feminicidio contribuye a desarticular sistemas de creencias que naturalizan las violencias y revelan el carácter eminentemente político del asesinato de mujeres como un producto de las relaciones de poder entre los varones y ellas.

Se puede decir que el feminicidio es el último eslabón del contínuum de violencias en contra de las mujeres. También permite efectuar el análisis legal, político y cultural de las respuestas institucionales y sociales a estos crímenes. En esta perspectiva, el feminicidio nos lleva de regreso al tema de las estructuras de poder e implica al Estado como parte responsable, ya sea por comisión, tolerancia u omisión.

En efecto el feminicidio connota no solo el asesinato de las mujeres por parte de los varones por el hecho de ser mujeres, sino también indica la responsabilidad del Estado por estos asesinatos, ya sea a través de la comisión del delito, la tolerancia a los autores de los actos de violencia, o la omisión de su responsabilidad para garantizar la seguridad de sus ciudadanas.

 

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