Tiricia de Claudia Fernández

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No seguiré el indicio del título, es un guiño a la enfermedad del alma, un motivo distractor, pues  esta poesía trata de la libertad descubierta, de la capacidad del observador para configurar su propia historia y refrendar el compromiso con la palabra. El poemario Tiricia de Claudia Fernández (Plétora Editorial, 2019) se inscribe en el nuevo aliento de la poesía en Toluca, fue presentado el pasado marzo en la Capilla Exenta, dentro del marco de Festiva.

El dolor de la vida también se nombra;  Hoy es un buen día para suicidarse, buen día para la contemplación: Me acompañan las voces y los murmullos/ de quienes permanecen en mi tímida tristeza, autorreflexión sobre la poesía; Mis palabras hieren;/inmensa piedra que cargo cuesta arriba y  también para  fijar la posición de la poeta frente al propio papel que le encomiendan la memoria y el futuro:

Poeta

Arrastras

Rostros

pesarosos

Poeta…

Nada eres

 

Aves, luciérnagas, cebollas, los elementos de la casa, del hogar, el núcleo familiar como el eje del crecimiento de una poeta niña antes de su proceso de intelectualización, después del cual se recrean los mitos y se acudirá a un  nuevo llamado, ingredientes antiguos en una poesía de producción más libre.

La inclusión de una obra en la tradición, a pesar de ser novísima, puede suceder cuando ésta, posee los valores poéticos de otras literaturas, lejanas y próximas y  tiene además, la virtud de mostrar la poesía adquirida en su contacto con el Otro como resultado de un viaje de profundo conocimiento y por aventurarse produciendo un efecto; Las palabras también me engañan/ lo que digo jamás el tiempo regresa.