Resignificar los Derechos Humanos

Views: 325

“Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante”

José Saramago

 

Como sociedad hemos evolucionado, nos hemos atrevido a intentar dominar el mundo y todo lo que nuestros sentidos pueden percibir; desafortunadamente, la naturaleza se encuentra subyugada cuando en el fondo es libre por propia especie. El hombre se ha convertido en el dominador del propio hombre, no existe un velo que nos permita distinguir en donde empiezan nuestros derechos y hasta donde nos llevan nuestras obligaciones.

 

El mensaje de libertad humana y de empoderamiento de nuestra propia especie, es ahora un lastre que nos conduce hacia el oscurantismo de los derechos que nosotros mismos hemos reconocido, y que son los mínimos con los que el ser humano puede subsistir o incluso existir; en cada momento el ser humano busca entenderse y re-entender lo que le rodea, dando nuevo significado a términos que ya tenía preconcebidos, se pudiera decir que: el ser humano se va reinventando.

 

Ante esta realidad, debemos entender que la sociedad juega un papel fundamental en la nueva concepción que de los derechos se hace; somos más los que buscamos un reconocimiento activo de los derechos humanos, no desde las instituciones sino desde el seno mismo de la sociedad, donde vivimos en una constante paradoja: el Estado reconoce los derechos de la humanidad, el mismo se vuelve garante de los derechos para que sea la propia humanidad quien le exija al Estado el respeto irrestricto de los derechos adquiridos por el simple hecho de ser humanos, a través de las propias instituciones creadas por el Estado.

 

Esto ya de suyo; representa un paradigma, pues el principal obstáculo para que se dé el respeto a los derechos humanos es el propio humano, atinadamente Tomas Hobbes refería que: “el hombre es el lobo del hombre” y tiene razón; la dignidad humana debe ser reconocida y respetada por el propio ser humano con el que se convive y que nos rodea permanentemente, desafortunadamente; todos exigimos el cumplimiento de nuestros derechos y pocos reconocen el cumplimientos de los deberes que traen aparejados los derechos.

 

Es importante que la sociedad en su conjunto, juegue un papel activo en la transformación de la percepción que se tiene sobre los derechos humanos; es momento de levantar la voz -claro está- para ser escuchados, pero también de accionar nuestras ideas, de hacer que nuestras acciones se transformen en el respeto del humano; ayudando a la visión de una sociedad más justa, humanitaria y solidaria a las necesidades sociales, equilibrando la sana convivencia que debe permear en las relaciones sociales, por sobre todo; entendiendo que tenemos una obligación solidaria con nuestro entorno, que no podemos cerrar los ojos ante una realidad cuyo origen y resultado se encuentra en todos nosotros. Desafortunadamente el estereotipo activo de la sociedad mexicana, en su mayoría; consiste en: exigir y pocas veces otorgar, rompiéndose con ello el ideal de reciprocidad.

 

El crisol de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, Francia el 10 de diciembre de 1948 consistía en que se reconocieran y protegieran los derechos humanos fundamentales por parte de todas las naciones y de todos los individuos, sin embargo; como ya se ha mencionado, no se puede hablar de una real protección de derechos humanos cuando no hay reciprocidad y máxime aún, no existe peor sanción por su incumplimiento que una recomendación de carácter meramente moral, y es ahí donde debemos concientizarnos (en la dualidad derechos-obligaciones), haciendo que todos procuremos y legitimemos la salvaguarda de los derechos fundamentales de todo ser humano sin importar distingos de ningún tipo, en donde juntos como sociedad podamos ampliar el concepto de derechos humanos y asumamos en lo individual la responsabilidad que tenemos ante la sociedad, reconociendo el espíritu juarista de la ley pues: “el respeto al derecho ajeno, es la paz”.   

 

Respaldando la postura de nuestro Ombudsperson mexiquense, el Dr. en D. Jorge Olvera García, creemos que es necesario reformular el significado que la sociedad tiene sobre los derechos humanos; debemos encontrar una correcta simetría entre deberes y derechos humanos, añorando que efectivamente con base en el cumplimiento de nuestros deberes cívicos, patrióticos y humanos podamos asumir el reto que significa defender nuestros propios derechos, en palabras del chiapaneco Belisario Domínguez Palencia: “si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la Patria estaría salvada”.

 

Ante ello, creemos que el reto fundamental de la sociedad consiste en educarnos asiduamente, en reorientar nuestra causa, en entender que todos debemos tener las mismas oportunidades, que en el plano universal somos iguales, y magnificar el entendimiento sobre una realidad palpable y lacerante para la humanidad; no podemos o no debemos obligar a los demás ciudadanos a cumplir con el respeto de nuestros derechos, si aún no cumplimos con nuestros deberes; tomemos el estandarte de la educación como arquetipo de nuestras necesidades, hagamos que en las escuelas se oriente la vocación de servicio en pro de los demás, que se nos empodere sí, pero también que se nos revele nuestra competencia en el mejoramiento de nuestro entorno, nunca más sujetos pasivos que inequitativamente pedimos pero no otorgamos.

 

Construyamos la amalgama de una nueva sociedad en donde los derechos humanos no solamente sean reconocidos, sino verdaderamente respetados y satisfechos, siendo coadyuvantes de la responsabilidad gubernamental, haciendo eco de la necesidad social; sin estereotipos sino con igualdad, remodelando nuestro pensamiento de defensa por un planteamiento de colaboración y respeto irrestricto a lo que somos; hagamos fuerza en el contexto internacional, la humanidad requiere rehumanizarse. En estricto sentido: necesitamos humanos más humanos, conscientes de los desafíos que plantean los escenarios de la modernidad, resignificar nuestros derechos es de acuerdo a la necesidad social, reivindicar el deber de nuestros deberes como atinadamente citara el Premio Nobel de Literatura José Saramago. En resumen: hagamos más humanos, los derechos humanos.