Reaprender la respiración y relajación, clave para la libertad

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Partimos de que el ser humano nace y emerge a un medio de silencio y comenzamos a enfrentarnos al ruido, al frio, al calor, al hambre, a las molestias propias de un existir; entonces nuestro organismo va creando mecanismos adaptativos para continuar. Crecemos y los influjos de un complejo mundo en que nos desarrollamos comienzan a incidir sobre nosotros, cada vez se van haciendo más complicados, y nos vamos llenando de gratificaciones, pero también de disgustos, así es que nos vamos convirtiendo en personas inundadas en costumbres, hábitos, patrones de conducta y desarrollamos nuestro pensamiento, lenguaje, memoria, emociones y sentimientos y nos comportamos conforme a lo que sabemos, creemos y sentimos. Las tensiones de la vida nos abrazan y nos movilizan, no es posible vivir sin tensiones, sería como estar muertos, ajenos a nuestro entorno.

 

Sin embargo, cuando esas tensiones se mantienen en el tiempo, rompiendo nuestros mecanismos adaptativos y provocando un desequilibrio emocional ya estamos ante la presencia del estrés. Sin duda éste, puede generar desde alteraciones emocionales hasta la aparición de enfermedades funcionales; es decir, las que no tienen causa, donde el órgano o sistema se muestra sin alteraciones morfológicas, pero se afecta su funcionamiento. Cualquier sistema orgánico puede estar involucrado con los efectos del estrés, pero generalmente esto tiene un carácter individualizado, donde cada persona canaliza su tensión mantenida a través del sistema funcional más débil. Así es como aparecen enfermedades, aparentemente de la nada; del aparato cardiovascular, del sistema inmunológico, del endocrino. Todo esto se explica por la indisoluble unidad entre los factores biológico, psicológico y social.

 

Señala el dr. Bernard Auriol que con el estrés la vida se vuelve más intensa y con él acaba, por lo que existen tres formas de vivenciarlo: De enfrentamiento adecuado, en forma de angustia vivida y en forma de enfermedad corporal. Hay que decir que las reacciones psicológicas son tan diversas como personas existimos y que cada quien puede variar sus mecanismos de enfrentamiento. ¿Qué es el estrés? Se define como la tensión mantenida que genera un estado de desequilibrio porque al utilizarse los mecanismos de reserva, la persona no puede regresar al estado de normalidad por los mecanismos naturales dejando huellas en el organismo generando consecuencias desfavorables para la salud del hombre. Hay que decir, formamos parte de un todo en el cual vivenciamos lo que sucede a nuestro alrededor en el corto espacio de tiempo que duran nuestras vidas, estamos limitados en el espacio y el tiempo.

 

Vivimos en una cápsula espacio temporal y en ella hemos de aprender qué es vivir. Podemos elegir experimentar la vida de forma muy restringida, como si lleváramos unas orejeras, sin embargo hemos venido a descubrir lo que sucede en nuestro interior, lo que ocurre en el universo circundante, puedo percibir por medio de la vista, del oído, del tacto, y al mismo tiempo puedo distinguir entre mis sensaciones, emociones y mis pensamientos.

 

Para lograr esto hay que hablar de relajación, esto es, comenzar a difuminar la barrera que existe entre lo que yo soy y lo que me circunda, el estrés es como una barrera que impide ver, es como si llevara unas gafas de sol, en cierta forma me protege del peligro, al mismo tiempo me aparta de la experiencia de mi ser. Mientras mantengamos la idea de que somos seres al margen del mundo, independientes, que existimos por nosotros mismos, sin contacto real con el infinito que nos rodea, nuestra vida será una prisión porque nos esforzaremos continuamente en mantener esta separación que no es más que un engaño debido a una limitada capacidad de percepción. Con relajación comenzamos a tirar poco a poco los muros de esta cárcel que nos separa tanto de nosotros mismos como de los demás. Si hemos de experimentar la vida será mejor que lo hagamos como verdaderos seres humanos, lo que implica el estar hambriento de libertad, de calma, de paz. Hay que estar claro en que formamos parte de la naturaleza: la lluvia, los ríos, las montañas y el resto de todo ser viviente, para vivir plenamente hemos de adoptar un nuevo tipo de pensamiento y ese pensamiento sólo surgirá desde la relajación. Entonces, la liberación empieza cuando se comprende que una respiración libre, amplia y completa es el comienzo de la independencia.

Para ello es necesario desaprender y volver a aprender la forma correcta de la respiración: respira ahora, toma una vez aire, exhala, no busques nada, no esperes nada, sólo completamente respira, de una a tres veces, con toda tu atención. La autoconciencia es la única que puede abrir las puertas de la percepción, la calma que sigue a la relajación ofrece un territorio fisiológicamente apto para lograr un equilibrio estable. Los hábitos que nos esclavizan, que ensalzan al ego, son los del hacer, el tener, la relajación nos libera del déspota interno, deja a un lado el dictador externo.

