Recuerdos y añoranzas

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Lejos del país de origen, los recuerdos son una fuerza de añoranza, aquellos lugares en los que estuvo se hacen reales, esos  sabores inolvidables, esos olores que se llevan grabados en la memoria y hacen regresar al pasado, como si nunca hubiese transcurrido el tiempo. Las personas se extrañan, se idealizan y  se tejen historias sobre ellas. Surge un escritor en la lejanía, que puede plasmar sus vivencias personales, traducirlas en palabras que poco a poco se convierten en  historias.

 

Viviendo muchos años en el extranjero, Sandra Sabanero comienza a escribir, alimentada por todas esas experiencias adquiridas que lleva en su memoria, en medio de esa nostalgia, llena de imágenes del ayer, acentuadas en el corazón;  esos sentimientos la hacen escribir; en un torrente de palabras, cuenta ella misma que  páginas y páginas fue llenando al pasar el tiempo.

 

Un día surge en ella la necesidad por publicar, no fue fácil tocar puertas  en el extranjero, muchos le dieron un no,  a punto de tirar sus manuscritos se encuentra con su única oportunidad. Boda mexicana, su primera novela, publicada en alemán, fue aceptada muy bien abriéndole las puertas al mundo ya que fue traducida a varios idiomas, llegando a México más tarde.

 

En Sandra Sabanero se descubre a una escritora de novelas con gran riqueza cultural, su narración lleva a esos paisajes donde la naturaleza está en todo su esplendor, lugares especiales con una descripción de escenarios típicos, plazas, jardines, escuelas, casas, con una atmósfera que se respira en la provincia mexicana, encontrándonos con la cotidianidad, las costumbres y las tradiciones  que  caracterizan a México en el mundo.

 

Creando historias de familias bien cimentadas en la realidad que vive la sociedad mexicana, es capaz de plasmar bien el retrato de la mujer, sus problemas, sus limitantes, su condición, su mentalidad y trabas para ser libre en sus decisiones, el papel que juega en la familia y en la comunidad donde se desarrolla. La idea de que la mujer es solamente para quedarse en la casa demuestra la desigualdad de género.

 

Es en ese ambiente tradicionalista que nos presenta la novela El balcón de las gardenias, la historia se centra en la disgregación familiar donde sus protagonistas vivirán para compartir esos sueños que los realicen como personas plenas y felices, aunque los prejuicios morales llevan por otros caminos, donde divagaran para volverse a encontrar.

 

La importancia de una sociedad, reducida a un poblado pintoresco como muchos que existen aún, el qué dirán,  las opiniones de la gente son más trascendentes que la felicidad.  Los prejuicios religiosos se abordan en esta historia romántica  que nos hace parte de los sentimientos de sus protagonistas, nos lleva a vivir la injusticia en eventos generados por personajes que deciden el rumbo de una relación amorosa.

 

El balcón de las gardenias una historia de amor entre una mexicana y un extranjero, los prejuicios les impedirán estar juntos, pero el amor verdadero tendrá otra oportunidad al volverse a encontrar para aclarar intrigas y malos entendidos.

 

Tal pareciera que podría ser la biografía de la propia autora, casada con un alemán, quizá de ahí partió la idea de esta interesante novela, atrapando al lector de historias románticas.

 

La sensibilidad y el realismo de la narración de Sandra Sabanero nos dan a conocer un estilo, por lo que es considerada como una escritora mexicana* que es más conocida en el extranjero y da a conocer en sus historias a un México de antaño, de provincia y tradiciones.

 

 

El balcón de las Gardenias. Sandra Sabanero.

Vergara. España 2006.  pp. 406.

 

El jardín principal estaba ocupado por bancas de hierro, un quiosco y una fuente con un ángel en el centro; apagada durante el día, se prendía de noche y el agua saltaba en chispas cristalinas. La luz de los faroles caía sobre la espesura de los grandes árboles, cuyas copas formaban un techo sobre los prados. Caminaron a lo largo de la calle. Por todos lados se veían jóvenes cantando y tocando la guitarra. Las aceras estaban bordeadas por carretas repletas de flores y puestos en venta.

 

*Nació en Silao, Guanajuato.