Verano digital

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El término de las actividades del ciclo escolar ha marcado un periodo de descanso aparente que se vincula con las medidas de reactivación económica, así como mecanismos de cuidado en una nueva realidad en la que el ámbito digital sigue estando presente en cada actividad, sin embargo, es posible que existan variaciones en el comportamiento de la población usuaria buscando encontrar un descanso o procurando darle un uso lúdico a las tecnologías.

Bajo esa perspectiva, la conectividad de las personas distaría de disminuir, y por tanto, resultaría de interés identificar el ánimo de las personas después de contar con un tiempo de descanso de sus actividades formales, o, en su caso, los nuevos formatos de interacción social y económica que surgen a partir de la pausa de las actividades escolares, que en gran parte de la sociedad, marca una agenda pública para el consumo y las relaciones en función de la comunidad estudiantil y sus intereses.

Esta dinámica no estará exenta de aprendizaje en el marco de la pandemia y la nueva realidad, en la cual, habrá también de identificarse si el aprendizaje digital disminuye la ocurrencia de afectaciones derivadas de ataques informáticos con motivo de los servicios contratados en este periodo, o si, con independencia de la culturización que se logre, si también haya sido un momento en el que los atacantes hayan incrementado sus capacidades ante un mayor tráfico de la población en los entornos virtuales que hacen atractiva la innovación en técnica y métodos para provocar vulneraciones en el patrimonio de los cibernautas.

En este escenario, como se ha venido analizando en torno a la identidad digital y la seguridad en línea, se observa que los ataques relacionados con el spoofing, robo y fraude de identidad siguen generando afectaciones para la población usuaria y para las empresas, que eventualmente, no sólo se han incrementado con motivo de la pandemia por razones de intensidad u ocurrencia, sino también con motivo de los mecanismos institucionales para su atención que deben contar con nuevas reflexiones en torno a su instrumentación, lo cual, vendrá conjuntamente con la reactivación, a fin de que estas actividades ilícitas, no terminen por erosionar el mercado digital, y sobre todo, la confianza de los consumidores en los mecanismos desarrollados por este medio, lo cual requiere, promover estrategias técnicas que se soporten en derechos claramente identificados respecto a canales que no cumplen con la seguridad debida para una navegación adecuada para cada persona.

Verano digital en el cual el descanso también será digital, cuya medición será relevante para identificar cuáles son los criterios que deben adoptarse para asegurar las libertades de las personas y determinar el alcance del concepto desconexión, que no necesariamente estaría asociado a la separación del entorno digital, sino únicamente a cerrar canales de comunicación respecto de una actividad pública o profesional, para dar paso al esparcimiento y disfrute del tiempo para intereses personales, con independencia de que nuestro módem no detecte la diferencia en tiempos de conexión.

Hasta la siguiente semana.