Paz y concordia: Motivos

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-“Soy defensor a ultranza de la paz y la concordia”- esa fue la declaración que realizo un buen amigo, al hablar de su compromiso con la lucha por el bienestar social y el estado o, la condición deseable para su país (México).

Cuando un servidor leyó tal declaración, el impacto que produjo en mi (hablando claro de lo que hasta ese momento había realizado en pro de esa causa) fue tal que, desde ese momento me sumé decididamente a ese nivel de acción por la paz y la concordia, entendiendo por un parte que una persona, es lo que se señala con total convencimiento y decisión, la otra cara es la expectante o la de quién actúa con total indiferencia ante los hechos actuales y no hablo de política, sino más bien de personas y bienestar común.

Mire usted, cuando se habla de la paz y la concordia, se habla de dos de los más grandes valores de la humanidad. La paz que además de ser un gran valor es un derecho. Vivir en paz, gozar de la paz, perpetuar un camino de paz. No existe mejor estado ni mejor herencia posible. Jesucristo dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy…” involucra un estado de acuerdo sin vacilación, en un ejercicio de plenitud de compromiso entre dos o más personas.

Aquí es precisamente en donde toma su lugar la concordia. La palabra concordia, procede etimológicamente del latín “concors” con el significado de concorde, que alude a lo que se halla en armonía, conforme o de acuerdo, a lo que se añade el sufijo “ia” que se usa para los sustantivos abstractos.

La concordia es aquella relación que se establece en forma pacífica, respetuosa y ordenada entre seres inanimados y más en general, animados, especialmente entre las personas; y también aquellos medios que se usan para lograr dicha armonía, como acuerdos o tratados.

Ultranza significa que algo se hace con decisión y total convencimiento, sin detenerse ante los obstáculos ni ceder ante las dificultades.

Por lo tanto, en medio de la crisis emocional que vivimos actualmente, la inconsistencia de la palabra, la falta de moral y observancia de la ley, acuerdo entre clases e individuos, de ideologías y formas de pensamiento, de claridad y reserva de los hechos, quiero pensar; que no todo esta perdido, que si logramos establecer un punto de partida que sin duda alguna lo es la humanidad misma y su necesidad por vivir, tal vez sea posible, encarar la vida con una visión diferente: Vivir en paz y en concordia, respetando los principios básicos de vida: convivencia, honor, respeto, civilidad, acuerdo, igualdad y equidad.

Cada uno de estos preceptos enunciados para vivir en unidad.

Dios mismo realizo acuerdos en pro de la vida, el perdón y la oportunidad de vivir en armonía y, es precisamente en estos tiempos decembrinos que corren vientos de esperanza y motivan sin duda la reflexión y las buenas intenciones y actitudes hacia los demás, cuando recordamos el nacimiento de aquel que abrió la puerta invitándonos a entrar por ella, a vivir entonces la verdadera paz.

“Y la paz que sobre pasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Así pues, prestos los corazones por la paz y la concordia que dicha mayor pronto viviremos. Amén.