Al respecto, Viridiana Velázquez Bueno y Jessica Alonso Galindo, asesoradas por la académica Catalina Soriano Reyes, manifestaron que el proceso de envejecimiento es consecuencia de una serie de alteraciones sistemáticas y del sistema nervioso central, de tipo involutivas y que trastocan e impactan en diversos planos.
En el psicológico, advirtieron, l a muerte de algún familiar, ser querido y de la pareja inciden para que la persona mayor muestre sentimientos de tristeza y soledad, lo que influye para el desarrollo del trastorno depresivo; aunado a ello y en el terreno biológico, se le suman las limitaciones físicas resultantes de patologías propias de la edad.
Sin embargo, Velázquez Bueno y Alonso Galindo insistieron en que la arista social puede, en determinadas ocasiones, ser de mayor injerencia para padecer trastornos depresivos, pues el rechazo de su círculo familiar, más el proveniente de la sociedad, tiene alcances mayores dentro de la estabilidad emocional.
Finalmente, las pasantes de la Licenciatura en Enfermería de la Máxima Casa de Estudios mexiquense advirtieron que es necesario implementar políticas públicas que posibiliten que el sector salud cuente con equipos interdisciplinarios para la atención de este grupo, que crece de manera considerable en el país.
Dicho equipo profesional debería estar integrado por enfermeros, nutriólogos, gerontólogos, psicólogos e incluso, abogados, para el cuidado integral de los adultos mayores, indicaron las próximas profesionales del área de la salud.




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