Recursos para ser felices

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La incertidumbre y la falta de noción real acerca de los eventos próximos futuros, provoca en cada uno de nosotros desconcierto e inclusive temor, de donde entonces el descontrol, nos hace presa y subyuga la tranquilidad de nuestras vidas.

Es importante revisar constantemente el estado de nuestra vida y no permitir que el desconcierto, nos desmotive.

Resulta necesario, por ejemplo, mantener un nivel adecuado de amor activo en nuestros corazones, ya que el amor es un motor poderoso y nos ayuda a través de la esperanza y la constancia a llegar y alcanzar cada uno de los anhelos de nuestro corazón.

El amor es un recurso maravilloso. El que necesitamos, es uno verdadero, sin fingimiento, capaz de superar cualquier obstáculo.

Cuando hacemos las cosas con amor, todo sale bien y cosechamos fruto abundante y de la mejor calidad. Indudable que, si utilizamos el amor por ejemplo para realizar nuestro trabajo cada día, seguramente, nuestro trabajo será bendecido y lleno de bien, si trato con amor a mis clientes, a mis compañeros de trabajo o la escuela, con un trato amable y respetuoso, seguramente quién sea beneficiado de ese buen trato, quedará realmente agradecido.

De manera entonces, que el amor no es único del noviazgo o la familia, el amor es un motor motivador para cada actividad por realizar en nuestro diario andar.

Suelo decir a mi hijo e hijas que, el amor es capaz de abatir el desánimo, la flojera, la incapacidad, los límites y más aún, nos permite alcanzar niveles de excelencia en todo lo que realizamos. Haz las cosas con amor desde el comienzo y no tendrás que repetirlas.

Los griegos enseñaban cuatro tipos de amor y, entenderlos así, ayuda a vislumbrar el camino a seguir.

EROS

Un amor intenso, carnal y generalmente efímero.

STORGÉ

Un amor fraternal, comprometido y duradero.

PHILIA o FILOS o Fileo

Solidaridad, hermandad y amor por el prójimo son algunas de las premisas fundamentales de este tipo de amor.

ÁGAPE

Se refiere a la frecuencia más profunda del amor. Su vehículo es la pureza, la incondicionalidad e incluso la devoción. Esta forma de amor es universal, como el amor por una deidad, por la naturaleza o por la humanidad completa.

El profesar este tipo de amor suele enriquecer a la persona y quizá sea parte de la esencia misma del ser humano.

Ahora bien, hablemos de estabilidad emocional:

La estabilidad emocional es un recurso más para alcanzar la felicidad. Este recurso se asocia a personas que tienen un gran control de sí mismos, donde demuestran disciplina, paciencia, tolerancia, perseverancia, etc. Y ante las situaciones estresantes o difíciles de la vida, reaccionan de manera positiva.

Lograr la estabilidad emocional en tu vida es el camino a la plenitud y vivir plenamente, es el verdadero éxito de los seres humanos.

Estabilidad, es equilibrio y equilibrio es igual a orden. Cuando las cosas están donde deben, todo fluye, pero cuando algo no esta en el lugar que le corresponde, se vuelve tropezadero y al final del día se acumula y crea en nosotros un estado de inconformidad que, puede desencadenar todo tipo de reacciones o actitudes.

Es importante identificar entonces, lo que nos genera esa sensación de desorden o falta de control, las cosas que no están donde o como quisiéramos verlas, y resolver sin tardanza, lo que sea necesario, para alcanzar el nivel de equilibrio adecuado para nosotros.

¿Tienes problemas para dormir? ¿En ocasiones se te dificulta respirar? ¿Llevas contigo, cierto peso en los hombros que no te permite estar tranquilo?

Estos son tan sólo, algunos de los síntomas que causan el desorden o la falta de estabilidad y equilibrio en nuestra vida. Pero no te preocupes porque, ahora bien, uno de los más grandes recursos para nuestra felicidad.

De manera que, nos queda la paz:

La paz es uno de los derechos fundamentales de los seres humanos, no precisamente el más buscado, por más increíble que esto resulte.

Afortunadamente y gracias a Dios, tenemos resiliencia, que es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad, para seguir proyectando el futuro.

En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.

Sin paz, es imposible vivir, no nos descuidemos, los afanes de la vida secuestran nuestros sentidos. Nuestros más puros anhelos, perdemos poco a poco la capacidad de disfrutar las cosas esenciales, los mejores aromas, los más ricos sabores.

Jesucristo dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy, no como el mundo la da…”

Tratándose de amor, bienestar y estabilidad, así como de vivir bajo la influencia de la paz, nos conviene llegar delante del creador de todo ello. Los recursos de Dios son inagotables y para todo aquel que los desee.

Sin embargo, lo primero es reconocer la necesidad de ellos. Que importante entonces, evaluar conscientemente el estado de nuestra vida, con honestidad reconocer cuando necesitamos recalcular la ruta a seguir, dar a nuestro pensamiento un nuevo enfoque, levantar la mirada para ver con claridad el camino.

Allá en el libro de los Salmos, el salmista dijo: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

El salmista reconoce la necesidad de renovar su pensamiento y permitir la ayuda precisamente de quien, si puede otorgarla, para bien y para toda la eternidad.

Amor, estabilidad y paz, tres grandes recursos provistos por Dios para bien de nuestras vidas.