Poemas del Náhuatl

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Rostro y corazón de Anáhuac, es un libro pequeño, muy aleccionador de lo que son los temas que importan al historiador Miguel León-Portilla, él señala: La educación, los participantes en ella, padres, maestros, niños y jóvenes, rico filón cultural, en el que deben situarse varios Huehuehtlahtolli, testimonio de la antigua palabra, discursos morales, en este caso los consejos de un padre a una hija, que dejan ver otras facetas del rostro y el corazón de Anáhuac. Otro tanto puede decirse de lo que sabemos sobre el trato que allí se daba a los ancianos: la senectud entre los nahuas. /Temas diferentes, pero reveladores también de la antigua cultura, de la que no poco sobrevive entre los indígenas contemporáneos nuestros, son los que versan acerca de los maestros de la palabra, los forjadores de cantos y también sobre los custodios de la tradición. Este capítulo deja ver la que ha sido muy grande riqueza cultural de los pueblos indígenas.

 

El doctor Miguel León-Portilla, es un tesoro cultural de México en toda su trayectoria que está llena de reconocimientos, pues recibe el Premio Nacional de Ciencias y Artes que entrega el Gobierno de México a sus más insignes artistas, intelectuales y científicos; fue considerado Leyenda viviendo de la Biblioteca del Congreso Americano; Medalla Belisario Domínguez; varias veces Doctor Honoris Causa por diversas universidades del mundo. Su libro más famoso es La visión de los vencidos, donde toca el tema de la historia bajo la visión de aquellos que perdieron su territorio en este país. Dicha visión o propuesta de cómo tocar la historia como idea de acercarse a la verdad fue una revolución en los temas de la historiografía en el país y en América Latina.

 

Considerado por sus hechos un filósofo, historiador, experto en materia del pensamiento y la literatura Náhuatl, estudio antropología, fue diplomático y lingüista, y docente en la Universidad Nacional Autónoma de México, de donde el egresó en su juventud. Además miembro de El Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Academia Mexicana de la Historia y de la Academia Mexicana de la Ciencia. Es decir, todo un genio con multifacéticas personalidades que le permitió abarcar distintas áreas de la cultura en México, obtuvo además la beca Gugenheim.

 

Los estudios sobre la literatura náhuatl, le permitió escribir varios libros, sobre poetas en esta lengua, fue un descubrimiento que permitió valorar esta lengua como una de las más desarrolladas en Mesoamérica, donde en los tiempos de mayor esplendor existían más de 54 diferentes lenguas de otras tantas etnias radicadas en el Valle de México y más allá del territorio nacional. Cito del libro que he venido reseñando su discurso de ingreso a la Academia de la Lengua, pronunciado el 27 de junio de 1962: Interesado, con el entusiasmo de aprendiz, por conocer nuestra raíz indígena, tuve la fortuna de ser guiado por dos maestros excepcionales. Uno fue el padre de la antropología en México, el hombre sabio y modesto que se llamó don Manuel Gamio. Al recordarlo ahora rindo homenaje de gratitud a su memoria. El otro de mis maestros ha sido el doctor Ángel María Garibay; mejor, el padre Garibay, como todos lo llamamos. Hombre abierto a distintos rumbos de la cultura, conocedor de las lenguas y literaturas hebraica, griega, latina y castellana, ha sido el primero en valorar y traducir con sentido humanista el legado literario del mundo prehispánico.

 

Todo sobre Miguel León-Portilla lleva a comprender del porqué su rica personalidad, que se resume en ese amor por las letras prehispánicas, en particular de las que provienen de la lengua náhuatl. Y con este motivo es que retorno al libro La tinta negra y roja / Antología de poesía náhuatl, edición del año 2008 por editorial Era y El Colegio Nacional. Cito el poema que aparece en el libro que viene encabezado por el llamado: Cantos de Nezahualcóyotl, y el nombre de dicho poema es Con flores escribe: Con flores escribes las cosas, / ¡oh Dador de la Vida! / Con cantos das color, / con cantos sombreas / a los que han de vivir en la tierra. / después destruirás / a águilas y tigres: / solamente en tu pintura vivimos, / aquí, sobre la tierra. / Con tinta negra borrarás / lo que fue la hermandad, / la comunidad, la nobleza. / Tú sombreas / a los que han de vivir en la tierra. / Tú sombreas / a los que han de vivir en la tierra. / Después destruirás / a águilas y tigres: solamente en tu pintura vivimos, / aquí, sobre la tierra.

