TEMPLO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

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Cada 16 de julio se celebra a la Virgen del Carmen en Toluca; una de las fiestas religiosas tradicionales y más arraigadas de los toluqueños, que este año por la pandemia no se pudo llevar a cabo como se hubiera querido. La historia comienza cuando la Orden de los Carmelitas Descalzos llegó al Valle de Toluca en el siglo XVII y fundó su convento en el año de 1698; el propósito era satisfacer las necesidades espirituales que el proceso de evangelización dejó entre la población indígena del Valle del Matlatzinco.

En el siglo XVIII, los años después de que se promulgaron las Leyes de Reforma, el convento se convirtió en escuela y en 1945 el espacio se volvió sede del Museo de Bellas Artes de Toluca. Hasta nuestros días, comparte ese histórico edificio con la Escuela Secundaria número 1 “Miguel Hidalgo”, una de las instituciones de educación pública de mayor tradición y arraigo entre nuestra población.

El Convento e Iglesia del Carmen es uno de los conjuntos conventuales más hermoso de México y lo podemos disfrutar a unos pasos del centro histórico de Toluca y de los emblemáticos Portales. El Convento de la Purísima Concepción de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que es su nombre original, funcionó como centro religioso; luego fue asilo, hospital civil, escuela normal, sede del Instituto Científico y Literario y desde el 7 de septiembre de 1945 alberga al Museo de Bellas Artes.

Por esta razón, es considerado como el recinto cultural más antiguo de la ciudad de Toluca; cuyo objetivo es preservar y difundir el arte sacro y el arte aplicado de los siglos XVI al XIX.

El templo fue diseñado por Don Miguel de Rivera, fue levantado en varias etapas; primero se edificó la Capilla de la Tercera Orden dedicada a Santa Teresa y luego el Templo de la Virgen del Carmen, el cual fue bendecido el 25 de marzo de 1711. La torre campanario fue edificada entre 1811 y 1814 y proyectado por Don José Damián Ortiz de Castro. En 1859, la propia orden de los Carmelitas Descalzos le confirió el toque neoclásico que conserva hasta la actualidad.

La portada del conjunto es sencilla y el único adorno que posee radica en la parte superior del portón principal en un nicho que resguarda una estatua de la Virgen del Carmen flanqueada por los escudos de la Orden Religiosa de los Carmelitas.

Actualmente muestra en su atrio una imagen de la Virgen de Guadalupe en piedra, la torre campanario de 1814 y el templo con su estilo neoclásico. Aunque la portada del conjunto es sencilla, tiene un nicho donde se aprecia a la patrona. A pesar de carecer de adornos, estos edificios imponen por su majestuosidad y un elemento arquitectural en particular llama mucho la atención: una balaustrada rematada por almenas que corre en la parte superior envolviendo al templo.

Según la tradición católica, un 16 de julio del año 1251 San Simón Stock, religioso inglés de la Orden del Carmelo, se encontraba en profunda oración rogando por sus religiosos perseguidos cuando la Virgen del Carmen se le apareció con el hábito de la Orden en la mano y le entregó el escapulario. Tiempo después la devoción a la Virgen del Carmen fue floreciendo y la espiritualidad carmelita se extendió por varios lugares del mundo; incluido México, sin embargo, en la ciudad de Toluca fue donde se convirtió en una de las principales órdenes religiosas.

El historiador Dionisio Victoria Moreno, destaca que la celebración constituía quizá la segunda celebración más importante en el calendario religioso y civil de Toluca hacia el siglo XIX y principios del XX. La plazuela (que luego se convirtió en la Plaza España) fue el lugar ideal para que en ella se instalara cada año, en el mes de julio, la Feria del Carmen; señala el autor. La celebración dura por lo común ocho días.

La fundación religiosa es muy solemne. En la plaza inmediata al templo se ponen muchas vendimias de almuerzos y frutas. En estos días se permiten los juegos de azar.

En un texto de don Isauro Manuel Garrido del año 1883 se lee: “Durante la fiesta no solamente había vendimia sino que nunca faltaban los espectáculos de juegos pirotécnicos, los tradicionales caballitos, la lotería… Por la década de los treintas (1830) las fiestas del Carmen duraban todo el mes”.

Fueron famosas, por rumbosas, coloridas y concurridas, las fiestas en honor a la Virgen del Carmen que organizaban los trabajadores de la fábrica de textiles La Industria Nacional, la cual se ubicaba entonces con puerta al Callejón del Carmen, “los fabricantes dejaban parte de su sueldo durante todo el año para la fiesta, de modo que tenían bastante dinero para celebrarla”.

“Recordemos los fuegos artificiales extraordinarios, sobre todo la cascada que cubría toda la cara oriente de la torre del Carmen y los combates de luces de los castillos”, se lee en el libro “Breve Historia del Convento e Iglesia del Carmen de Toluca”.

Fueron muchas las generaciones que vivieron los grandes festejos en honor de la Virgen del Carmen en Toluca; hace algunas décadas había espectáculos como palenques con peleas de gallos, conciertos musicales de todo tipo y hasta funciones de lucha libre donde chicos y grandes disfrutaban del color y tradición de una fecha marcada en el corazón y en los recuerdos de los toluqueños.