“Packs”, el nuevo riesgo para menores de edad

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Hoy en día, alguien que tenga un sencillo dispositivo con conexión a Internet puede documentar su vida y compartirla con cualquiera y donde quiera. Compartir nuestras vidas se ha convertido en algo tan sencillo que ya no pensamos dos veces en qué tipo de información vale la pena compartir; confiamos por completo en estos servicios.

Los packs, una nueva modalidad de difundir pornografía en Internet, que involucra principalmente a menores de edad, se trata de paquetes de fotografías eróticas y comprometedoras de menores enviadas a otros adolescentes que además son compartidas en las redes sociales. Pasar el pack o el zelda es una frase que cada vez se lee más en Facebook y otros foros que publican enlaces o links desde los que se pueden descargar carpetas con imágenes pornográficas caseras.

La mayoría son fotos de menores que confiaron en sus parejas y permitieron que las fotografiaran o incluso ellas mismas se las tomaron, esta modalidad no es exclusiva de los menores de edad –los más involucrados son estudiantes de secundaria o preparatoria–, se busca que las actividades preventivas se enfoquen en ellos.

Es importante que estemos al pendiente de las redes sociales, a veces uno no tiene tiempo para revisar lo que están viendo, pero es trascendental saber qué es lo que hacen en Facebook, es importante revisar el historial de Internet de los adolescentes, además de revisar las conversaciones con sus amigos en las redes sociales,   ya que dichas fotografías eróticas que se toman los menores pueden caer en manos de personas dedicadas a la trata de blancas. Es importante que los muchachos estén enterados de las consecuencias que puede traer al enviar este tipo de imágenes.

El concepto de Sexting surgió en el 2005. Se trata de una palabra compuesta de otras dos: sexo y texting, presupone compartir información íntima mediante mensajes de texto, fotos o vídeos. Actualmente, las tecnologías de las que disponemos hacen que el sexting sea una actividad que no requiere de ningún esfuerzo. Con un solo clic puedes hacerte fotos y enviarlas mediante una app de mensajería instantánea (del tipo de WhatsApp, Viber, Snapchat o Skype), escribir mensajes personales en redes sociales o cualquier otra forma de compartir información.

Según Sex and tech, una investigación reciente que se llevó a cabo en 2015 por la Campaña nacional para la prevención del embarazo de los adolescentes y el embarazo no deseado (The National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancy, en inglés), el 39% de los adolescentes –de entre 13 y 19 años– y el      59% de los jóvenes –de entre 20 y 26 años– han enviado alguna vez contenido de ámbito sexual. El 48% de los adolescentes y el 64% de los jóvenes admite haber recibido mensajes de este tipo en alguna ocasión.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Los peligros del sexting están claros: las fotos, vídeos y mensajes privados, pueden dejar de serlo en cualquier momento. Los canales de comunicación actuales permiten compartir información rápidamente, por lo que perdemos rápidamente el control sobre lo que compartimos desde el momento en que lo hacemos. El contenido privado puede hacerse público en muchas situaciones como estas:

 

  • La persona que recibe las fotos de contenido sensible podría compartirlas en canales públicos, ya sea de forma consciente o inconsciente.
  • Un hacker podría acceder al contenido del smartphoneque se sincroniza automáticamente y se almacena en la nube.
  • Al sufrir el robo o la pérdida de un dispositivoen un lugar público, este podría caer en manos de un desconocido.
  • Unoshackers podrían acceder a la cuenta de una víctima en su app de mensajería e introducirse en su carpeta de fotos privadas.

 

Es posible que la víctima no se dé cuenta de inmediato de que sus fotos privadas se han filtrado en Internet, y estas podrían salir a la luz incluso años más tarde de que fueran tomadas. En cuanto se filtran en Internet, pueden tener graves consecuencias. En primer lugar, este contenido podría utilizarse para el chantaje, independientemente de la edad: tanto los adolescentes como los adultos tienen razones para querer que esas fotos no se hagan públicas, sin importar el costo. Por lo tanto, los chantajistas podrían amenazarles con compartir estas imágenes, por ejemplo, con personas que no deberían verlas. Esto debe tenerse en cuenta incluso cuando se comparten este tipo de fotos con una pareja.

Si las fotos privadas se ven comprometidas, podrían acabar publicadas en páginas web de pornografía. Esto podría dañar la imagen de la víctima tanto en la red como en la vida real y crearle graves problemas. Además, los familiares o compañeros de trabajo de la víctima podrían ver estas fotos y esto podría causar un gran impacto en su vida.