 

El centro del país ha tenido en la época prehispánica al mejor poeta Nezahualcóyotl, y en la Colonia, a Sor Juana Inés de la Cruz, en decir, los dos idiomas que han imperado en Mesoamérica a través de los últimos 500 años. En otro poema que nos presenta esta joya de libro se lee No acabarán mis flores: No acabarán mis flores, / no cesarán mis cantos. / Yo cantor los elevo, / se reparten, se esparcen. / Aun cuando las flores / se marchitan y amarillecen, / serán llevadas allá, / al interior de la casa / del ave de plumas de oro. León-Portilla dice en sus palabras introductorias: El náhuatl no es una lengua muerta. Hoy se escucha en no pocos lugares en tierras mexicanas y aun fuera de ellas. Son cerca de dos millones de personas quienes la mantienen viva y, entre ellas algunas cultivan para crear la que se conoce como Yancuic Tlahtolli, la Nueva palabra. / Consta, además, gracias a la arqueología, los códices indígenas y otros manuscritos sobrevivientes, que en náhuatl se escribieron textos con una rica temática: composiciones poéticas con connotaciones religiosas, líricas, guerreras, y aun eróticas. Se conservan también relatos legendarios acerca de los orígenes divinos, cósmicos y humanos. Y los hay asimismo de contenido histórico o didáctico, no pocos de ellos portadores de lo que fue la arraigada sabiduría de los pueblos nahuas. Cuando se nos fue Miguel        León-Portilla no supimos valorar tan enorme riqueza cultural y amor por los pueblos indígenas que como antropólogo y literato estudió a profundidad.

 

Cito éste otro poema de Nezahualcóyotl, Somos mortales: Percibo lo secreto, lo oculto: / ¡Oh vosotros señores! / Así somos, / somos mortales, / de cuatro en cuatro nosotros los hombres, / todos habremos de irnos, / todos habremos de morir en la tierra. / Como una pintura / nos iremos borrando. / Como una flor / nos iremos secando / aquí en la tierra. / Como vestidura de plumaje de ave zacuán, / de la preciosa ave de cuello de hule, / nos iremos acabando. / Meditadlo, señores, / águilas y tigres, / aunque fuerais de jade, / aunque fuerais de oro / también allá iréis, / al lugar de los descarnados. / tendremos que desaparecer, / nadie habrá de quedar. / ¿A dónde iremos donde la muerta no exista? / Mas ¿por eso viviré llorando? / Percibo lo secreto, lo oculto: / ¡Oh vosotros señores! / Así somos, somos mortales / de cuatro en cuatro nosotros los hombres, / todos habremos de irnos, / todos habremos de morir en la tierra.

 

Un poema que sorprende, pues el Rey poeta Nezahualcóyotl es en la cultura indígena un ser excepcional y optimista. Destaca en él, siendo adolescente, que presencia la muerte de su padre a manos de un enemigo de su reino; se encuentra en los mismos momentos de tensión y crisis: por ser un perseguido, al que desean matar, para que no cobre venganza por el asesinato de su padre. Pero, en el conjunto de sus hechos, se puede notar que hay amor, de todo tipo, a lo largo de sus años; destaca en la leyenda o el mito, que llegó a tener más de cien hijos. Fue constructor y arquitecto, pensador relevante, rey civilizado que naciera en el año 1402 y muriera 70 años más tarde. El libro La tinta roja y negra / Antología de poesía náhuatl es un legado importante, pues representa el resumen de los estudios sobre la poesía indígena del doctor Miguel león-Portilla, y nos llama a que estudiemos con atención el fenómeno que se da en el valle de México y ciudad de México, donde el idioma náhuatl sigue presente en todas sus acepciones, pues la variedad de tonos y palabras con las que se habla, significa que está presente y en honor a él, deberíamos de cuidarla y protegerla cada día, sin detenernos.