Palabra de Político

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“Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice.”

Peter Drucker

 

Hace pocos días abordábamos el tema de la comunicación política: su influencia en la sociedad, la importancia de lo que se diga o no se diga y su repercusión en la percepción de la ciudadanía. Es verdad que esta generación de ciudadanos, cada vez se interesa más por los asuntos públicos, pero una cosa es interesarse y otra muy diferente ser sujeto activo (accionar). Ahora todos podemos opinar sobre política pero pocas veces la digerimos.

 

Resulta desalentador observar como la información abunda en los espacios públicos, en los medios de comunicación y el internet, sin embargo la información no es segmentada de manera correcta y en ocasiones tendenciosamente es desdibujada de acuerdo a nuestra propia percepción o postura ideológica. Peor aún, hemos configurado un oído selectivo que solo pretende escuchar lo que conviene a nuestros intereses; se comunica, pero solo de manera parcial. Lo que dicen mis intereses está bien y todo lo demás está mal o es tendencioso.

 

Todos pretendemos comunicar algo, estamos habidos de querer ser escuchados o leídos, con mayor acentuación: la clase política, quienes pretender influir en la percepción de la ciudadanía. Nuestro país vive un histórico cambio en el régimen político, los críticos al sistema ahora son criticados, los roles se invirtieron y la oposición ahora esta tras las riendas del gobierno y la clase gobernante una vez concluido su periodo gubernamental tendrá que ser oposición y seguramente mucho tiene que decir.

 

La gran interrogante de muchos mexicanos es: ¿Quiénes son nuestros gobernantes? a algunos solo se les conoció al momento de emitir el voto; no se supo de ellos en campaña, no escucharon su postura sobre temas relevantes de la política nacional, estatal o municipal; en ciertos casos se les conoció una vez que ocuparon el cargo de representación que les fue conferido después de la votación y ahora pretenden convencer al pueblo mexicano de su postura ideológica o partidaria, grave error.  ¿Cómo queremos convencer si no nos conocen? El reto de la comunicación en la política es grande y agudiza su gravedad bajo una realidad que la ciudadanía demanda: ¡Queremos escucharlos!

 

Hemos dicho también que los silencios lastiman, que enardecen al pueblo, le asignan al pueblo (indirectamente) el rol de “los olvidados”; es necesario escuchar el mensaje de quien nos representa, pero cuidado con esto. Hoy en día no solo se trata del mensaje en campaña o en el ejercicio público (mítines o discurso formal) ahora también se juzga la comunicación que se realiza en las redes sociales, lo que se escribe, lo que se dice cuando es grabado mediante dispositivos móviles, el actuar congruente dentro y fuera de la función pública; la sociedad tiene la virtud de ejercer su derecho a la libre expresión, a decir lo que se piensa, aunque en ocasiones ocurre que no se piensa mucho todo lo que se dice.

 

Tenemos una gran responsabilidad como ciudadanía al emitir nuestra opinión, pero la responsabilidad más grande la tienen los agentes políticos, cada que emiten alguna opinión sobre temas en lo especifico están comprometiendo su persona y la propuesta política que representan, algunos ya empoderados en lo que dentro del marketing político se conoce como su “personaje” han dado muestras de una cosa fue lo que se dijo en campaña y otra cosa lo que en realidad se piensa o se hará dentro de la función pública.

 

Líderes políticos cambiando de piel camaleónicamente en dos, tres o más ocasiones, representan una verdadera “palabra de político” como coloquialmente identifica la ciudadanía a los que no concretan sus promesas, quienes les da lo mismo defender lo blanco que lo negro mientras se esté en el radar activo de la política y se tenga acceso a los cargos públicos.  La palabra de político define la comunicación política mexicana, o al menos esa es la percepción de la ciudadanía.

 

Desafortunadamente ahora vemos la política mexicana transformada en un mundo de farándula, ya en su momento Octavio Paz alertaba sobre esta situación cuando hace referencia a la sociedad del espectáculo: “los espectadores no tienen memoria; por esto tampoco tienen remordimientos ni verdadera conciencia”, una sociedad que se preocupa más por la moda, por el morbo, por llevar la contra como una formula sistémica de defender lo que las masas defiende, a veces sin entenderlo, otras tantas tan solo por ser sujetos activos que se convierten en números sin rostro, en voces que no tienen sonido, en cuerpos que no son más que la sombra que acompaña a la clase política.

 

Seguramente amigo lector, has identificado algunos casos de lo que he narrado; actualmente los cargos públicos son otorgados al mundo del espectáculo, quienes ostentaron una candidatura porque tienen popularidad, porque el pueblo los estima y los respalda, sin darnos cuenta de que ser popular no significa ser competente. Hombres y mujeres que lucen cargos públicos y que les es difícil leer un texto a manera de líneas discursivas mal empalmadas, faltos de conocimiento sobre el tema del que hablan, hombres y mujeres que dicen una cosa y representan otra, facciones del pueblo que reclama gente preparada pero que no prepara a su gente. ¿Qué mensaje te da amigo lector la política mexicana actual? ¿Cambio, renovación, transformación?

 

Al margen de ideas partidistas tenemos bien claro que hoy más que nunca nuestros diputados en la máxima tribuna de país deben comunicar el sentir del pueblo, que los poderos del Estado, particularmente el ejecutivo deben aprender a comunicar de manera eficiente a la sociedad, ¿qué mensaje te gustaría escuchar de parte de ellos? tal vez sea un mensaje de unidad, de verdadero cambio que tenga rumbo y sustento, de representantes populares a la altura del pueblo que les designo en el cargo, de líderes políticos que buscan llevar propuestas viables que den solución a los problemas de México.

 

El común de los ciudadanos pide que se hable menos de política y que nuestros políticos hablen más de los problemas reales del país, que se fije una posición, que se tome una postura de reflexión, que se tome conciencia de lo que se dice y el impacto que tiene la palabra en el desarrollo del país, hoy la comunicación política debe ser más humana, sensible ante la sociedad, de lucha de ideas pero llena de propuestas que conduzcan el camino venturoso del país.

 

Hoy debemos entender que la lucha en la política es por generar credibilidad, la gente cada día confía menos en la política, no escucha a los políticos, debemos erradicar el famoso dicho “hablas como político” y transformarlo en una realidad que debe ser latente en todo el país y que se necesita más que nunca; debemos transformar el dicho en hecho y poder recitar de manera oportuna: “cumples con tu palabra de político”.