Una tarde cualquiera

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Una tarde cualquiera, no tan parecida al resto, el Manu y yo, en su cuarto, escuchamos cuanta horrible música habita su teléfono. Tenemos el cansancio incluso en la palabra. Acaba de finalizar la Feria de Letras Iberoamericanas y  la inercia del diario convivir de estas últimas semanas nos trajo aquí, en este día festivo para planear lo que se viene; pretexto, quizás para brincar de alguna forma el vacío de tantos torsos abrazados, de tanta vibra positiva, de todo lo bueno a lo que uno se acostumbra en un encuentro de esta magnitud. El ritmo al que se vivieron estas horas no puede derivar más que en nostalgia.

Ahora que lo veo hacia atrás, pienso que conjuntar la poesía, la narrativa y la dramaturgia es un plan suicida: en algún momento alguien dispararía contra su propia sien, no resulta tan fuera de lugar si sumamos los números musicales, cinematográficos y teatrales y el micro festival de Lenguas Nacionales;  cualquiera lo pensaría.

Mas hay un factor en el que no se piensa –y qué bueno que sea así­– porque viene de sorpresa y se disfruta de forma extraordinaria, me refiero al factor AMISTAD. Si al inicio de la Feria nadie era amigo con nadie, aquí se descubrieron grandes corazones que manifiestan otra vez y para siempre que el arte surge de las emociones y quien lo practica está comprometido con el desarrollo del mundo. Así pues, pese a cuanto error pudimos cometer, ellos estuvieron ahí para apoyar, en ningún momento estuvimos solos.¿Por qué les cuento esto? Porque la grandeza de los invitados es doble, aparte de hacer sus respectivos viajes y aparte de donarnos su palabra, nos brindan su amistad traducida en acción. Aquellos a quienes quisimos cuidar terminaron haciendo lo propio con nosotros.

Son cinco años de historia que se escriben simbólicamente en la placa conmemorativa que próximamente podrán apreciar en algún muro del Centro Toluqueño de Escritores.

Quizás ya hayan notado que repentinamente tomo este espacio como mi pequeño diario.Bueno, eso me gusta, esa es la idea con la que se dio origen a este lugar.Quizás también la inercia de la pasividad de este miércoles me haya empujado a escribirles esto. Quizás la virgen, al final sí intercede por las buenas acciones.

A nombre de Literatelia y el Comité Organizador de la V Feria de Letras Iberoamericanas: Infinitas Gracias por su labor, gracias por su buen corazón, gracias por no dejar que el mundo se caiga. No menciono a ninguno, basta ver los carteles para saber de quiénes hablo: de todos, por supuesto, incluidas nuestras familias.

¡Hasta el próximo año, hermanos!