¿Qué escuchar?

Views: 185

La sugerencia, solamente como eso, es una sugerencia, es la vitalidad de este espacio que sólo pretende ir construyendo entre pentagramas, bocinas y archivos de mp3 extraviados en circuitos releídos, una que otra idea escondida en el  polvo de libreros. Así es que ante la pregunta ¿Qué escuchar? Tan universal pero específica, decisión de gustos y centellas; escafandras y altavoces de potencia. Se me ocurre auxiliarme de los géneros musicales. Sin duda se requiere de una categorización a la altura de los tímpanos de cada uno de ustedes estimados lectores. Así es que no quisiera caer en una descodificación anglocentrista influida, sobre todo por la ola británica en un sinnúmero de géneros que, sin duda, han dominado ampliamente en cuanto a las reglas formales y técnicas.

 

Voy a partir de una importante sugerencia del italiano Franco Fabbri en este sentido: al hablar de categorización y más en género hay que decir que se trata de un conjunto de eventos gobernados por un conjunto delimitado de reglas socialmente aceptadas, en el caso específico que nos ocupa las principales tienen que ver con las técnicas y formas, sin embargo, no son suficientes y habrá que considerar otras tres variables fundamentales al hacedor de música, pero también a su consumidor, por llamarle de una forma coloquial. La primera de ellas tiene que ver con la técnica de ejecución, la segunda con la instrumentación y la tercera con la habilidad del músico. Sin duda todas estas variables requieren de ser interpretados por un nicho social.

 

Hay que decir que los procesos que determinan la categorización en géneros musicales, es de naturaleza semiótica, y en este caso  pueden ser interpretados como una sinécdoque o una metáfora. Así es que se trata de unidades culturales definidas por códigos que asocian un plano de la expresión a un plano del contenido. Eso significa que hablamos de procesos sincrónicos y diacrónicos que dependen totalmente de la comunidad, es decir, de ustedes, amables lectores. Es por ello que me aventuro acá a ir más allá de la tradicional y funcionalista categorización histórica. Además, no podemos caer en una simple selección, escucho, selecciono, encasillo, dado que si ya elegí una casilla, no podré elegir de manera diferente, por ejemplo, para otra pieza de la misma banda que comparte algunos aspectos pero en otros hay innovación. Estas breves palabras pretenden alertar al lector de que en este espacio se mostrará una interpretación respecto a ¿qué escuchar? Pero está abierta a ser completada o incluso replanteada.

 

A manera de ejemplo, muchas estrellas comenzaron como cantantes ambulantes en las zonas rurales del sur de Estados Unidos llevando con ellos un sentimiento de melancolía y tristeza. Su forma era simple, un solo cantante acompañado por una guitarra, un banjo, o tal vez se había colado una armónica. Iban por ahí cantando los sucesos cotidianos. Al llegar a las ciudades, aumentan las temáticas y comienzan los instrumentos eléctricos. Con la batería, el bajo, por ahí un piano, una guitarra eléctrica y claro está el indiscutible saxo; con un estilo intenso y provocador damos la bienvenida al blues con su ostinato armónico formado por una serie de acordes encadenados que se repiten a lo largo de la canción. Y lo despedimos con su escala diatónica cantando el tercer y séptimo grado un semitono más bajo.

 

Volteando la mirada nos encontramos con Nueva Orleans en donde miramos una combinación de la música afroamericana espiritual, de las bandas militares y orquestales de los bailes europeos. Ha nacido el jazz. Sin embargo, por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, muchos de los músicos dejan de serlo al enlistarse conformándose nuevas agrupaciones y formulaciones como el caso de los ritmos rápidos, intrincados y armonías complejas del bebop. También hay que hablar del los sobrevivientes del rock&roll; como el jazz latino y el afrocubano, otros más tranquilos vuelven al cool jazz o el Hard bop enraizando el góspel y el blues. No podemos despedirnos del jazz sin advertir que el intérprete solista realiza variaciones de la partitura mientras esta es ejecutada. Sin más, un manejo excepcional de la intensidad en la base rítmica y armónica. Nos vamos generando un exquisito swing, muy bailable.

 

Creo que lo primero es señalar que la música es arte, pero además es un lenguaje de carácter universal, es decir difícil de categorizar, más allá de lo que hemos definido en las líneas superiores. Se podría decir que incluso va más allá de los idiomas. La letra de una canción puede estar en español; en inglés, en eslovaco, en otomí, en mazahua, en ruso, en quechua, inca o tzotzil; incluso en flamenco, alemán o neerlandés, pero en qué parte del pentagrama, de la creación musical, éstos se expresan; claro está lo hacen a través de la comunidad que los escucha; sin embargo la magia está en que se trata precisamente de una sinécdoque: acero como espada, en ciudad amotinada con oído de escucha embelesado.