Tornado bemol, de Mar Barrientos, escritora mexicana

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Bautízame de vocales agridulces.

 

Huracán conjuro, nace, se forma en el tórax,

 

Vórtices liman la parábola

simbólicos entintados de memoria, se narra, se detalla

sobre papel.

 

Dust track track marcas de torbellino

marte inscribe huellas visibles de recorridos físicos

y fabulas cifradas entre renglones de palabras aprendidas.

 

Tornado constante

al principio el símbolo define

sus puntos y sus curvas y sus trazos.

 

Grafía verde, con el tiempo se suprime el adjetivo de polvo.

 

Madura el signo cotidiano

duro el golpe de la tecla que se oprime,

vocal, efímera ceniza.

 

Aspirar el puro en el amplio

paraíso de libro, labio y vida anecdótica.

la palabra es exacta.

 

Bien amanecer  con el verso cotidiano encima y en la memoria

firmo con dorado girasol.

 

Nómbrame torbellino mar,

prisma viento

piedra nacarada.

 

Cada ola entra girando huecos de arena

de presencia pautada.

 

Sintetizando, eres ciclón de arpegios,

dedos luminosos, libros sepia rodeado de humo.

 

 

La forma angular de tu sonrisa

choca con suspiros de ortopedia acústica.

 

Partículas recorren el velo atemporal

cuyo diámetro levanta consonantes.

 

Tornado embudo

llévame en cada giro, déjame voltear dos veces.

 

Dicen los gatos viejos que miremos atrás

miro de dónde vengo de quien aprendo,

un gato viejo  me dijo que mire al frente

para ver a dónde vamos

a quien seguimos.

 

Yo te sigo a ti con la mirada felina

para aproximarme  a tus pasos recorridos

de múltiples vórtices  y tromba marina cercano al trópico de ciudad.