+ Renuncias, Advertencias, Oídos Sordos, Camino a la Crisis

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La frase

En la recién terminada Copa América, Leo Messi jugó como nunca, más apegado al resto de los jugadores y además lo expulsaron, esto quiere decir que fue…

MAS ARGENTINO, MENOS MESSI

EL DETALLE: Participó como nadie en el anuncio del juego entre Toluca y Potros con iras a los 500 años de la ciudad, le echó muchas ganas a la organización, pero a la hora del juego, simplemente no apareció.

Me refiero al presidente municipal de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, quien nunca apareció en el estadio Nemesio Diez. Para él fueron más importantes sus sagradas vacaciones que la obligación de asistir a lo que organizó.

En el palco central, con Don Valentín Diez convivieron el presidente deportivo Francisco Suinaga, el rector Alfredo Barrera Baca y el secretario del Ayuntamiento Ricardo Moreno Bastida.

Juan Rodolfo fue ayer candil de la calle y oscuridad de su casa.

¡Ah, por cierto, el estadio no se llenó!

Renuncias, Advertencias, Oídos Sordos, Camino a la Crisis

En siete meses de gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en todas las actividades del acontecer nacional, no ha imperado otra cosa más que su única y soberana verdad, a pesar de las renuncias de los principales colaboradores, las advertencias de mercados nacionales y extranjeros; las llamadas de atención de expertos, académicos y técnicos. Invariablemente sigue haciendo oídos sordos en lo que parece un seguro camino a la crisis económica.

Suma siete renuncias de personajes políticos o especialistas en diversos temas, en los primeros siete meses de gobierno. Ha habido más renuncias, pero son de personajes de nivel medio, aunque eso también habla de la divergencia dentro de lo que quiere ser convergencia.

Lejos de escuchar, analizar, atender, planear y proyectar con el consenso de todos los sectores productivos de la nación, el presidente mexicano luce desesperado por acelerar el paso en su propuesta imaginaria para acabar con la corrupción, la violencia, la pobreza y la impunidad en toda la geografía nacional.

Eso ha creado malestar al interior del gabinete, aunque muchos de ellos no se atrevan a decirlo, pues primero es conservar el hueso que disentir y sacar bola negra durante lo que resta del sexenio.

No duerme, no descansa, no para de hablar, descalifica, desacredita y regaña a propios y extraños; va y viene de un pueblo a otro, de una entidad a otra, de una región a otra, de la capital a la provincia, del campo a la ciudad, es un torbellino que busca limpiar al país, cual “maestro limpio” de la exagerada publicidad comercial.

Pero esa limpieza se parece a la de las malas servidoras domésticas que nada más limpian por encimita, sin meter la escoba a fondo, porque hasta ahora ninguno de los sedicentes corruptos ha ido a parar a la cárcel, no hay como si lo hubo en otros sexenios un golpe de timón, sino es puro hablar y nada de ejecutar. Y vaya que se necesita eso, por la idiosincracia de los mexicanos. De lo contrario nadie se lo toma en serio.

Para toda crítica cuenta con “otros datos” que invariablemente le van a dar la razón para mantener su terco proyecto de acabar con los “corruptos pudientes” para salvar a los inocentes hambrientos con el producto del rescate del botín de todo lo robado a la república mexicana, desde los tiempos de la conquista española hasta nuestros días, y si es posible desde hace 10 mil años cuando “México ya contaba con universidades”, según sus propios datos de historia universal y nacional.

No es de extrañarse este enfermizo comportamiento, porque Andrés Manuel López Obrador siempre ha hecho oídos sordos a todo lo que contradiga a los castillos construidos en su imaginario, lo mismo en su natal Macuspana, Tabasco; que en su estudiantil Distrito Federal o durante su gobierno en la capital del país.

Incluso, parece que toma carta de naturalización el meme en donde dicen que Arturo Herrera, el actual Secretario de Hacienda, llegó ante él para presentar su dimisión, cuando AMLO aprovechó para tomarlo de sorpresa y presentarlo como nuevo titular de las finanzas mexicanas.

Lo mismo hizo a su paso por el PRI, por el PRD y en su actual Morena. No hay quién lo mueva un ápice de su forma de concebir la forma de gobernar a la nación.

Lo grave de esta situación, es que en la medida en que ha ido escalando peldaños en los cargos de responsabilidad partidista y de gobierno, las consecuencias negativas para la población mexicana van atomizando peligrosamente del cierre de la avenida Reforma, a la amenaza de quemar pozos petroleros, a la parálisis de la nación, a la aniquilación de las instituciones públicas, y ahora a la posible quiebra financiera y económica del país.

Al menos debería detenerse un poco para recordar que la mayoría electoral que lo llevó a la Presidencia de México, lo hizo simplemente para acabar con la corrupción, la violencia y la impunidad, pero no con el empleo, la productividad, la generación de riqueza, la democracia, las instituciones, los derechos y la libertad de esta gran nación, ¿no le parece a usted, estimado lector?