Tejiendo palabras 

 

Carmen Sophia Martínez Sandoval 

+13
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
No pretendas que te quiera

viernes, 13 de julio de 2018
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font
Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente,

mírela, no la escuche.

Oscar Wilde

No me mires con esa luz nostálgica con la que suplicas que te toque o que te bese.

No permitas que el deseo desbordado fantasee con una pasión sin eco.

Ya no me mandes escritos, ni quieras conversar conmigo porque en cada intento que lo haces mi corazón se recoge apenado de no corresponderte.

No me nombres "ombligo de rubí", "mi poetiza" "mi niña", "pequeña", "hermosa", "mujer", "mi chingona", menos uses el trillado "mi amor" ni tampoco me amenaces con que me harás tu novia.

No mires los labios cuando hablo, ni enronquezcas tu voz cuando te acercas oliendo el aroma de una piel que jamás será tuya.

Ya no seas el poeta que besa torpemente en mi calvario; ni me digas que es hermoso y que soy muy bonita; ya no repitas que te gustan mis piernas.

Ya no digas tantas veces que el olor a almizcle y el sabor de mi género te enloquece.

No me mires con ojos intensos, no busques provocar devorarte con mi boca porque mis besos no corresponden al vigor con el que deseas comerme.

No pretendas que te quiera, no te vuelvas loco de no tenerme, por no poseerme. No vuelvas a perder la razón y me odies porque mi corazón y cuerpo no te pertenecen; no lo puedo obligar a sentir lo mismo que tú sientes.

Esa sonrisa en mis ojos no te pertenece. Soy de aquel que me nombró en los delirios de su corazón enamorado.

No busques seducirme porque tengo el corazón seco de tanto llorarle y extrañarlo.

Él me recuerda con la gracia de lo vivido.

Muerdo una sonrisa mustia que me impide nombrarlo. Él, antes que ninguno, me dio a probar de los besos más selectos, el sabor más amable, tuve entre mis manos las formas más perfectas, la textura más delicada.

Traviesos buscamos el momento propicio para encontrarnos solos, mirarrnos coquetamente, seducirnos con el tono de nuestras voces, bailar los movimientos perfectos que dicta el infinito de la pasión.

Por eso no me nombres, no me digas que te gusto, ni me digas "ombligo de rubí", "mi poetiza" "mi niña", "pequeña", "hermosa", "mujer", "mi chingona", ni tampoco me amenaces con que me harás tu novia.

No mires mis labios cuando hablo ni enronquezcas tu voz cuando te acercas oliendo el almizcle de esta piel que no te pertenece.

 

Opina sobre este artículo

PODEREDOMEX agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio. Gracias a la entusiasta participación de lectores como usted que hace valer su voz este portal informativo tiene un valor preponderante. Estamos seguros que el Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión. Por el respeto a esta encomienda debemos informarle que PODEREDOMEX no se hace responsable de los comentarios expresados en el portal ya que son total y absoluta responsabilidad de quien los emite.

Nombre   Email  
Título
Opinion

Columnas Anteriores