Quiromancia

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Nunca pensé perderte de esa manera, es la fecha y aún te veo en las líneas de mis libros favoritos, la música que escucho en el radio otra vez se ha vuelto una tortura, intento bloquearte de mis pensamientos, pero, a veces, siento que hasta el canto de los pájaros  me cuenta tus secretos.

 

Hoy estoy llena de fango, traigo el alma sombría, quizá sea el exceso de dopamina o me hacen falta vitaminas.

 

Estoy como esos días en los que la espesura me atrapaba, al borde de la ventana, fumando un cigarro, observando hipnóticamente la luna, pero mi óptica parece estar desajustada, de pronto comienzo a ver el movimiento de la vía láctea. Alucino.

 

Anoche me dijeron que seguías clavado en el bosquejo de mis manos, ¿Es posible que podamos rehacernos la vida? Que en el fondo sigues solo, solo, arrastrado por el arrepentimiento de haber cogido la canasta que se te presentó en el río.

 

Es cierto, me pesa el alma más que otros días, extraño tu humor excéntrico y la manera en la que me encendías, no sólo la sangre, sino la vida.