Poder EdoMex

Ser/parecer

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Dice un viejo adagio aunque la mona se vista se seda, mona se queda; y esto obedece a que por más esfuerzos que haga una persona por mostrarse rey o reina del rodeo, si no hay una conexión directa entre esencia y comportamiento, mucho me temo que seguirá aflorando el código postal.

 

Es una asunto de imagen pública, todos, queramos o no, estamos bajo la lupa del escrutinio público, de ahí que sea importante generar, en el otro, una percepción que sea consistente con lo que somos y hacemos.

 

No se trata de un asunto de habilitación académica, pues en los hechos conozco muchas personas con grado de doctor que, porque la naturaleza es canija, acaban por evidenciar su verdadero yo, años luz de lo que pretenden vender.

 

En este tenor, comparto algunas ideas para que esa misión, si deciden aceptarla, sea más llevadera con el tiempo.

 

Por ejemplo, nunca de los nuncas se va a una ceremonia oficial (menos si somos presídium) o social de traje claro; los tonos de gris Oxford, azul marino y negro son colores que denotan autoridad.  Ir de claro a un evento, y sobre todo en espacios cerrados, no evidencia más que nuestra necesidad de mostrar la ropita que tenemos, aunque no sea lo más adecuado.  Además, en otoño e invierno se deben evitar esos colores, porque la temporalidad exige tonos más cálidos.

 

Nótelo usted, cuando hay una persona en esas tonalidades se ven como verdaderos chipotes en el contexto; créamelo, de nacos no los van a bajar, y como para qué nos exponemos.

 

Segundo asunto; péinese. Sorprende la forma en que mucha gente sale a la calle como si el boiler les hubiese explotado y no hacen el mínimo esfuerzo por darle una pasadita con el cepillo.  Su usted piensa que eso es cool, déjeme decirle que está en un error, cabello y zapatos son de las primeras cosas que una persona aprecia del otro, la lectura será que somos cochinos.

 

Tercer asunto; hable con propiedad.  Una de las formas más simples de mostrar cierto bagaje cultural es haciendo un uso adecuado del lenguaje, porque por más doctor que presuma ser, toda esa sapiencia se va a la dimensión desconocida si somos de los que en una conversación expresamos: Me gaste un baro, Eso está bien chido, o recortamos palabras como Pal cine, Pala casa.

 

Es un asunto cultural, y cierto es que algunos contextos dan ciertas licencias (aunque no estoy de acuerdo con ello); pero usando su sentido común que prefiere escuchar: alimenté al minino o le di de tragar al gato. Es un asunto de forma, correcto, pero también de imagen.  Hoy día eso pesa mucho.

 

De nada sirve pretender parecer, si no somos.

 

Bueno, eso pienso yo.