Estado de México
15 min. ago - Analizar, comprender y generar soluciones a la situación financiera que existe en el mundo a partir de variables como la violencia, la inseguridad y el medio ambiente, que antes no eran consideradas de alto impacto en el desarrollo de los mercados, es uno de los retos que tienen los futuros economistas, afirmó el director de Estudios Avanzados de la Secretaría de Investigación de la Universidad Autónoma del Estado de México, Alfredo Mercado Velasco. Durante la inauguración del VII Seminario Dinámica Regional del Empleo Manufacturero en México, que se realizó en la Facultad de Economía, el servidor universitario señaló que “en la actualidad, la violencia es un factor que aqueja el desarrollo económico, por lo menos en México, y si a eso le agregamos los feminicidios y el deterioro ambiental la explicación de los problemas de cualquier índole se torna cada vez más compleja”. Ante los expertos participantes en este seminario, provenientes de la propia UAEM y las universidades Nacional Autónoma de México, de Colima, Coahuila y Ciudad Juárez, el director de la Facultad de Economía, Alejandro Alanís Chico, expresó que en las últimas décadas ha sido notable la dificultad del país para reactivar sus niveles de crecimiento o generar empleo. Se confiaba, precisó, en que la apertura comercial consolidaría las exportaciones, el aumento sostenido a largo plazo de la actividad económica y la generación de empleos; sin embargo, a 25 años del inicio de operaciones del TLCAN, ahora T-MEC, la evidencia arroja que el libre comercio no ha sido lo esperado en términos de crecimiento y generación de empleos, sobre todo en el sector manufacturero. El académico de la Facultad de Economía y coorganizador del evento, Leobardo de Jesús Almonte, aseveró que actividades académicas como esta son necesarias ante el bajo crecimiento que en materia económica presenta el país en los últimos años, lo que ha dificultado la generación de empleos que demanda la magnitud de la economía y el crecimiento de la población. En el marco del inicio de actividades del VII Seminario Dinámica Regional del Empleo Manufacturero en México, Gerardo Fujii Gambero, especialista e investigador de la UNAM, dictó la conferencia “Manufactura y cadenas globales de valor en México”.

Personajes de mi ciudad: Alfredo de la Garza ayudó a construir el edificio de Hidalgo y Juárez; vende plumas

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Con 86 años de edad, Alfredo de la Garza ha convertido el cruce de Paseo Colón y Venustiano Carranza en su lugar de trabajo. Con una gran sonrisa, su ingenio y carisma como principales estrategias, se acerca a la gente en los automóviles, cuando el semáforo marca el alto, o a los transeúntes, para ofrecer lápices con goma que borran los errores, plumas que escriben en francés y otomí, o hacen que la novia abrace a su novio. Así, y dando clases de regularización de Matemáticas, Física y Química a estudiantes, se gana la vida.

Originario de San Nicolás de los Garza, en Monterrey, se mudó a la Ciudad de México para cursar sus estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México. Tras titularse, recibió la invitación de un amigo originario de Toluca llamado Jaime Rivera para trabajar en la capital mexiquense hace 50 años, para hacer seis casas de un cliente que tiene locales en el Portal, una persona muy fina; eran amigos de sus papás y le encargaban hacer seis casas.

Recordó que también participó en otras construcciones, como la del edificio que se encuentra en la esquina de Benito Juárez y Miguel Hidalgo. Llegué a tener a 400 personas bajo mi cargo, albañiles, plomeros, electricistas. También hice la casa más bella de todo México, con la loza flotando, no toca los muros, a base de tensores se detiene.

No obstante, sus circunstancias cambiaron por un desafortunado accidente de trabajo. Según narró, hace 30 años: En una ocasión, en una obra, un albañil venía rodando en el andamio, yo estaba en la orilla de la azotea midiendo, oí ruido, volteé, lo vi, lo detuve del hombro, pero la velocidad que él traía me la pasó a mí y me caí de casi tres pisos. Caí a la banqueta donde había escombro, cartones, varilla, y al hacerlo me rompí la rodilla, el talón, me abrí el estómago, me golpeé la cara, me dañé la córnea.

Fue así como comenzó a dar clases de regularización a alumnos de preparatoria y de Tecnológico de Toluca, me llaman, voy a su casa o vienen a una paletería que está en Paseo Colón donde hay mesas, doy clases a dos, tres alumnos, y hasta vienen ingenieros a verme.

