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Premia Comité Mexicano de Ciencias Históricas a Pablo Mijangos González

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El Doctor Pablo Mijangos González, profesor investigador de la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), obtuvo la mención honorífica como autor del artículo “Entre la igualdad y la gobernabilidad: los motivos de la supresión del fuero eclesiástico “en la categoría de Historia Política, dentro de los premios que otorga el Comité Mexicano de Ciencias Históricas cada año.

El artículo fue publicado en julio-septiembre de 2016 por la revista Historia Mexicana dentro del vol. LXVI que es editada por El Colegio de México -revista electrónica trimestral de investigación histórica de México y América Latina que publica trabajos de investigación académicos  de alto nivel-.

“Entre la igualdad y la gobernabilidad: los motivos de la supresión del fuero eclesiástico”, según Pablo Mijangos González, aborda una de las primeras y más polémicas medidas impulsadas por los liberales al comienzo de la Reforma: la casi total supresión del fuero eclesiástico en la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, mejor conocida como “Ley Juárez” del 23 de noviembre de 1855 que se desglosa en la estructura y facultades del Poder Judicial Federal. Esta medida es citada por todos los historiadores que han abordado este período y por lo general es interpretada como una clara medida de los liberales a favor del principio de igualdad: si todos los ciudadanos debían ser iguales ante la ley, no era posible mantener que un cierto grupo de personas -los clérigos- sólo podían ser juzgados ante sus pares”, explicó Pablo.

Para Pablo Mijangosesta interpretación es hasta cierto punto correcta, pues empata con la retórica de los propios liberales de la época, pero no del todo convincente; es por eso que mediante la investigación historiográfica centró el artículo en tres preocupaciones centrales:

Los fueros amenazaban la uniformidad del sistema judicial y de la legislación, lo cual dificultaba enormemente la marcha cotidiana de la administración de justicia, en una época en la que los tribunales eran probablemente las instituciones más estables del Estado.

            Los fueros podían ser una fuente de impunidad, y esto era un problema muy serio para un país con altas tasas de criminalidad y escaso arraigo social de la legalidad republicana.

            La existencia de los fueros exhibía públicamente la relativa debilidad de las autoridades civiles frente a las eclesiásticas. Es decir, quienes criticaban los fueros no estaban necesariamente obsesionados con la desigualdad, sino, más bien, con la escasa gobernabilidad del país.

“De entrada, la ley no suprimió completamente el fuero eclesiástico y también mantuvo el fuero militar en ciertos asuntos. En segundo lugar, más allá de la retórica, las élites liberales mexicanas no eran muy igualitarias que digamos en la práctica; pertenecían a una sociedad estructurada por jerarquías de todo tipo y éstas sobrevivieron a la “gran década nacional”. Basta recordar que el Congreso Constituyente de 1856-57 rechazó incluir expresamente el principio de que “todos los habitantes de la república, sin distinción de clases ni de origen, tienen iguales derechos”. Los historiadores que han estudiado el último tercio del siglo XIX no se han cansado de insistir en la continuidad de grandes desigualdades y jerarquías sociales, y me parece que eso no debería sorprendernos.” Comentó Pablo.

 Premios del Comité: Certamen de los mejores artículos y reseñas de Historia publicados en 2016

Estos premios han sido otorgados anualmente desde 1979 y reúnen a las principales instituciones de investigación del país para promover y difundir los estudios históricos en México, así como ayudar a la preservación del patrimonio histórico y cultural del país.

Dentro de estos  premios participan  seis categorías: Historia del Arte y del Patrimonio, Historia Social, Historia Económica, Historia Cultural, Historia Política e Historiografía y Teoría de la Historia y se invitó a especialistas en la materia ya ganadores del premio del año anterior para conformar el jurado.

Para el investigador del CIDE, esta mención es una buena oportunidad para proponer una mayor conversación entre la historia política, la historia intelectual y la historia del derecho, e invita a dejar de leer los grandes cambios como resultado delas grandes gestas ideológicas, sino a explorar las relaciones que había entre la práctica cotidiana de las instituciones y los procesos de cambio en el discurso y la legislación.

El Comité Mexicano de Ciencias Históricas

El Comité Mexicano de Ciencias Históricas es una asociación de instituciones que se dedica a la investigación, docencia superior, preservación y promoción de la historia en México, que apareció en 1966 por iniciativa del profesor J. Ignacio Rubio Mañé, presidente de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia.

El Comité Mexicano de Ciencias Históricas quedó integrado en noviembre de 1966, en la sala de la Biblioteca del Archivo General de la Nación, teniendo como miembros representantes del Archivo General de la Nación, la Universidad Nacional Autónoma de México, de El Colegio de México y de la Universidad Iberoamericana.