Ser libre como todo en la naturaleza: Alexis Casas Eleno

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Con gran respuesta del público, el pasado 23 de febrero en “Los Jaguares”, la compañía Quijotes Teatro despidió ¿Y qué hiciste del amor que me juraste?, obra estrenada en 2016. Puesta en escena que en un par de temporadas rebasó las cien representaciones —un logro épico para el teatro local— y que tuvo la fortuna de girar por otros países.

Es la historia de Lupe, la chica que sueña con irse como los peces del río, como las aves del cielo; la que quiere salir de Santo Domingo para cumplir sus sueños en alguna gran ciudad. Cito a Lupe:

¿Por qué el ser humano tiene que ser preso de la tierra que pisa?

Lupe conoce a Herman, soldado alemán, atormentado por la guerra, de quien se enamora perdidamente, mas es correspondida. Una serie de circunstancias dificulta su romance y los conduce a un sorpresivo final.

Es una obra que obliga a la reflexión sobre el uso del tiempo, las distintas apariciones del amor y el valor para responder por esa, la libertad, de tomarlo todo sin importar el qué dirán. Se vive una vez, sólo una.

Un montaje de lujo, en comparación con otras obras que se han visto en el mismo recinto: elegante escenografía, bien aprovechada; la actuación sobresaliente de Angie Estrada: única actriz en escena ejecutando transiciones entre las Lupes (la anciana y la joven) y la madre de ésta, además de cantar un buen número de boleros; la música en vivo —con dos excelentes cantantes aparte de la misma Angie—, bellos los arreglos y la ejecución que cimenta la pieza teatral.

Como les decía, es una obra que, en palabras de su autor, se va para dar paso a nuevos proyectos.

Días después tuve la oportunidad de comunicarme con Alexis Casas Eleno, dramaturgo y director de la obra (y una de las tres personas que más admiro en la vida) para cuestionarle un poco sobre este trabajo y sobre su trayectoria en general. He aquí sus respuestas.

Querido Alexis, cuéntanos, por favor sobre tu infancia: dónde, cómo fue que creciste.

 

Alexis: Nací y crecí en Toluca, Estado de México. Mi infancia es lo más entrañable de mi vida. Mi madre siempre pensó que no me divertía para nada, pues no era aficionado al futbol ni a hacer amistades en la colonia. Me gustaba más adentrarme en mi soledad y crear historias con mis figuras de plástico. Coleccionaba bastantes como para hacer diversos “repartos” que participarían en mis “películas”. Me gustaba deshacer carritos arrojándolos por la azotea de la casa, hundir grandes cajas de cartón en la pileta con agua hasta sumergirlos y crear naufragios, hacer  la “erupción” un volcán de arena vertiendo agua sobre la punta y sepultando pequeñas casas de cartón que construía a las faldas de dicho volcán. En fin, mi infancia es la mera expresión de mi adultez, pero más divertida.

 

De niños, todos soñamos ya sea con ser astronauta, futbolista, modelo de pasarela, rockstar y muchas otras cosas; pero, ¿estaba en ti el sueño del teatro, o cómo fue que decidiste ir tras él?

 

Alexis: Desde siempre, mi papá nos llevaba al teatro desde muy pequeños. La primera puesta en escena que vi fue “Edipo Rey” y desde ahí quedé maravillado. Soñaba con estar un día en el escenario, en la televisión o en el cine. Me apasionaba pensar que algún día yo iba a lograr hacer efectos como los que vi en aquella obra cuando Yocasta se suicida o cuando Edipo se saca los ojos, para mí eso era mágico.

 

Estudiaste odontología, ¿qué pasa con ello? ¿Lo llevas en paralelo, o de plano le pediste espacio?

 

Alexis: Por ahora le pedí espacio. Ha sido una transición muy compleja que ni yo mismo entiendo. La odontología demanda mucho tiempo, lo mismo que el teatro. Existió un tiempo en que llevé ambas cosas de la mano, pero me fue ganando la voluntad, el tiempo y la energía la escena. Ahora me dedico más a crear y pocas veces a restaurar.

 

Tienes muchas distinciones, premios, reconocimientos, ¿se lidia con eso, Alexis? ¿Cambian un poco las cosas?

