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LO DEL AGUA AL AGUA

Enrique de la Luz Plascencia

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¿La respuesta está en el viento?

lunes, 11 de junio de 2012
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La semana pasada me referí en este espacio a que la juventud, no en México sino a mi parecer en todo el mundo, día a día se percata que, de continuando con este sistema económico neo liberal que sólo ha servido desde su implementación para depauperar al mundo y en particular a los jóvenes para cerrarles los caminos al futuro.

Que para ello, se diseñó un pérfido plan mundial para explotar a la gente, y a ellos en particular (son el futuro), depauperándolos en lo intelectual y en lo moral, mediante la difusión masiva de distractores mil, con la imposición de métodos de estudio que los habían de hacer dependientes siempre de alguien, que los “valores” inculcados por disposición expresa en sus centros de estudio, son valores no filosóficos (honestidad, veracidad, justicia, templanza de espíritu y otros), sino de mercado: “puntualidad”, ”excelencia”, “obediencia”, “competencia”, son valores que les impiden e inhiben su desarrollo creativo individual, determinándolos a la eterna dependencia de una empresa, cuyo único fin es hacer dinero para los dueños, arrasando con quién esté en frente.

Para tan siniestro plan, el 1% (la gente del real dinero), se valió de la ONU, de la UNESCO, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, etcétera.

Ellos operaron el plan y muchos, como aquí en México, unos por maldad o por inocencia (el daño es el mismo), se abrazaron a ese nuevo “paradigma”, a ese nuevo “Santo Grial”, con un fervor digno de mejor causa.

Vendieron la mayor parte de los bienes nacionales, diseñaron políticas educativas, de salud, de relaciones laborales que han sembrado, la depredación moral y económica en México y en el mundo.

Al parecer, los jóvenes, en el mundo, se empiezan a dar cuenta. Sostuve que la juventud, así como va, no mira el final del túnel.

Hoy, me quiero referir a la otra punta de la pinza, la gente de cuarenta o más años.

Esa que en nuestro país y en el mundo, alcanzó a vivir hasta los años setentas una vida de paz y de crecimiento económico, esa que habiendo estado de acuerdo, validó el sistema, la que creyó en la “democracia”, la que apoyó a los políticos que decían representarlos, la que siempre ha pagado sus impuestos, la que participó en el crecimiento de su respectivo país, la que consumió, la que empujó a la economía, la que respetó a la autoridad en la certidumbre de que ésta se preocupaba por ellos y actuaba en consecuencia, la que creyó que el gobierno tenía la obligación de proporcionarles sistemas de salud apropiados, educación gratuita de calidad para sus hijos, así como trabajo, seguridad jurídica, justicia, jubilación segura y digna, etcétera.

Hoy, esa gente no se alcanza a explicar qué pasa. ¿Por qué el Estado, a través de sus políticos, las institucionjes y quienes a decir de ellos son sus “representantes”, les aumentan los impuestos, les suben la gasolina, le hacen pagar un seguro de salud, cuando antes la salud a población abierta era gratuita, le embargan casa y cosas, los despiden y les pelean la indemnización a muerte y si quieren continuar o conseguir otro trabajo, los contratan sólo por un tiempo determinado para que no generen antigüedad tanto en el sector público como en el privado y cuando se encuentran ante autoridades laborales éstas son auténticos defensores de oficio de los patrones, se percatan, en carne propia, de que la justicia se deja a criterio de los jueces y no de de la ley, se enteran que esos “impartidores de justicia” son nombrados no en base a su experiencia y conocimiento sino a las amistades y compromisos del ejecutivo sea local o federal.

De eso y más, los ciudadanos comunes no se enteran sino cuando lo sufren, que es diario.

En el mundo en general y en México en partículas, se nos ha hecho creer el cuento de que el Estado no debe ser paternalista, de que “debemos enseñarnos a pagar todo”, claro está, en beneficio no de todos sino de unos cuantos (el1%), olvidando mañosamente, que el Estado es la organización jurídica de la sociedad y que ese Estado representa a los ciudadanos y a la Patria concepto viene de “padre”.

Hasta hace 30 años, el concepto no fue tocado, después, el neo liberalismo lo ha querido destruir.

La gente no lo teoriza pero lo vive y al parecer también esta harta de esta vivencia cotidiana y de los políticos que la representan.

Lo claro es que nadie se explica como fue que jugando con las reglas, quedaron sin nada, como si todo hubiera sido una trampa.

Hoy esas personas de más de cuarenta, probablemente tengan miedo. ¿Qué habrá de ser de ellos a 10 años vista de seguir las cosas como están? ¿Cómo creerle a un candidato que sólo sabe hacer promesas y “compromisos”? En México, para no ir más lejos, todos los que hacen campaña están “jugados”.

Todos ha gobernado o servido cuando menos en altas esferas de poder. Ahora, a través de sus “campañas” nos hacen promesas sin ton ni son, prometiendo acciones que los más, nunca realizaron en el tiempo en que ejercieron el poder.

Por citar, ¿con quien habrán quedado más satisfechos los ciudadanos que estuvieron bajo su mandato? ¿los ex gobernados en del Estado de México? ¿los millones de pobres del país durante la gestión que en la SEDESOL realizó una candidata? ¿los ciudadanos del D.F.

bajo la férula del “odiado” de los medios? ¿Por qué eso no lo preguntan las encuestadoras? ¿Cómo será posible quitarnos de encima esa incertidumbre hacia el futuro? ¿Cuántos adultos querrán unirse a los jóvenes del “ocupa Wall Street, a los jóvenes Chilenos, a los a los “indignados” en Madrid, a los de Egipto y en general a todo Medio Oriente y aquí al “# yo soy 132”, ante el legítimo temor de un incierto futuro? ¿Será como cantaba Bob Dylan que la respuesta está en el viento? ¿Estará la respuesta entre nosotros en el cercano 1 de julio? ¿Usted qué piensa? Total, lo del agua al agua.

Twitter: @delaluz47

 

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Perfil del Autor

Licenciado en Derecho, profesor de la Universidad Autónoma del Estado de México en la Facultad de la disciplina.

Colaborador de varios medios estatales.

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