+Un recuerdo por Fernando del Paso

Views: 2247

La frase

La próxima semana, cuando inicie una edición más de la FIL de Guadalajara, seguro se va a extrañar a un grande de la literatura…

Fernando del Paso

 

Para recordarlo: Se retiró Fernando del Paso de esta ciudad, México, y de este país, México, por cuestiones de salud, ya que en la década de los ochenta y noventa sufrió una operación a corazón abierto en la ciudad de París, al regresar a nuestro país, le recomendaron mudarse en aquel entonces del DF para radicar en la ciudad de Guadalajara al igual que Arturo Azuela, mismos que con el paso del tiempo ­–en sus inicios colaboraron  para el majestuoso proyecto, que ahora es una gran realidad, la FIL de Guadalajara–.

Se fue el mejor publicista que ha dado este país y que debido a la concisión del lenguaje y al conocimiento profundo de éste, encontró la clave para la creación de los jingles de los comerciales que se hacían en vivo y a todo color en los programas de radio.

Aún perduran en la memoria el del Mejoral, que ya pasó a mejor vida, pero que en su momento fue la pastilla eficaz contra un dolor de cabeza, el texto decía: Mejor, Mejora, Mejoral. Frase que impactó al auditorio asistente a los programas de la XEW, y de los radioescuchas.

Cómo olvidar también el del detergente para lavar la ropa en donde facilitaba esta actividad mucho antes de que se popularizaran las lavadoras automáticas, las frases cantadas por Las Tres Conchitas decían: Siga los tres movimientos de Fab, Remoje, Exprima y Tienda.

Se fue el escritor que antes que eso, quiso ser médico, pero ante la presencia de la sangre no le quedó más remedio que dar el salto cuántico de ser modesto estudiante de esta carrera a transitar por las agencias de publicidad en donde dejó un paso, en honor a su apellido, insuperable para los que lo siguieron y que aún no terminan por convencer a los compradores ni a los escuchas de esos jingles.

Se embarcó en la tarea de ser escritor iniciando su actividad con la poesía en donde la capacidad de síntesis que poseía, queda de manifiesto en donde con pocas palabras es capaz de transmitir no sólo sus emociones sino su capacidad creativa, que tampoco han superado los autores de ese momento y de los que le siguieron después de esa etapa iniciática.

Inolvidables son sus Sonetos de lo Diario en 1958. La poesía requiere de mucha sensibilidad me confesó, después de haber deambulado por las agencias de publicidad para embarcarse a Inglaterra en 1967, un año después de haber publicado su novela inolvidable José Trigo, un prodigio de la imaginación que sólo con su capacidad lingüística pudo resolver para contarnos la historia de Nonoalco Tlatelolco, donde sitúa la acción de su obra en el año de 1958, una conexión con el movimiento ferrocarrilero de Demetrio Vallejo y Valentín Campa, militantes del Partido Comunista Mexicano.

Con esta novela publicada en 1966 obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia, la publicó en editorial Siglo XXI encabezada por el inolvidable Arnaldo Orfila Reynal, después de haber sido despedido, en esos años, por mandato del gobierno al publicar en el Fondo de Cultura Económica el libro de Oscar LewisLos hijos de Sánchez, en donde dijeron, se denigraba a nuestro país, por el delito de hablar de la pobreza que hay en su población y de las vecindades de Tepito, junto con Arnaldo también sufrió el despido Joaquín Diez Canedo, que fundó, por esos años la Editorial Joaquín Mortiz.

En Londres trabajó arduamente en la redacción de su segunda novela, enciclopédica sobre la medicina y sobre el movimiento Estudiantil de 1968, otra vez Tlatelolco, sitio de muerte en donde Hernán Cortés realizó la conquista de la Ciudad de México, la muerte de los  ferrocarrileros y luego la de estudiantes, por eso en La Plaza de las Tres Culturas existe una placa en donde está escrito: No fue triunfo ni derrota, sólo un paso de la historia.

