TOMAR ACCIÓN O SUCUMBIR ANTE LA FALTA DE AGUA (PARTE 1)

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A propósito de estos días en la que la mayoría de los mexiquenses estamos inmersos en el mega recorte de agua por las atenciones al sistema Cutzamala, es de suma importancia generar conciencia sobre su gran valor para subsistir y sobre todo su cuidado, por tal motivo en la parte 1 de la colaboración  arrojo cifras alarmantes, sí,  pero que buscan generar conciencias por parte de instituciones como ONU Medio Ambiente y que en la segunda emisión, podremos descubrir juntos de algunas soluciones dinámicas.

Bajo este contexto, las fugas y el abuso son problemas significativos que además  pueden ser estimados en un costo de USD 141 mil millones al año en todo el mundo y una tercera parte de estos casos ocurren en países en desarrollo, donde cerca de 45 millones de metros cúbicos se desperdician diariamente en las redes de distribución. La cantidad de agua desperdiciada podría abastecer a cerca de 200 millones de personas. En el Valle de México, aproximadamente la mitad del agua se desperdicia. Cada día, alrededor de 30 millones de metros cúbicos no se facturan por causa de robo, medición inadecuada y corrupción.

El agua desempeña un papel vital en la salud pública, el crecimiento económico y la sostenibilidad del medio ambiente, pero solo alrededor del 0.01 por ciento del agua de la tierra es utilizable, además de que es escasa ,las fuentes están lejos de las ciudades y la demanda está creciendo y el consumo excesivo es la norma, para el 2030 se espera que el uso del agua aumente en un 40% gracias a una combinación de factores como el cambio climático, la acción humana y el crecimiento demográfico, aunque hoy en día ya es excesivo en algunas ciudades. Por ejemplo, el consumo promedio de agua al día en la CDMX es de 366 litros diarios por persona, siendo el consumo residencial el más elevado con 567 litros en promedio por habitante al día.

Aunado a lo anterior la problemática mundial aumenta, toda vez que  las principales fuentes de agua para uso humano como lagos, ríos, la humedad del suelo y las cuencas de aguas subterráneas a poca profundidad se distribuyen de forma irregular y, en general, están lejos de las zonas urbanas. Alrededor del 36% de la población mundial, ó 2.4 billones de personas, viven en regiones con escasez de agua y el 52% experimentará una severa escasez  hacia el año 2050 con un abastecimiento limitado.

El agua libre de impurezas y accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir.   3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura; Hay suficiente agua dulce en el planeta para lograr este sueño. Sin embargo, actualmente el reparto del agua no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce. La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, recrudece el hambre y la desnutrición.

Esa escasez de recursos hídricos, junto con la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado repercuten en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la oportunidad de educación para las familias pobres en todo el mundo Más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, lo que provoca su contaminación y la muerte de alrededor de 1000 niños debido a enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene.  Afortunadamente, se han hecho algunos avances en la última década y más del 90% de la población mundial tiene acceso a fuentes de agua potable mejoradas.

Estimados lectores acompáñenme en la parte 2 de la colaboración para tomar esta llamada a la acción.