BOLA DE PAPEL
Guillermo Garduño Ramírez
Y ES QUE el Pachuca, vino con ocho atrás, además del portero, esto es dirían los clásicos vino a meter el camión atrás, permanentemente.
Los no clásicos, los del pueblo, dirían, es que Hugo metió hasta a su mamá atrás y quizá por eso la afición que hizo una peor entrada que ante el León, (hace quince días ingresaron 18 mil aficionados, ayer apenas 15 mil), despidió a Hugo recordándole a su “jefecita”.
EL MERITO del Toluca no cejar nunca en su intención de ganar el partido.
Una y otra vez buscó avanzar, pero el multitudinario esquema defensivo del Pachuca se lo impedía, a Sinha se le iban encima hasta cuatro marcadores.
¿Qué debía hacerse?
MEZA LO entendió a la perfección y buscó velocidad para superar ese valladar, pero además aprovechar el desgaste de unos defensivos perrunos que como Vidrio dieron patadas impunemente ante la complacencia de un árbitro netamente “tuzo” como Mauricio Morales, quien ni siquiera se atrevió a expulsar a Hugo, cuando éste lo insultó.
Y MIENTRAS Meza metió velocidad pura con Benítez quien entró por Ríos al 56, con Brizuela por Cacho al 67 y con Brambila por Esquivel al 80, Hugo metió a Velázquez al 46 por Julio Gómez, la famosa “momia” quien estuvo más muerto que vivo; a su hijo putativo Nery Castillo por el “Labión” Calderón (ojo este es el sobrenombre correcto), quien estuvo más flojo que cuando estaba en el Toluca y a Daniel Arreola por Mario Cejas, otro con mal fario (remember el descenso de Tecos).
FUE AL minuto 92, cuando estallo la euforia contenida por los seguidores de los rojos, en que Benítez recibió un pase a profundidad de Sinha se quitó a base de velocidad la marca de Cota y venció al portero, para un gol valioso, que permite al Toluca seguir con su marcha perfecta, mientras el campeón Santos se desmorona y el Monterrey se debate en las imperfecciones, en tanto que Tigres perdió lo invicto con Tijuana.
POR CIERTO, Tigres es el próximo rival del Toluca, allá en San Nicolás de los Garza, el próximo sábado, a las 19:00 horas.
BIEN Toluca, cinco y… contando.













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