La especialista universitaria llevó a cabo una investigación con el objeto de profundizar sobre tales efectos en poblaciones rurales del Estado de México donde se reproducen las desigualdades sociales, enmarcadas en las diferentes dimensiones de la seguridad alimentaria, que van desde lo global hasta el estado nutricional de los individuos, principalmente entre las mujeres.
Vizcarra Bordi explicó que a través de estudios etnográficos y sobre todo nutricionales, en diversas comunidades rurales y en la zona periurbana, se ha podido observar el impacto de la inseguridad alimentaria que hoy se presenta en casi todo el mundo, principalmente en las comunidades del campo de países que no tienen altos índices de desarrollo, como el caso de México y que se refleja por ejemplo, en la salud de las poblaciones rurales, pero también en las marcadas diferencias sociales.
Ante ello, refirió que su estudio se enfocó en enfermedades metabólicas, obesidad y diabetes mellitus tipo 2, como ejes conductores de la interconectividad entre la globalización y la seguridad alimentaria, así como la perspectiva de género, ya que la desigualdad social es evidente, pues desde el proceso de producción, recolección, distribución y hasta en el consumo, se evidencia una disparidad que tiene que ver con sexo, edad, clase y grupo indígena; donde las mujeres en general, tienen las mayores desventajas.
La investigación titulada “Inseguridad social y alimentaria rural del Estado de México” forma parte del trabajo que lleva a cabo el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales a favor de las comunidades rurales de la entidad, con el propósito de otorgarles las herramientas necesarias para promover su desarrollo, mejorar sus cultivos y privilegiar la igualdad, así como la equidad.




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