Vida a través de los libros

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El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee.

Umberto Eco

 

Algunos hemos tomado el camino azaroso de la lectura como una forma de recrearnos en el mundo, de recrear el mundo o simplemente de crear mundos a través de las letras que surgen como mariposas cuando abrimos un libro dándonos el aló de luz que rodea nuestro ser; es como si encendiéramos el cilindro de la imaginación y viéramos a través de una ventana los hilos que se tejen en la mente humana y que nos conectan con los anhelos de aquellos que escriben.

 

Justo homenaje debe tener el libro y su aporte titánico en la humanidad, pues ha sido el portavoz del conocimiento que hoy nos permite avanzar, que nos da la oportunidad de vivir y de pensar, de existir más allá de nuestras historias personales; en lo personal, creo que los libros y el hada de la lectura nos prenden de sus alas y nos hacen volar sobre el pantano de la ignorancia, para anidar conscientemente en el campo de la reflexión, para que ahí construyamos soberbios muros que nos defiendan de la aridez de la vida misma.

 

Cada 23 de abril desde 1996 se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, sin duda resulta grato el que se le dé una chispa iridiscente de armonía al libro en el contexto global, y es que aunque la tecnología avanza a pasos agigantados, aunque los medios para obtener conocimiento se han diversificado, nada es tan valeroso como la oportunidad (tal vez por nostalgia) de hojear un libro y extraer de su contenido la sabia con que se alimenta la mente del mundo, pues hay libros con todo tipo de conocimiento, estilos y autores; lo sobresaliente es que entre la pluralidad de opciones, el libro sigue llevando la corona de nuestro beneplácito.

 

Ahora la sociedad ha caído en una de sus múltiples encrucijadas, existe un acceso mediato a la información, los muros que dividían el acceso a los libros se han caído y el internet se ha convertido una macro biblioteca de acceso universal, que nos permite encontrar diversos títulos que por su antigüedad difícilmente se pueden encontrar de manera física; pero aunque ahora se tiene campo amplio para poder acceder el conocimiento y en donde desde un ordenador o dispositivo portátil se pueden almacenar miles de textos sin generar un espacio engorroso,  de nada nos sirve tener miles de libros de manera electrónica, si no tenemos la oportunidad de leerlos, es decir; de nada sirve el conocimiento si aun teniendo libre acceso a él, solo consultamos lo elemental, entonces podemos decir que estamos ante un reto mayúsculo para el camino de la humanidad.

 

Y es que apreciable lector, muchos somos los que preferimos las bondades de los libros de texto en físico, en ellos podemos lo mismo hojear y sentir el tacto de sus hojas, que aspirar el agradable aroma que desprenden los libros nuevos o los más antiguos, estas son sin duda experiencias valerosas para quienes gustamos de apreciar los libros en físico, como el tener un acompañante fiel que sin excusa ni pretexto está dispuesto a interactuar cuando así lo desees; no cabe duda que de los vicios de la humanidad el de leer y endulzar la vida con los libros es uno de los más sutiles y tal vez de los pocos aceptados.

 

Incluso, en nuestros días se han hecho campañas de difusión que nos permiten acceder al mágico mundo de la lectura, diversas casas editoriales han buscado aminorar los costos de producción para que los libros sean ofertados a los consumidores a bajos precios, con el único afán de incentivar la lectura y permitir que más mexicanos puedan acceder a libros, que a veces por sus altos costos se vuelven de difícil acceso para su adquisición.

 

Constantemente se impulsan campañas que buscan que la sociedad mexicana adquiera el gusto por la lectura y comprenda la importancia de la educación en nuestro devenir histórico, que importante sería en nuestros días el que pudiéramos poner en manos de las juventudes mexicanas menos armas, drogas y vicios, y que pudiéramos sustituirlos por libros; colecciones que despierten su espíritu y que le otorguen el brillo que por tanto tiempo les ha sido nublado.

 

Adquirir un libro en nuestros días, más que generar un costo que dilapide nuestra economía se convierte en una inversión redituable que magnifica nuestro espíritu y potencializa nuestro crecimiento profesional, pues a través de los libros es como el hombre forja su propio mundo, dándole un matiz de benevolencia y calidez que tanta hace falta en nuestros días. La adquisición de un libro es necesariamente una inversión personal en aquello que nos edifica y que nos da preparación intelectual, el libro es una pieza clave en el desarrollo humano; hagamos luz y permitamos que sean los libros los eslabones que nos permitan alcanzar nuevas y grandes metas.

 

Si conoces a alguien que atesore los libros y que haya constituido su propia biblioteca personal o bien tú tengas bellas joyas eslabonadas en anaqueles a manera de biblioteca, seguramente entenderás la importancia que tiene para la vida de algunos el rodearse de libros que son como armas en contra de las acechanzas del camino; o tal vez eres de los que compartes los libros que tienes incluso donándolos a alguna persona en lo particular o alguna institución o biblioteca; sea  cual fuere tu situación, lo importante es darle credibilidad al valor que tiene el conocimiento en nuestros días, pues solo a través de él, se pueden presentar nuevamente ciudadanos de virtudes, dispuestos a cambiarle el rostro a la Nación.

 

Cada uno da un significado particular a los libros, lo importante es reconocer la magnificencia de su creación, los aportes que han legado a la humanidad y las formas tan diversas en como muchos hacen una extensión de su vida a través de la lectura y otros tantos, que hacen que la lectura le vaya dando extensión a su vida. Amigo lector: hagamos un festín en torno al Día Internacional del Libro; leyendo, prolongando su existencia y haciendo que circule el conocimiento que en ellos fue depositado, pues a través de esta acción, a pesar del tiempo y la distancia, los libros seguirán teniendo vida en nuestra vida.