Por respiración generalmente se entiende el proceso fisiológico indispensable para la vida de los organismos aeróbicos de acuerdo con Tovaglieri (2007), gracias a ella obtenemos energía y llevamos a cabo la alimentación y vida diaria de una manera adecuada. Sin embargo, no significa llenarse de aire, así con mucha frecuencia pese a ser unos de los principales aprendizajes reflejos de todo ser humano, este no respira de manera adecuada debido a movimientos mecánicos equivocados, rigidez muscular, técnica incorrecta. Por otra parte, la relajación se entiende como el estado de distensión muscular y psíquica que facilita el equilibrio integral del organismo y su descanso como lo asegura Charaf, (2000). De esta manera el estado de relajación se manifiesta por diversos signos, fácilmente observable por cualquier persona.

 

Entonces la relajación total a nivel físico y mental tiene como objetivo modificar las reacciones del organismo ante el ambiente logrando una adaptación psicológica y conductual que caracteriza a una situación de bienestar en el hombre. Siguiendo esta línea, aprender a relajarse implica admitir algunas malas costumbres o hábitos comunes en el modo de vida actual avocado al estrés, las prisas, la competitividad, el egoísmo. En la gran mayoría de personas esta vida no permite dedicar el tiempo necesario a técnicas de relajación complejas las cuales necesitan de cierto tiempo de aprendizaje para su realización correcta.

 

Por ello, partiendo de los principios básicos y esenciales de la relajación se puede llegar a un estado de distensión físico y mental en poco tiempo y en cualquier lugar, siendo suficiente para llevar al organismo a un estado de equilibrio básico, de ahí la necesidad de que adquiera una técnica simple y básica para su uso diario, así como su conformación como un hábito de vida saludable y duradero.

 

Como ya se señaló hay que comenzar por reaprender la respiración. Hacerlo correctamente implica aprender a utilizar el diafragma de forma apropiada siendo éste un músculo plano situado entre el estómago y los pulmones cuyo fin esencial es favorecer la respiración. El uso del diafragma aumentará el volumen de O2 que llega a los pulmones debido al descenso éste hacia la zona abdominal, facilitando que el aire descienda hasta la parte baja de los pulmones ocupando así de forma racional todo el espacio de almacenaje de los mismos de manera progresiva, primero se llena la parte más baja de los pulmones (abdominal), luego la parte intermedia (torácica) y por último la más alta (clavicular) realizando una respiración total. De manera inversa, el uso del diafragma durante la respiración permite eliminar una mayor cantidad de CO2 gracias al empuje que realiza el diafragma del mismo hacia arriba durante la fase espiratoria. Así que, estimado, después de su lectura cierre los ojos. Olviden la respiración normal y pasen a realizar una diafragmática: Inspiramos por la nariz profundamente de manera lenta y pausada llenando los pulmones y llevando ese aire hacia el estómago sin contraer ningún músculo…, cuando hemos llenado por completo nuestros pulmones empezamos a empujar el aire que hemos tomado desde el vientre, despacio, sintiendo cómo todo él sale de los pulmones, se dirige por la tráquea hacia la boca y lo espiramos pausadamente… una vez que ha salido todo el aire volvemos a inspirar... ahora pensamos que el aire que está a nuestro alrededor es de color azul y vemos cómo ese aire entra por nuestra nariz lentamente, baja por la tráquea y va llenando poco a poco los pulmones y llega hasta nuestro vientre el cual se hincha como un globo… cuando nuestros pulmones y nuestro vientre están repletos de ese aire azul, poco a poco éste se va transformando en rojo, vaciándose poco a poco el vientre, luego los pulmones y pasando el aire por la tráquea para salir por la boca… cuando no queda ni una sola gota de aire rojo volvemos a inspirar introduciendo de nuevo aire azul…seguir respirando lenta y tranquilamente durante unos segundos para ir abriendo poco a poco los ojos, como si acabaran de despertar de una profunda y relajadora siesta.

 

No hay que olvidar los principios básicos de la relajación, el equilibrio trabajo/descanso; la secuencia natural de tensión/distensión y la conciencia corporal de los parámetros vitales. En la parte que nos ocupa, la psíquica, la respiración relajada nos da estabilidad emocional, equilibrio y potenciación de la memoria. La capacidad de concentración, la duración de la atención, disminución del ansia, de tendencias neuróticas y depresivas. Así como sensibilidad en percepción de las vivencias. Y muy importante el autoconocimiento y aceptación.

Reaprender la respiración y relajación, clave para la libertad