 

Alexis: La verdad es que pensé que se abrirían todas las puertas que quisiera en cuanto tuviera un premio, y la verdad no es así. Las puertas se siguen cerrando y se siguen abriendo con el trabajo constante. Claro! más sencillo abordar el próximo tren teniendo distinciones, pero nada que el trabajo no haga con el tiempo. Podría pensar que los reconocimientos son un catalizador, pero no la solución. He lidiado con ellos de la manera más tranquila posible, no me gusta presumirlos, me gusta demostrar por qué los tengo.

 

He visto un par de tus obras y he notado que ambas remiten a la vida rural,  la vida de pueblo, con ciertas características que ya nos contarás. ¿Cuál es el interés en ambientarlas de esta manera?

 

Alexis: Mi abuela materna, lo que me cuenta mi madre de ella, de ella misma y de su pueblo, Ocoyoacac. Casi todo lo que escribo de mujeres es porque encuentro en mi madre y mi abuela dos grandes inspiraciones. Siento que los pueblos tienen una belleza intrínseca que se está extinguiendo con los años. Espero que en mis historias nunca se acabe ese recurso.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de viajar de la mano de tu obra?

 

Alexis: Viajar con esta obra ha sido toda una aventura. A partir de ella, he concebido los intercambios artísticos como una manera de crecimiento. Me he enfrentado a otro tipo de público y me he dado cuenta de la universalidad de mis temas y que, a pesar de los diferentes modismos que manejo en ella, nos comunicamos por lo mágico que resulta el teatro en la gente. La obra de ¿Y qué hiciste del amor que me juraste? nació en 2015, pero vio su verdadera esencia en 2016 con un equipo maravilloso que ha sido testigo de que ha sido un parteaguas en nuestra carrera artística.

 

¿Y de Eugenia a través de una bala?

 

Alexis: Eugenia ha sido un caso complejo de creación. Escribí un total de 8 versiones y ninguna me convenció hasta que llegué a la última y, aún con muchísimas dudas. La metí a concursar al Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz”, sin pensar que podría ganar. Expresar la emoción que me dio obtener el premio me llevaría demasiado, pero puedo resumirlo en una sola palabra: Reafirmación. Ahí me convencí de que mi camino y mi trabajo: era, es y será la dramaturgia, la escritura.

 

La puesta en escena fue otro reto. Decidí que no sería una sola mujer abordando el personaje, requería que fueran voces femeninas en distintas interpretaciones las que le dieran voz a una misma Eugenia, y me puse a pensar en tres actrices toluqueñas que admirara y de inmediato vinieron a mi mente Sandra Macedo, Esperanza Tapia y Rocío Chiapa. Afortunadamente aceptaron mi propuesta y el trabajo fue muy enriquecedor, aparte de contar con el percusionista Óscar Méndez, le dio un plus al trabajo escénico y se involucró en él totalmente.

¿Cómo se compone Quijotes?

 

Alexis: Quijotes nació en la Ciudad de México en 2012, con amigos y compañeros de la carrera de actuación. Sin embargo, intereses varios y las jugadas de la vida hicieron que nos separáramos y cada quien buscara su camino. Tomé el nombre y me dediqué a trabajar con él, en puestas en escena de corte independiente en Toluca, durante 2013 y 2014. A la par, comencé a trabajar en la Compañía Universitaria de Teatro y produje más obras hasta conformar un equipo estable con Horacio Arenas Sánchez y Carlos Torres Trejo, quienes se involucraron en la producción de nuevas propuestas. Desde 2018, ya forma parte de los grupos artísticos de la CUT, aunque desde 2015 ya había funcionado como grupo teatral con la producción de “A puerta cerrada…” e “¿Y qué hiciste del amor que me juraste?” en 2016. Después llegaron trabajos como “En la tierra de los corderos”, “Figuras de yeso para el nacimiento” y “Eugenia a través de una bala”.

 

Desde ese entonces, el grupo no ha dejado de funcionar como una pequeña compañía que se está preocupando por crecer, por ser autosustentable y generar diferentes propuestas, así como continuar con los lazos internacionales que hemos generado hasta la fecha, con Costa Rica y Colombia.

¿Cómo ves el panorama cultural en Toluca?

