Una enfermedad para mujeres; Fibromialgia

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Desperté  por la pesadilla, cuando era más joven podía decirme –tranquila es ficción, vuelve a dormirte–, eso dejó de funcionar y no ahora no vuelvo a conciliar el sueño. Antes, me tranquilizaba, veía que no era real y rezaba para que nada malo pasara, así podía volver a dormir.

Rezar dejó de funcionar ¿Cómo me decía en esas noches eternas que sólo era un sueño?, si al despertarme me daba cuenta que era real, que esa pesadilla era mi vida, volteaba, veía sus ojitos y sus manitas tan pequeñas, mi hija era un angelito, también él, así dormido parecía ángel.

Era verdad que nos peleábamos y me estresaba todo el tiempo, pero, también tenía cosas buenas, me regalaba flores, osos, pintaba en mantas y en piedras lo mucho que me amaba, también me hacía cuadros con ojos y me fotografiaba y yo a él, eso era muy divertido.

En quién más encontraría tanta locura, pero ese día todo me dolía así que decidí ir al doctor.  Primero empezó por dolerme las manos y pies, sentía hormigas, y me dolía la cabeza, a veces no podía articular las palabras, él se reía de mí o se enojaba y me decía que era una tonta, “ni eso  sabes hacer, nada sabes hacer, no sé si te has dado cuenta, pero, las mujeres cuando tiene hijos quedan como pusilánimes” por no decir otra cosa.

Y no, yo no era pusilánime, ni quede así por el embarazo, quedé así por soportarle gritos, groserías, chantajes, celos, mentiras, en general por soportar la violencia que él ejercía hacia mí.

Empecé a ir al doctor porque no aguantaba el dolor de pies, me costaba trabajo levantarme, así que me recetaron vitamina B12 con diclofenaco, después, cuando ya llevaba tiempo así, me inyectaron más vitaminas, no me componía y su madre  empezó a decir que era mentira que me sentía enferma, para ella no tenía insomnio, no tenía dolor en ninguna parte, no se hinchaban los pies, ni las manos, estaba nerviosa, pero por porque estaba loca, por eso no pensaba claramente, me parecía a su perro Güero, era ansiosa y además de todo, floja, muy floja.

Mi mamá y mi hermana me convencieron de ir a la psicóloga y pues, mi caso ya era grave y ella me remitió al hospital, estuve yendo a terapias, para esto ya había terminado mi relación con él,  así que mis traumas, mi culpa y depresión disminuyó, pero las molestias físicas no, ésas no disminuían, de hecho aumentaban cada vez, ya tenía colitis, gastritis y la migraña y dolor en todo el cuerpo era más fuerte.

La psicóloga me mandó al psiquiatra, pues pensó que estaba mintiendo, cómo podía hacerlo, si ya tenía terapia, ya todos me tachaban de floja, sólo era una persona que quería ser “nini” aún teniendo una hija que mantener, una mujer que quería ser irresponsable o apegada a alguna sustancia, pero no por los dolores, sino por mi capacidad de inventarme tanta enfermedad.

El psiquiatra dijo que era depresión, me recetó medicina y recomendó ir al médico general, así estuve por un tiempo, si yo no hubiera tenido una hija, me hubiera matado, pero la tenía y tenía que seguir viva para ella.

Así que seguí mis tratamientos y un buen día cuando estaba perdida y había caminado mucho, entré a una tienda, me compre un jugo y me senté a descansar junto a una chica preocupada.

Platicamos, me conto su historia y yo la mía, en realidad, era muy parecida, me dijo que yo tenía fibromialgia y me recomendó ir al Instituto Nacional de Psiquiatría, ahí me iban a ayudar, porque ella también la tenía y ahí la ayudaron.

Fui y pues es claro que mi vida cambió, pero cuánto tuve que pasar, nadie me creía, pensaban que sólo era floja, dramática y mentirosa, por fin podía demostrar que era real, por fin empecé a componerme.

Ahora sé que las coincidencias están marcadas en tu destino, también, que más del 90% de quienes sufren esta enfermedad son mujeres que pasaron por violencia familiar o alguna otra situación traumática, que los médicos no están preparados para atender esta enfermedad a pesar de que se reconoció por la OMS en 1992  y que nadie o casi nadie les creerá.

Por eso el 12 de mayo, es el Día Mundial de la Fibromialgia, y cada que pueda compartiré información sobre esta enfermedad o cuando pueda hablaré de ella, porque en nuestro país, muchos no conocen de ella, y por ejemplo, en mujeres maltratadas cada día se agrava más porque cada día hay más mujeres a las que no les creen sus dolores.