PRIMER INFORME DE AMLO PARA INDIGNACIÓN AMBIENTAL Y SUS DEFENSORES

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El Primer Informe del presidente de México Andres Manuel López Obrador (AMLO) queda muy corto frente a la realidad del país en materia de medio ambiente y tiene que reconocer sus errores y modificar el camino.

Es inaceptable que el mandatario se refiera a una cultura de la protección del medio ambiente haciendo referencia de que “antes se podían comer tortugas y pegar a los animales con resorteras y ahora no”, porque ya existe una conciencia, una conciencia que cabe aclarar es una socializada y generalizada por los activistas y la educación en todo el mundo con una calidad humana más trascendente que un discurso coloquial en un gobierno que no ha implementado medidas para controlar, proteger y educar para preservar nuestra ecología. El progreso ciudadano en este tema no se debe gracias al presidente que al parecer tiene poco o nulo conocimiento sobre estas causas, pero refirámonos a los hechos que son más que evidentes y la muestra de lo que se ha dejado de hacer.

Que lamentable que dentro del discurso de su informe los únicos dos temas de medio ambiente que toco fueron sobre la apertura al pueblo de la antigua Residencia Oficial de Los Pinos, que según el  a sido un éxito, la que era mansión presidencial ha sido visitada por un millón 600 mil personas. Y que además ya se está elaborando el proyecto para convertir este espacio, esto en coordinación con el gobierno de la ciudad, se va a convertir el Bosque de Chapultepec, más terrenos donde se encontraba la fábrica de armas del Ejército, en un espacio artístico y ecológico como una extensión de 800 hectáreas, que pronto será uno de los sitios culturales más importantes del mundo. Y segundo, mencionó como logro, que las Islas Marías dejaron de ser prisión y está en marcha el proyecto de convertirlas en un centro de educación ambiental. Culminando así los grandes logros en lo que lleva de su sexenio en materia ecológica.

Sin embargo, López Obrador ha comenzado a gobernar desde hace meses sin un sentido orientado para la atención del medio ambiente, además de que ha sido guiado con la celebración de consultas ciudadanas en las que, entre otras cosas, se decidió la cancelación del proyecto de un nuevo aeropuerto en Ciudad de México y la construcción de grandes obras de infraestructura como el Tren Maya, el tren del istmo de Tehuantepec y una refinería en Tabasco, su estado natal la cual representa un riesgo enorme para el medio ambiente.  Sigue sin darse cuenta de que dentro de sus planes de gobierno hay que incluir cientos de conflictos territoriales y sobre todo la violencia contra los activistas, así como los temas de relevancia como las energías limpias y atender los acuerdos de parís para cumplir con el compromiso climático global, además de la preservación de especies.

El discurso del mandatario desde inicio de su mandato es que “No se va a destruir la naturaleza, no se van a contaminar las tierras, el agua, el aire; se va a lograr el desarrollo sustentable”. Pero, aunque el nuevo gobierno creó el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y ha dicho que se deben hacer consultas con los pueblos originarios de cada región, diversas organizaciones y expertos en temas de medioambiente han alertado sobre los peligros que entraña la construcción de estas obras para el ecosistema y las tierras de las que dependen distintas comunidades.

El presidente Andrés Manuel tiene una gran afrenta en el tema de la tierra y la protección ambiental, pero sobre todo con las activistas defensores de estas causas, algo que no se percibe en su informe presidencial, y es que desde hace una década se perpetraron 440 ataques contra defensores y defensoras del medio ambiente, organizaciones y comunidades; de éstos, 49 se cometieron durante el 2018 y en el 89% de los casos atentaron de manera directa contra las y los activistas.

La vida de los activistas que luchan por la conservación de las selvas, reservas y comunidades indígenas, está en riesgo permanente. Y cada vez más. El informe más reciente de Global Witness señala que en 2017 hubo un aumento de la violencia contra defensores de la tierra y el medioambiente en México, somos el cuarto país con más muertes de activistas. Al menos quince líderes medioambientales fueron asesinados el año pasado, muchos más de los tres registrados en 2016. Son todavía más las personas que han sido agredidas físicamente, arrestadas o encarceladas o han recibido amenazas de violaciones o secuestros. Nuestro país es letal para quienes levantan la voz y de verdad luchan por una transformación contundente.

 

No podemos seguir en silencio ante estos crímenes. Si permanecemos callados y dejamos de mostrar indignación ante estos ataques contra activistas que protegen el medioambiente seguirán.

AMLO se presentó como el presidente del pueblo y de las personas en vulnerabilidad, no se da cuenta que esa gente es la gran mayoría de los defensores y defensoras ecológicos son indígenas que se oponen a la expropiación forzada de terrenos por parte de terratenientes, organizaciones criminales y empresas que pretenden controlar los recursos naturales para obtener beneficios económicos. En esta lucha desigual, los activistas han quedado desprotegidos por la negativa del gobierno de tomar medidas eficaces contra los delincuentes o aplicar el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. México es de los pocos países que tiene un protocolo estatal para proteger a las personas defensoras de derechos humanos en situación de riesgo. Sin embargo, seis años después de su elaboración, grupos activistas han denunciado que aún no se practica de forma efectiva.

La política de López Obrador es explotar no solo el subsuelo sino también lo que está en la superficie, “en tanto el territorio es cultura, sociedad, religión y también es explotable, para empezar a hablar de manera correcta.

Necesitamos un gobierno valiente como todos los activistas del medio ambiente los vivos y los que ya no están con nosotros, Y ahora es su turno Andrés Manuel, el tiempo para contestar el mayor desafío de nuestra existencia en este país… es ahora.