Poder EdoMex

Queremos resultados

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Se esperan cambios importantes en los próximos meses; la llegada de un nuevo gobierno ha levantado una expectativa alta en la mayoría que dio la victoria al grupo político que está a nada de asumir las riendas de nuestro país.

Como es de esperarse, hay voces en ambos sentidos; quienes apoyan a rajatabla y los naturales detractores de un proyecto que, con base en lo dicho en campaña, debiera mirarse con ojos de optimismo.

Lo dejo claro de una vez, soy de los que piensa que este país necesitaba un cambio de timón, pero éste debe ser lo suficientemente evidente para romper, verdaderamente, con muchos vicios arraigados en nuestro México.

También creo que no es un asunto de partidos políticos, más bien es un tema de personas que, como en cualquier organización en el mundo, toman sus propias decisiones.  En todos los espacios hay gente buena y gente “gandalla”.

Lo que me inquieta, por decirlo de algún modo, es la serie de bandazos que varios de los futuros gobernantes y funcionarios han comenzado a dar, sin siquiera estar todavía a la cabeza de la administración.

Me inquieta la consulta en torno al nuevo aeropuerto, ¿por qué?, porque si bien estoy convencido de que tiene que haber transparencia en el gasto público, también lo estoy de que esa obra tiene un beneficio en lo macro; además de que asumo mi absoluta ignorancia en materia de ingeniería para este tipo de trabajos.   ¿De verdad lo va a decidir el “pueblo sabio”?, ¿La decisión se tomará por oídas, por creencias o por orientaciones políticas más que por un estudio técnico adecuado?

Cediendo si conceder, no veo el procedimiento para el Tren Maya; ¿por qué en un espacio si y en otro no?  Eso por mi rumbo se llama inconsistencia.

Aplaudo la propuesta para descentralizar el Gobierno Federal, es insostenible que la Ciudad de México siga albergando Secretarías de Estado como Agricultura o Marina; sin embargo, no se trata sólo de mover las oficinas, sino de favorecer que todos los trabajadores puedan mudarse en condiciones dignas: una casa, escuelas para sus hijos y certeza en su fuente laboral.  De no hacerse así, es una ocurrencia que no llegará lejos.

Me espanta leer que varias promesas de campaña, como el bajar la gasolina, resulten ahora poco probables porque hay que mantener el costo competitivo con el resto del mundo; luego entonces, ¿van a caer en exactamente lo mismo que tanto criticaban?, ¿han prometido para no cumplir?

Y así, los diputados tampoco se bajaron su salario, los magistrados nunca lo harán, seguiremos teniendo “notables” sin estudios o preparación presidiendo comisiones importantes en el legislativo y demás cosas que los que están por llegar criticaban con odio y resentimiento.

Ténganlo claro, queremos resultados, porque de no tenerlos, mucho me temo que el enojo social será más grande que nunca en la historia.

Bueno, eso pienso yo.