Testigos de Jehová, el saludo a la Bandera y el canto de Himnos nacionales.

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Los testigos de Jehová conceden mucha importancia a la conciencia individual. La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, reconoció el derecho del niño “a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, y el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones.

Los testigos de Jehová reconocen que no hay dos niños exactamente iguales. Por lo tanto, es razonable esperar algunas diferencias en las decisiones que los jóvenes Testigos tomen en lo que respecta a ciertas actividades y deberes escolares. Ellos esperan que cada ciudadano también suscriba el principio de libertad de conciencia. Respecto a estos asuntos, ¿qué posición han adoptado por toda la tierra los testigos de Jehová por consideración a su conciencia?

El saludo a la Bandera: Aunque no saludan la bandera de ninguna nación, esto ciertamente no lo hacen como señal de falta de respeto. Esto se debe a que los testigos de Jehová ven el saludo a la bandera como un acto de adoración. Aunque no se esfuerzan por hacer que otros dejen de saludar la bandera, por conciencia, no pueden dar lo que consideran como adoración a ninguna otra persona o cosa, sino a su Dios, que la Biblia llama Jehová.

Por supuesto, son muchas las personas que no consideran sagrada la bandera o que no creen que el saludarla sea un acto de adoración. Sin embargo, los testigos de Jehová no son los únicos que creen que el saludo a la bandera tiene una connotación religiosa, como lo muestran los siguientes comentarios: “La bandera, como la cruz, es sagrada. […] Las reglas y reglamentos que tienen que ver con la actitud humana para con los estandartes nacionales emplean palabras vigorosas y expresivas, como: ‘Servicio a la bandera’, […] ‘Reverencia a la bandera’, ‘Devoción a la bandera’”. (The Encyclopedia Americana, 1942, tomo 11, página 316.)

Los testigos de Jehová sí respetan la bandera del país donde viven, sea cual sea este, y muestran dicho respeto por su obediencia a las leyes del país. Nunca participan en actividad antigubernamental de clase alguna. De hecho, creen que los gobiernos humanos de la actualidad constituyen un “arreglo de Dios”, que ha permitido que exista relativo orden. Por eso consideran que están bajo mandato divino de pagar impuestos y dar tributo y honor a tales “autoridades superiores”. Esta postura armoniza con las famosas palabras de Cristo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. (Mateo 22:21)

Himno nacional: suele ser un poema de exaltación o una oración con música. The Encyclopedia Americana (1956) dice: “El amor a la patria y el orgullo por el país de uno, son lo principal en la mayoría de los himnos nacionales, y, en muchos de ellos, el sentimiento religioso se mezcla con el sentimiento patriótico”. De hecho, las canciones patrióticas expresan las mismas ideas fundamentales que están incorporadas en el juramento de lealtad a la bandera. Los testigos de Jehová, creen que Dios no aprueba el orgullo nacionalista que tanto ha dividido a nuestro mundo, por tal razón no participan en entonar canciones que ensalcen a naciones terrestres.

Marcos Moreno, portavoz local de los testigos de Jehová, afirmó: “Queremos dar énfasis al hecho de que los testigos no tienen la intención de manifestar falta de respeto a ningún gobierno ni a sus gobernantes cuando rehúsan saludar la bandera o cantar el himno. Se trata simplemente del hecho de que no participan en un acto de adoración, ni saludan a una imagen que represente al Estado, ni repiten el juramento de lealtad que va más allá de las limitaciones constitucionales del Estado sobre su poder e invade la esfera del intelecto y del espíritu. De modo que silenciosa y respetuosamente se abstienen de participar. En la actualidad, la mayoría de los países respetan el derecho que tienen los padres de educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas”.

También mencionó que todas las religiones apoyan este derecho, como muestra el vigente Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica: “Por haber transmitido la vida a sus hijos, los padres tienen el gravísimo deber y el derecho de educarles; por tanto, corresponde a los padres cristianos en primer lugar procurar la educación cristiana de sus hijos según la doctrina enseñada por la Iglesia”. (Canon 226.)

“Los testigos de Jehová no piden más que eso. Son padres que se preocupan por sus hijos e intentan inculcarles valores morales verdaderos, amor al prójimo y respeto a la propiedad ajena”, aseveró.

En lo que respecta a valores morales, los testigos de Jehová enseñan a sus hijos a evitar la conducta, prácticas e incluso actitudes que, aun siendo comunes hoy en día, pueden perjudicarles tanto a ellos como a quienes se relacionan con ellos. Por esta razón, advierten a sus hijos del peligro del consumo de drogas y otras prácticas, como fumar y abusar de las bebidas alcohólicas. Creen en la importancia de la honradez y la laboriosidad. Enseñan a sus hijos a no utilizar lenguaje obsceno. También les enseñan a vivir según los principios de la Biblia sobre moralidad sexual y a respetar la autoridad, así como la persona y la propiedad de su semejante. Creen sinceramente que seguir estos principios es de máximo provecho para su familia, comunidad y semejantes.

“Cuando los padres inculcan directa, honrada y claramente sus creencias, valores y celebraciones, los hijos crecen con la seguridad y el sentido de valía personal en el ámbito religioso, que son fundamentales para el desarrollo de su amor propio y toma de conciencia de su lugar en el mundo”, explicó.