Nunca lo olvides: No te merece quien te lastima

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No te merece el que te lastima, nadie que dice quererte y te causa dolor o lágrimas debe formar parte de tu vida. Esto es algo que todos nosotros sabemos, sin embargo, en ocasiones la vida nos pone en duras situaciones en las que no es tan fácil ver estos aspectos. Hay momentos de nuestro ciclo vital en que caemos en relaciones afectivas donde, a pesar de existir el amor, éste se vuelve dañino y doloroso, sin necesidad de que exista maltrato físico.

Porque quien te lastima también puede hacerlo mediante esas técnicas indirectas que tanto vulnerar nuestro equilibrio emocional y nuestra autoestima. Hay muchas formas de amor y no todas ofrecen auténtica felicidad, hay quien ama porque teme quedarse solo, otros se aman únicamente a sí mismos y hay quienes confunden el amor con dominación y posesión.

Los amores tóxicos abundan demasiado en el día a día, debemos tener cuidado porque, aunque no nos demos cuenta, también podemos hacer daño a nuestra pareja sin querer. Hay personas que cuando se sienten molestas por un aspecto que hace, dice o da a entender la pareja, en lugar de hablarlo con asertividad, ejecuta ese mismo acto a modo de “empatía dañina”; un ejemplo sería provocar que nuestra pareja sienta celos porque nosotros nos sentimos molestos por su cercanía con otra persona.

Cuando nuestro compañero o compañera, hace algo que no vemos bien, es necesario poner un límite y hablarlo en voz alta con seguridad, calma y apertura; ya que si copiamos sus actos, lejos de solucionar el problema, lo agrandaremos. Con ello se quiere decir que también nosotros somos capaces de lastimar directa o indirectamente.

No obstante, lo más complejo de estos casos, es siempre saber detectar que hay algo que no está bien. La dificultad de no saber verlo o no saber reaccionar ante diversos tipos de maltrato se debe a que, en ocasiones, nos educan en la clásica idea que para mantener una relación de pareja “hay que aguantar, hay que ceder y hay que tolerar”; lo anterior no es verdad y nunca lo será así.

La comunicación y la reciprocidad son dos pilares esenciales en los que debe basarse toda relación saludable. Por ello, te invito lector a tener en cuenta todas esas situaciones que lleva a cabo el maltrato.

 

 

Por ejemplo, la ironía es una arma de doble filo muy dolorosa, ya que en ocasiones, muchas personas ejecutan a modo de comunicación donde su sentido del humor cae en la agresión, el desprecio y la humillación. Quien te lastima de esa forma. Sin lugar a dudas. No merece estar en tu vida. Hay personas que ejecutan un hábil control en nuestro día a día, como la araña cerca de su presa para que no se escape. Son personas con una baja autoestima que temen ser abandonas. Por ello ejecutan el control y la dominación; además harán que vayamos perdiendo el contacto con amigos y familiares. Que dejemos el trabajo, que olvidemos nuestras aficiones para no salir de esa zona de confort que es la pareja.

Hay relaciones que debemos dejar atrás por necesidad emocional y física; no obstante no siempre es fácil dejar atrás esa unión, porque el nivel de dependencia suele ser elevado. Lo más importante es darnos cuenta que estamos con un alguien que nos lastima y quien te ama de verdad jamás sería capaz de confundir el respeto y el cariño sincero con la agresión, el desprecio o la humillación.

Debemos tener claro que tu felicidad está lejos de esa persona que te hace daño, es necesario volver a la persona que eras antes, a tu tranquilidad emocional de antaño. No dudes en pedir ayuda a familiares y amigos, e incluso a las instituciones si percibieras algún tipo de daño. Debes proteger tu autoestima, ya que como cualquier ser humano merece ser feliz y para recuperar la felicidad, hay que poner un final a ese tipo de relaciones tóxicas con valentía y coraje.

Para terminar, quisiera comentarte, que quien te lastima no merece tus esfuerzos, tu tiempo ni un poco de tu cariño; es algo que todos deberíamos recordar y defender para que los otros no caigan tampoco en este tipo de relaciones.