Octubre de brujas

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Ya no me dejaron tiempo para disfrutarla, para dejar de pensar en la última página, en el ultimo post.it que pegué, la lectura del mes fue abrumadora, no me dejaba dormir, ni disfrutar el pase de hoja, gracias a las semanas tan pesadas pude terminar dos días después de lo planeado, la fortuna me agarro desprevenida, con este maravilloso libro Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, un libro de hace dos años, que esta promesa de la literatura mexicana nos regaló, y no tengo más que decir que, qué buen libro, qué manera de descifrar el dolor, la miseria y la decadencia, la narrativa de Fernanda Melchor me dejó sin habla, desde el primer capitulo supe que sufriría el vaivén de la historia, que desde acá, cuenta lo sucesos ocurridos en un poblado de Veracruz llamado La Matosa, cuando dos niños encuentran el cadáver de la bruja del pueblo en el río, y todos los personajes que giran al rededor de esa muerte abren y cierran un telón pesado, de crueldad, miseria, infortunio e incómodos escenarios que acribillan la bolsa llena de monedas.

Gracias a este tipo de libros es que mi mente y mis palabras ruedan con más facilidad, cuando el libro es complejo, raro, oscuro, hace que busque darle más claridad a mis palabras y a mis imaginarios, así de alto dejó el sosiego de mi siguiente libro por leer, de boca me fui cuando terminé la historia, cuando entendí su narrativa, el género y la misma estructura de cada capítulo, es, a mi opinión un libro que todos tenemos que leer, de lo mejor que he leído en lo que va del año.

No tan lejos de esta depresión post-libro tuve que recurrir a algunas compras en la FILEM de este mes, que disfruté de lejos, pues estuve al pendiente de las presentaciones y conferencias por streaming, y tuve la oportunidad de asistir solo un día, porque también sabemos que no solo se necesitan ganas para ir, sino papel en las bolsas para comprar, bien sabia a lo que iba, suelo coleccionar libros mexicanos ilustrados, infantiles o no, que guardo para mí, y que supongo que en su momento mi hija disfrutará, di tres vueltas y recogí del ambiente poco entusiasmo si puedo decirlo, mucha gente, pero nada de asombro, veía las editoriales independientes y hasta nuevas con stand bien puestos, y con propuestas de libros muy interesantes, pero vacías, en cambio aquellos stands de ediciones en remate o libros extranjeros con mucha gente, no suelo hacer diferencias, pero seria importante redefinir el sentido de una feria del libro, la constante de asistir a los foros, descubrir autores, conocer editoriales y sus propuestas, y comprar libros que rara vez podrán regresar en dichos formatos, no tengo nada en contra de los que van por la saga de moda, o el recetario más novedoso, pero definitivamente el apoyo a las instituciones locales debería hacerse notar más.

 

Les platico mis tres compras, todas ilustradas, un No del Dr. Alderete, en negros, en un formato muy amigable y con una sinfonía del grito desesperado de los padres cuando recurrimos al famoso No, llevé también un libro divino de Elena Poniatowska,  El niño estrellero, ilustrado por Fernando Robles, que me pareció un muy fino y sutil acercamiento al trabajo de los científicos y a darle respuesta a todos los porqués de los niños, un libro de formato más extenso, pero muy emocionante al tacto.

 

Las estrellas viven como nosotros. Hay estrellas recién nacidas, estrellas de tu edad, estrellas viejas que van a desaparecer. La única diferencia es que las estrellas en lugar de un año, cinco o 10 años, viven de un millón de años para adelante, explica en el libro al niño estrellero su madre Leonor.

 

Mi favorito y el último un poemario ilustrado,  Esto que brilla en el aire, un llamado a la poesía desde su más sencillo plano, para lanzar un grito muy lejos sobre la naturaleza, la existencia y las emociones, éste, lo elegí por la pura portada, así sin más ni más, es un libro de Cecilia Pisos ilustrado por Ana Pez, mis tres compras me quitaron el aburrimiento y aunque me costó mucho trabajo decidirme, salí contenta, los tres los compré en pequeño stand de CONACULTA y Fondo de Cultura  Económica y aunque no son muy recientes estoy segura que se convertirán en una parte importante de mi creciente colección.