Esta novela Palinuro de México, obtuvo el Premio Novela México en donde el jurado jamás dudó de su capacidad narrativa y después de leer un legajo de 1010 hojas le otorga este reconocimiento. La dictaminaron: Juan Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal, Carlos Monsiváis y José Bianco. Premio patrocinado por la Editorial Novaro que encabezaba Bruno Pagliai (una especie de Carlos Slim de aquella época, pero de origen italiano), editor de los cuentos de Walt Disney, de los Libros de Oro, y con éste, buscaban consolidar su línea literaria que había inaugurado José Agustín con La tumba, y con la publicación de La isla de los hombres solos, de José León Sánchez, proyecto que encabezaba el escritor argentino Luis Guillermo Piazza.

El Premio se lo dieron en 1976, sólo que la novela no la publicó la editorial convocante sino que tuvieron que pasar tres largos años para que viera la luz en la Editorial Joaquín Mortiz quien adquirió los derechos que Novaro, por cuestiones de la inflación y de la crisis económica no pudo sortear. Se editó en 1979.

Del Paso se dedicó a crear una serie de pinturas mismas que exhibió en 1981 en el Museo Carrillo Gil, del DF, en la avenida Revolución 1608, muy cerca de la casa de su tía, en Eugenia 32. Donde llegó procedente de Londres para presentar sus dibujos y que curiosamente fue en esa casa en donde le realicé la primera de cuatro sustanciosas entrevistas.

Un hecho curioso se dio cuando me citó a las 9:00 horas en punto, Puntualidad inglesa, me recalcó, si llega después, no hay diálogo. Llegué a las 8:45 a la casa indicada. A esa hora salió a barrer la banqueta, lo reconocí y a propósito me puse a leer José Trigo, se acercó con la tarea doméstica, vio alguien que leía, se imaginó: ¿Sabrá este joven que soy el autor de ese libro? Mentalmente en una especie de respuesta pensé: ¿Sabrá Del Paso que soy quién lo va a entrevistar? A la hora indicada hablamos largo y profundo sobre sus dos novelas.

Terminó sus labores doméstico-callejeriles, dieron las 9:00, toqué, él abrió y me dijo: ¡Ah, eres tú quien estaba sentado en banqueta!

Si, respondí, no quise tocar anbtes, porque quise ser puntual.

Regresa a Europa va de Londres a Francia para escribir una obra magnífica Noticias del imperio, donde a través de un monólogo de la emperatriz Carlota, la esposa de Maximiliano nos enteramos de la historia del porqué se dio este acontecimiento en nuestro país. La publicó en 1987.

Al final de la década de los noventa tuve el privilegio de saludarlo en un homenaje que le realizaron en esta ciudad de Toluca, en aquel entonces en el Teatro de Seguro Social, por autoridades del desaparecido Instituto Mexiquense de Cultura. Charlamos pese a la oposición de la que encabezaba la ceremonia, sólo le dijo: Nuestra amistad es más de 25 añossi quiere hacemos el homenaje, sino lo dejamos, es importante que hablemos nosotros y así lo hizo y después a regañadientes, se llevó a cabo el homenaje, media hora después.

Carlos Monsiváis, Sergio Pitol, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, eran sin duda de las presencias constante en la ya próxima FIL de Guadalajara.

Del Paso era conducido en su silla de ruedas por un auxiliar. Lo mismo lucía sus llamativos trajes, un día grano de pólvora, otro día un traje a cuadros, al siguiente un traje negro formal, alguno más con rayas naranja, amarillo y azul, pero ribeteado por una corbata contrastante o unos espejuelos negros. Todo ello daba realce a su cabello y barba blanca. Un día en el ya lejano 2015 gritó a todo lo que daba “todos somos Ayotzinapa”.

Se ha ido para redactar otra obra monumental que sólo leeremos cuando nosotros dejemos este mundo. Salud Fernando del Paso por todas las andanzas que vivimos en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería,  en Gran Hotel de la Ciudad de México, y en la FIL de Guadalajara, en donde se movía en silla de ruedas. Allá nos encontraremos.