Un buen momento para cambiar

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Hablar de cambio en cualquier ámbito de la vida es estresante, tan solo imaginarlo causa escozor y nos inquieta, más bien entonces,  procuramos evitar la sola palabra.

Pero ¿por qué le tememos tanto al cambio?

Posiblemente la mejor explicación sea la siguiente:

Cambiar cualquier estado de nuestra vida, ya sea en lo personal, en lo familiar o en lo laboral, implica salir del modelo conocido del parámetro habitual, es decir; dejar la herramienta acostumbrada para tratar con una nueva.

Permítanme contarles una pequeña anécdota:

Mi primer actividad laboral formal, fue el audio profesional, durante muchos años me dedique de lleno a trabajar y desarrollar mi vida profesional en los estudios de grabación y en general a todo lo que tuviera que ver con el campo del audio: grabaciones, audio en vivo para conciertos y presentaciones, diseño acústico, instalación de equipos para edificios, etc.

Tuve la oportunidad de grabar a muchos artistas, de viajar a lugares hermosos, de conocer gente especial y esa fue verdaderamente una gran experiencia, en lo personal, una gran satisfacción.

Fue en esta área donde descubrí lo difícil que puede resultar el cambio; por ejemplo: muchos ingenieros de audio contemporáneos míos, jamás lograron cruzar la línea del avance tecnológico.

Por increíble que parezca, el temor al cambio hizo que no lograran dejar la tecnología analógica para avanzar a la digital e inclusive, no lograron vencer el temor por las computadoras, las que evidentemente ni siquiera aprendieron a usar.

Ahora, me pregunto:

¿En realidad puede ser tan difícil cambiar?

Desafortunadamente, para muchos lo es.

Aprendemos a utilizar cierta herramienta o método para hacer las cosas que habitualmente hacemos y cambiar de herramienta de la noche a la mañana, implicará aprender un método distinto y eso para muchos es un proceso crítico.

Tomar la decisión por ejemplo, de cambiar de carrera cuando ya comenzaste a estudiar una, es una decisión verdaderamente trascendental y la realidad es que, si finalmente entiendes que tu primer elección no fue la acertada, entonces, persistir en hacer algo que realmente no te conviene, tan sólo por no causarle un disgusto a tus padres y a todos los que esperaban algo de ti en esa profesión, te hará el ser más desdichado de este planeta, o al menos ese será el sentir.

Que tal cuando debes tomar la decisión de cambiar de trabajo, al descubrir, que después de tantos años ya no te satisface ni tu oficina, ni lo que haces, ni lo que obtienes, eso realmente puede resultar difícil, pero te digo algo, si no lo haces, te verás repentinamente, en la zona que te mantendrá a salvo por un tiempo, pero al final del día caerás en un entramado del que nunca lograras salir.

Atreverte a dejar el saco y la corbata para dedicarte a lo que en realidad te gusta es una decisión sabia.

Darte el tiempo necesario para aprender a tocar ese instrumento que por tantos años has idealizado, hacer ese viaje que, por ahorrar para un tercer auto nuevo no lograste hacer, escribir ese libro que no deja de rondar tu cabeza una y otra vez, tomarte el tiempo necesario para disfrutar un buen partido de fut con tus hijos o, tener una cena romántica con tu esposa o esposo.

Darte la posibilidad de alcanzar al fin esos sueños tan soñados, de generar nuevas expectativas de vida o tal vez, encontrar nuevos caminos por recorrer, ¡es posible! Toma la decisión correcta, en el momento oportuno.

Leo Tolstoy dijo:

“Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

Qué acertado dicho. Somos capaces de sumarnos a cualquier tipo de causa, pero olvidamos la nuestra, la necesidad por cambiar nosotros mismos.

Andy Warhol por su parte expreso lo siguiente:

“Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero de hecho tienes que cambiarlas tú mismo”.

Te suena familiar esa frase, me parece que sí, el tiempo no dejará su paso, sino te decides por cambiar cuando es necesario, entonces tan sólo verás de lejos el cambio en los demás.

Jesucristo dijo:

“Vengan a mi todos los que estén cansados y trabajados, que yo los haré descansar”.

Cambiar te hace descansar, te da alivio, provoca en ti la sensación de haber llegado a la meta, un sentimiento de bien para ti y tu familia.

No dejemos al tiempo las decisiones que nos corresponden a nosotros en relación con nuestras vidas, reconozcamos cuando es ocasión de cambiar, el cambio es bueno y experimentarlo siempre será positivo para nosotros.

El mejor momento para hacer que las cosas sucedan, es ahora. Que el cambio te aliente y sea una motivación para seguir avante, en pos de los mejores vientos.

Muchas gracias.