Riqueza histórica de Toluca en Calixtlahuaca

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Toluca invita a conocer su riqueza histórica en uno de los lugares con más tradición y belleza etnográfica: Calixtlahuaca, que transporta a sus visitantes en un viaje por el pasado para conocer de cerca a los pueblos originarios.

La zona arqueológica y el Museo Municipal de Calixtlahuaca son espacios plenos que fortalecen el sentido de identidad de la moderna Toluca, ya que muestran cómo el Estado de México ha sido, desde tiempos inmemoriales, crisol en el que numerosas culturas nacieron y se desarrollaron hasta conformarse en centros de primer orden como Calixtlahuaca, centro ceremonial matlatzinca que formó parte de una de las tres provincias tributarias conquistadas por los mexicas en el siglo XV de nuestra era, asentamiento que representa uno de los pocos ejemplos de arquitectura monumental prehispánica que han sobrevivido el embate de la modernidad.

Su nombre en lengua náhuatl significa “lugar de casas en la llanura”, el cual le dieron los mexicas en alusión a la cantidad de poblados matlatzincas ubicados sobre la planicie que se extiende hacia el norte de la actual zona arqueológica.

Un espacio que conquista a miles de visitantes semana a semana es el lugar que fue residencia del dios del Viento, la Estructura número III de Quetzalcóalt-Ehécatl, cuyo recinto de planta mixta con un basamento circular sorprende a chicos y grandes; además, el edificio en el que se encuentra el museo es una construcción moderna que se mimetiza con el entorno y que toma como referencia al mencionado edificio.

El sitio cuenta con siete conjuntos arquitectónicos, distribuidos principalmente hacia la ladera norte del cerro del Tenismó y la planicie contigua al río Tejalpa, el diseño urbanístico consideró un complejo sistema de terrazas que albergaron estructuras monumentales y áreas habitacionales asociadas a otras de producción agrícola y refleja en gran medida la historia del Valle de Toluca, de la que se tienen las primeras evidencias de ocupación humana en el periodo Formativo 1 (1250 a. C.) y su desarrollo transcurrió de forma casi ininterrumpida hasta la conquista española (1521 a. C.).

En el museo se conservan y exhiben objetos descubiertos en la zona arqueológica que muestran al público quiénes fueron los miembros de esta sociedad que ocupó el Valle; las piezas expuestas incluyen instrumentos de la vida cotidiana, de culto y artísticas, de las cuales algunas son originales y otras reproducciones. Cabe destacar que uno de los hallazgos más importantes que se pueden apreciar es una impresionante escultura antropomorfa que porta una máscara bucal, atributo característico del dios del viento.