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Sobre el absurdo

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En mi búsqueda de conexiones entre lo inútil y lo absurdo he pasado por diferentes estaciones o estados de aproximación a la palabra, una de ellas alude a una particularidad relacionada con la sordera, absurdus compuesta del prefijo ab- y surdus (sordo) que quería decir en un principio que lo absurdo era aquello que no tenía capacidad de ser oído, o procesado mentalmente en su calidad ininteligible, luego, lo absurdo expresaría un límite lógico-matemático entre el lenguaje correcto y el estúpido o inconcebible, para llegar finalmente, a la falta de identidad entre lo dicho y lo pensado.

Si A es A (existencia), No A es la no (existencia), así pasamos al existencialismo de un solo plumazo, sin haber pensado siquiera en la verdad, pues las comprobaciones matemáticas, según ley, no admiten error.

Quid pro quo y aquí vamos hacia el humor y la ironía, anulando el sentido común, la experiencia ordinaria, la ciencia y el empirismo. Antes de continuar, y que este escrito se vuelva más inexplicable, quiero decir que en la poesía, el absurdo es vuelo en libertad lejos de Kant, de sus hipótesis y los órdenes limitados de nuestra condición.

Uniendo palabras puede el poeta pensar que está uniendo ideas con palabras y así llegamos a la Inutilidad de la poesía cuando sólo muestra sentidos contradictorios.

El sujeto que “absurdiza” pierde su capacidad de comprensión, jamás entenderá lo verdadero ni lo falso, sólo la contradicción, lo absurdo siempre llevará a la contradicción (reducción al absurdo) considerada la última opción en la demostración de un error.

La Literatura y la Historia contienen el absurdo y el deber del literato y del historiador es someter las premisas históricas a un análisis de la realización de  hechos. Eso dictan la ética y la filosofía; demostrar el valor de lo humano antes de reducirlo al absurdo, pero, no es tan fácil cuando la complejidad de la vida ya no pide siquiera la verdad, ni la demostración, ni nada. Ciclos completos de la existencia se repiten uno tras otro y la poesía los atrapa en breves instantes de prosodia.