Tianguis global

Rodrigo Sánchez Arce

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POR UN MÉXICO SIN CLÓSETS

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jueves, 28 de junio de 2018
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Junio es el mes del gay y específicamente el 28 de junio, hoy, se celebra el Día Internacional del Orgullo Gay.

El pasado sábado el colectivo LGBTTTIQA (LGBT+) y muchos heteros agregados salieron a las calles de la Ciudad de México y otras del país a celebrar este día con una marcha especial por su cuadragésima edición, con el lema “40 años viviendo en libertad”.

Se estima que fueron 250 mil las personas que salieron a festejar su orgullo por lo que, honestamente, preferí evitarme la fatiga y seguir la marcha en las noticias.

Pero al día siguiente me fui al Museo Memoria y Tolerancia que por estos días presenta la exposición “LGBT+ Identidad, amor y sexualidad”.

Aunque debo matizar: no es precisamente exposición sino una instalación de carácter didáctico que pretende hacer conciencia entre los asistentes sobre el respeto y la tolerancia que se debe tener hacia este colectivo, además de desechar un montón de falsedades y prejuicios que tenemos sobre ellos.

Antes que cualquier cosa, la instalación recuerda a los asistentes el contenido del artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Este tipo de frases estarán presentes en todo el recorrido.

La primera parte es “La diversidad sexual en el marco de la diversidad humana”, cuyo objetivo es reflexionar que en el mundo no sólo existe la familia convencional políticamente correcta: la nuclear (papá, mamá e hijos), sino que existe diversidad de modelos de familias: corresidentes no emparentados, corresidentes emparentados, unipersonales, parejas solas (heterosexuales y homosexuales), extensas, poligámicas y extensas multinucleares.

Enseguida un mural nos recuerda las cifras sobre familias en México: existen 30.2 millones de familias, de las cuales 77% tienen como jefe un varón y 23% una mujer; del total 71% son nucleares, 26% ampliadas y 1.5% compuestas; y del total, 250 mil son integradas por parejas del mismo sexo (69% son parejas de mujeres).

Posteriormente se entra a un cuarto dividido por pintura de dos colores: azul y rosa.

La idea es mostrar la construcción social de la identidad de género que tiene efectos sobre la orientación sexual y provoca la reproducción de estereotipos.

Así es como las niñas se “deben” identificar con el color rosa, las muñecas y los vestidos de princesa, y los niños con el azul, juguetes violentos y ropa de superhéroes.

Por supuesto es una crítica a este constructo social.

Luego de ahí se entra, literalmente, a un clóset gigante donde una voz ofrece diversos conceptos sobre la sexualidad humana.

En determinado momento el guía pide que salgas de ese gran clóset. De hecho la consigna y el hashtag para redes sociales que identifica a esta instalación, es la misma del título de este artículo: “por un México sin clósets”, propuesta por la Fundación México Vivo, asociación civil que se encarga de “transformar la situación actual de padecimiento y vulnerabilidad que existe en relación con la sexualidad”.

Una vez que salimos del clóset entramos a un cuarto oscuro. La pared frontal muestra luces neón con las siglas LGBTTTIQA.

A los costados un sin número de puertas de colores (lo que más me gustó de la instalación) se abren para conocer la definición de cada letra: lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero, intersexual, queer y asexual, así como sus diferencias, similitudes y confusiones más comunes.

Es importante ver una nota que aclara que “La heterosexualidad también forma parte de la diversidad sexual.

Sin embargo, las personas heterosexuales no son blanco frecuente de discriminación…”.

Al salir, un mapa muestra fobias en el mundo: 72 países consideran crimen a la homosexualidad; en 9, los gays reciben la pena de muerte; sólo 9 países consideran en su constitución la no discriminación por orientación sexual, entre ellos México; en sólo 3 países se prohíben las terapias de reconversión (Brasil, Ecuador y Malta); y otras perlas de este tipo.

Otras cifras muestran que México ocupa 2º lugar por crímenes de odio por homofobia, sólo superado por Brasil, lo que afecta sobre todo a varones homosexuales (78%).

Siguiendo en la oscuridad, una instalación de monitores presenta videos de represión a LGBT+ en el mundo, así como expresiones discriminatorias de uso común.

Luego se sale a la luz, la instalación se vuelve blanca y reflexiona sobre varios temas.

Un apartado presenta experiencias positivas de padres que han vivido la salida de sus hijos del clóset.

Enseguida se encuentra una de las partes más interesantes visualmente hablando: un túnel con una especie de tira del tiempo sobre diversidad sexual en México y el mundo, desde la representación de sexo entre varones en pinturas rupestres de Zimbabwe, África, que datan de hace 10 mil años, hasta los hitos más actuales y lo que vendrá en el futuro.

Por supuesto son interesantes las referencias a la diversidad sexual en México, desde las representaciones en códices prehispánicos hasta nuestros días, pasando por las penas y castigos a los homosexuales.

Se presentan diversos hechos (como la libertad de las parejas del mismo sexo a casarse), manifestaciones, publicaciones y personajes (Sor Juana, Frida Kalho, los Contemporáneos), muchos de ellos desconocidos para la gente.

Noté una omisión grave: no está Carlos Monsiváis y su defensa de los gays.

Posteriormente una mampara presenta información sobre la homosexualidad en el mundo del espectáculo, muestra las películas que tratan el tema, así como las actrices y actores que han salido del clóset o han interpretado a gays.

Finalmente se habla de las parejas del mismo sexo.

Destaca la exhibición de los vestidos de novia utilizados en su boda por las actrices Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe; un pastel de boda donde los muñequitos representan diversos tipos de parejas; y mamparas que hablan de la capital del país como ciudad amigable LGBT+ y la primera en reconocer el derecho al matrimonio igualitario.

Antes de terminar se presentan algunas reflexiones sobre la adopción por parte de las parejas LGBT+, una situación con la que siempre he estado de acuerdo.

Me quedé corto al reseñar sólo los temas llamativos, pues la exhibición aborda demasiados.

Demasiadas son también las letras colocadas, pero tal vez sea la única manera de enseñar a la gente el respeto al colectivo LGBT+.

 

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Perfil del Autor

Investigador de la Paz y no Violencia con énfasis en las diversas manifestaciones  artísticas y culturales.
Apuntes sobre Cultura y Artes de un no experto.