 

Alexis: Lo veo con mucha esperanza. Creo que el trabajo escénico toluqueño tiene calidad y puede competir en su propia localidad con espectáculos foráneos. Nos falta mucho trabajo de formación y creación

 

¿Qué es lo próximo para ti, Alexis? ¿Cuáles son tus planes ahora que has cerrado el ciclo de “¿Y qué hiciste…?

 

Alexis: Quiero seguir retándome. No me gusta la comodidad, ni poseerla ni otorgarla. Me gusta incomodar, mover conciencias y explorar en mí mismo hasta dónde puedo llegar. Cada obra es un reto nuevo para mí, desde que la escribo. Estamos por estrenar otra para niños y me emociona. Nunca he hecho teatro para ellos y creo que eso me saca de mi zona de confort, además preparamos una obra cabaret y es otro idioma. Todos estos proyectos los he armado precisamente para cumplir con mi objetivo principal: Retarme.

 

¿Tienes un número, al momento, de cuántas creaciones, componen tu obra?

 

Alexis: Ha llegado un punto en que he dejado de contar el número de obras que he escrito. Nunca pensé llegar hasta el momento de tener que perderme en esos números, sin embargo, hasta la fecha puedo decir que no hay mes que no termine componiendo algo en el papel, ya sea sólo un argumento, una escena o una obra completa. En todos estos años (relativamente pocos) me he abandonado a las ideas y, a irlas desarrollando. Tengo cuentos, argumentos, textos teatrales, guiones cinematográficos, esperando ser producidos. Mi escritura ha rebasado mi poder de producción.

¿A qué autores admiras? ¿Por qué?

 

Alexis: Más que de los autores me enamoro de las obras. Es decir, hay autores que me gustan en un primer acercamiento, pero luego ya no tanto y comienzo a leer a otro. Soy una persona algo dispersa en la elección de los libros que lee, no llevo un orden, ni sigo a ningún autor. Por ejemplo, a Julio Cortázar lo he leído en varias ocasiones y, aunque me gusta la profundidad de sus personajes y de sus imágenes no podría llamarlo mi favorito, al igual que a José Saramago, a quien le he leído también su colección de dramaturgia. Me gustan mucho sus novelas, pero sus textos teatrales fueron para mí un gran desencanto. ¿Mexicano? Admiro en su obra dramática a Sabina Berman y en su lenguaje a todos los escritores que retratan la vida rural y el misticismo como Conchi León, Elena Garro y el mismo Juan Rulfo. Pero sobre todo, lo que pueda opinar sobre otros autores, admiro mucho a los escritores que se atreven a hablar de lo que nadie quiere. Esos se llevan mis respetos. Afortunadamente son los jóvenes, los que están llenando los estantes de las ferias de libro. Larga vida a todos ellos.

¿Qué le dirías a la gente que en algún momento piensa asistir al teatro, pero luego no va, considerando darle un “mejor” uso a su dinero o a su tiempo?

 

Alexis: No los culpo. Lamentablemente eso es el reflejo de una educación basada en la supervivencia. No consumimos Teatro porque no es una necesidad, sin el Teatro puedo vivir, respirar, reproducirme y quizás muera de la misma forma. Sin embargo, un pueblo que consume arte, no sólo teatro, es un pueblo que cuestiona y tiene criterio. Un pueblo que tiene criterio es un pueblo que exige que las cosas mejoren para el bien común. Y eso es el reflejo de un pueblo sano. El Teatro te regala algo que llamamos “catarsis”, que no es más que una sacudida interna muy saludable.

Gracias, hermano por esta oportunidad. Siempre ha sido un sueño para mí indagar en el proceso creativo de los artistas. Deseaba, de alguna forma, captar tu magia e inteligencia.    

 

Alexis: Gracias infinitas a ti, amigo. Te abrazo.

 

Estén pendientes a través de la página de Facebook “Quijotes Teatro Presenta”, donde se enterarán de primera mano de todo lo relacionado con el grupo, además del Instagram: Alexis Casas Eleno; y pueden también tener algunos textos en las páginas www.circulodramatico.com y www.dramaturgiamexicana.com

 

 

Fotografías: Cortesía del mismo Alexis