Con el tiempo comenzó a vender plumas y lápices por recomendación de unos amigos comerciantes, porque es la manera de acercarme a la gente, platicar con ellos y es como conecto alumnos e ingenieros. Me interesa más dar clases que vender plumas, pero la pluma es el pretexto para acercarme a ellos. Lleva 16 años desempeñando este oficio.

Todos los días de la semana, incluso sábado y domingo, se le puede ver desde las 9:00 horas y hasta las 17:00 horas con su paso lento, ofreciendo las plumas y lápices con una gran sonrisa en las inmediaciones de la Glorieta del Águila. Aseguró que durante algún tiempo también vendía en Avenida Tecnológico, pero ahí ya no dan permiso, la policía lo agarra a uno, y se lo cargan al bote, y hay que pagar 2 mil pesos de multa.

VENDE CON INGENIO

Su simpatía e ingenio es lo que le diferencia de otros vendedores, pues para acercarse a la gente, les platico cosas que yo siento, me gusta hacerlos reír, porque no hay nada más hermoso que ver a alguien riéndose, explicó.

Hay gente que viene llorando y cuando se van ya se van riendo, a alguien que se le acaba de morir su mamá o algo y los hago reír también y ya se olvidan por un ratito, y les hablo de la Palabra de Dios, de la Biblia, y se van contentos, aunque me compren o no.

Por ejemplo, puede acercarse a una joven diciéndole: Ya no te acuerdas tú de mí, yo soy tu abuelito, tú eres mi nieta y esta pluma te la mandó Santa Claus; a alguien más puede acercársele simulando sollozar y le dice: A mí nadie me quiere, dicen que me parezco a Superman, por galán.

A novios, les digo que son los niños más bonitos; al novio le digo: Tú eres el niño más galán, y la niña que está contigo es una princesita, se ríen y me compran. O me acerco y les digo: Esta pluma que está aquí escribe en francés y otomí, y si tu aprietas este botón, la novia te abraza, y luego, luego ella lo abraza. Abrázalo para que la compre, y ya ella lo abraza y el novio me la compra, explicó.

La oferta es distinta para los señores mayores, a los que les dice: Con este lápiz borras el pasado, y con este otro lápiz de acá, borras las novias feas y quedan solo las bonitas, son cosas que se me ocurren, me nacen en el momento.

Alfredo de la Garza mantiene siempre el optimismo y alegría por vivir, pese a que sus circunstancias no son del todo favorables, valora mucho las cosas buenas que tiene: Tengo una esposa muy linda que no camina bien, se ayuda de una andadera porque se cayó hace años de una escalera, y cada vez que pasa el tiempo se pone peor. Ahora camina chueca, pero con andadera, ya le compré su andadera, su silla de ruedas.

Su esposa se llama María Fidelfale gusta que le digan Fide, ella es mi novia de toda la vida, nunca he tenido otra mujer. Mi esposa es muy guapa. Muy bonita, es de Tamaulipas, y es mi novia todavía, dice con mucha ilusión, después de 57 años de casados.

Don Alfredo tiene además 4 hijos, dos de ellos viven en Monterrey, uno en Sinaloa y otro en Ciudad de México, todos son casados; tiene además dos nietos. Mis hijos a veces vienen a verme a la casa, vienen cada semana y los que viven más lejos cada tres o cuatro meses, me traen comida, me traen ropita, me traen zapatos, cosas que necesitamos.

De hecho, sus hijos le han pedido que se vayan a vivir con ellos, pero yo estoy contento aquí, en Toluca.

¿Por qué le gustó tanto Toluca?

Cuando llegué a hacer las casas, vi las casas antiguas, y a mí me gustó siempre lo antiguo, por eso me enamoré de Toluca, además la gente es muy bonita, muy amable, todos te reciben bien, a mí nadie me ha hecho nunca una mala cara, nadie me ha ofendido, nadie me ha insultado, al contrario, me animan, algunos hasta me dan mi abrazo y mi beso, otros me agarran la mano… la gente de Toluca es muy bella.

También está muy contento con su vida aquí: Llego en las tardes con mi esposa a la casa, también la hago reír un rato, le llevo pastelitos, comida, preparo la comida, lavo y plancho, porque ella ya no puede hacerlo.

Disfruta mucho su trabajo, porque lo pone en contacto con la gente, y recibe muchas muestras de cariño. Ha habido gente que me regala 50, 20 pesos, y me dice váyase a desayunar o si no lo voy a regañar.

Para concluir, don Alfredo compartió otra de sus ocurrencias: Ahora amanecí muy triste porque me siento de 20 años. Tengo un problema, que las muchachas me corretean, no sé por qué, pero tengo otro problema más grande, que me dejo alcanzar, dice con picardía.