Sin… cuentena

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Mi país, es el Perú, pero siento como mi patria a México, por más de mil motivos y una noche.

 

La pandemia aquí, es surrealista, como diría André Breton, de la tierra del tequila. Un país Perú, cuya economía es un ejemplo en Latinoamérica, con un gobierno mediocre, con un presidente en la cárcel, otro suicidado, otro con arresto domiciliario, otro por entrar nuevamente en la cárcel, en una palabra, todos los ex presidentes en la cárcel, más uno en EE.UU. con orden de extradición, da muestra de la podredumbre de los elegidos como líderes de tutorial de internet.

 

Sin embrago, este gobierno anodino, por alguna transformación mágica, cerró el congreso, estreno uno nuevo, y con un pull de expertos ha sido un modelo en el mundo de como llevar esta crisis. Las reglas han sido draconianas, y muy buenos resultados. El señor Martin Alberto Vizcarra  Cornejo,  nuestro presidente, sale todos los días a reportar. La escalera, fue la siguiente:

 

Primera Cuarentena con toque de queda a las 10 de la noche, luego a las 8, luego a las 6, ahora a las 4. Y para gozo de los corresponsales periodistas los lunes, miércoles y viernes salen única y exclusivamente hombres; martes, jueves y sábado, mujeres, y domingo nadie sale. Los soldados tienen orden de disparar. Se han cerrado las fronteras. En Semana Santa nadie salió de jueves a domingo.

 

Los autos sólo circulan con una orden especial. Todos los trabajadores en sus casas. Los tanques han salido a la calles a centenares, nada más se puede salir a comprar a la farmacia o adquirir alimentos, y si no a la cárcel. Cuando empieza el toque de queda, la gente aplaude y canta un vals.

 

Las fronteras cerradas, esto da para 90 días. Por primera vez la gente se siente amparada y guiada. Si embargo, la desesperación de los callejeros y consumistas está llegando al tope. Muchas familias se han desintegrado porque no se soportan. Los frívolos están muertos. Yo estoy siempre con un libro o viendo una película o tratando a mis pacientes por videoconferencias.

 

Las calles vacías, y pronto vendrán otras instrucciones. Solo saldrán a la calle con cronograma de días según el DNI, si acaba en par o impar. Y la gente como si fuera una final de fútbol mundial, todos los días a las 12 del mediodía se junta para escuchar al enmascarado, al Presidente de la República, y mientras tanto Machu Picchu, respirando solitario, y yo queriendo irme una larga temporada a México, entre otras cosas, para tomar café colombiano, con mi amigo de los diablos rojos, sabiendo, y no me puedo engañar, que esta hecatombe, va para peor.